Irán: la represión alcanzó a la familia del líder supremo
Una sobrina del ayatolá Jamenei fue arrestada por llamar al régimen "homicida y asesino de niños". Ya murieron más de 400 civiles

Domingo 27 de Noviembre de 2022

Autoridades iraníes detuvieron a una sobrina del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, después de que calificara al gobierno de “régimen homicida y asesino de niños”, en medio de la histórica ola de protestas en Irán que se inició en septiembre a partir de la muerte a manos de la policía clerical de una joven de 22 años. El régimen aplica una represión brutal, con uso masivo de armas de fuego. Su policía ha asesinado al menos 416 personas desde mediados de septiembre, pero las manifestaciones continúan.

Farideh Moradkhani pertenece a una rama de la familia opuesta a los jerarcas religiosos de Irán y ya estuvo encarcelada. Su hermano, Mahmud Moradkhani, tuiteó que había sido arrestada el miércoles pasado tras ser citada por la fiscalía. El sábado, su hermano publicó un video en YouTube en el que aparece Farideh condenando la “clara y obvia opresión” que sufren los iraníes y criticando la inacción de la comunidad internacional. “¡Gente libre, permanezcan de nuestro lado! Digan a sus gobiernos que dejen de apoyar a este régimen homicida y asesino de niños”, declaró la sobrina de Jamenei. No se sabe cuándo fue grabado el video, en el que la iraní se queja de que las sanciones impuestas a la República Islámica por la represión de las protestas son “de risa” y denuncia que sus compatriotas están “solos” en su lucha por la libertad.

Moradkhani es hija de una hermana de Jamenei llamada Badri, que cortó con su familia y huyó a Irak en los años 80, durante la guerra entre de Irán con ese país. Se dio a conocer como activista contra la pena de muerte. Fue arrestada en enero de este año, tras haber elogiado durante una videoconferencia a la viuda del sha Mohammad Reza Pahlevi, derrocado en 1979 por los islamistas del ayatolá Khomeini, fundador del régimen clerical aún vigente. Fue liberada bajo fianza en abril, según la Human Rights Activists News Agency (Hrana).

Irán es escenario de un masivo movimiento de protesta desencadenado el 16 de septiembre por la muerte de la joven Mahsa Amini, una kurda iraní de 22 años que murió tras estar detenida por la “policía de la moral” de régimen clerical en Teherán. La causa: no llevar “correctamente” el velo islámico. Las protestas, sobre todo femeninas, estallaron de inmediato en todo el país. El régimen primero reprimió con cierta moderación para sus estándares, pero luego, al ver que las protestas se multiplicaban, ordenó el uso de armas de fuego y los homicidios policiales escalaron de manera impresionante.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU decidió el jueves pasado abrir una investigación sobre las denuncias sobre el uso “desproporcionado” de la fuerza por parte la policía iraní. La ONU afirma que más de 300 personas murieron en la represión de las protestas. Varias ONG afirman que los muertos son muchos más. Iran Human Rights (IHR) la eleva hasta 416 fallecidos, 51 de ellos niños.

Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, unos 14.000 manifestantes, incluyendo niños, fueron detenidos en el contexto de las protestas, “una cifra descomunal”. Y los tribunales iraníes, presididos por clérigos, ya comenzaron a emitir sentencias a muerte.