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Irán: ganó el candidato preferido de los ayatolás

El juez supremo Ebrahim Raisi, responsable de miles de sentencias de muerte, es el presidente electo del país

Sábado 19 de Junio de 2021

Ebrahim Raisi, un clérigo presidente del máximo tribunal de Irán con un historial de violación de los derechos humanos y miles de condenas a muerte, será el próximo presidente del país, tras su victoria en unas elecciones poco competitivas a las que no asistió la mayor parte de los ciudadanos.Los precandidatos no afines al régimen islámico fueron eliminados previamente de la competencia. La abstención en las elecciones del viernes fue récord en los más de 40 años de historia de la República Islámica.

Raisi, el “protegido” del líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, ocupará el cargo civil más importante en la estructura política, pero que es subalterno de los ayatolás, los máximos clérigos islámicos. Raisi es además un clérigo, y luce el turbante negro que en la tradición shiíta usan los presuntos descendientes del fundador de esta rama del islam. Si hasta hoy había una limitada división de poderes bajo el presidente moderado Hassan Rohani, con Raisi la alineación con el poder clerical será total. Los espacios de disenso en Irán, ya muy precarios, se verán aún más recortados.

Y no puede descartarse que Raisi, con sus antecedentes de enviar a la muerte a unos 5000 opositores solo en 1988, cuando era fiscal, impulse una ola represiva contra los sectores laicos de la sociedad civil, en especial en Teherán, donde reside un núcleo numeroso de clase media urbana universitaria.

Ebrahim Raisi obtuvo 17,8 millones de votos, empequeñeciendo a los demás candidatos. Pero Raisi dominó la votación solo después de que un comité de clérigos controlado por el ayatolá Ali Jamenei descalificó a sus principales rivales. Este procedimiento de purga de candidatos indeseados es habitual en Irán, pero esta vez fue llevado al extremo por orden de Jamenei. Raisi logró casi 18 millones de votos de los casi 29 millones emitidos. Sin embargo, muchos iraníes se negaron a participar. Por esto votó apenas el 48,8% del padrón electoral, en la participación más baja desde la creación de la República Islámica en 1979. Un total de 59.310.000 ciudadanos estaban habilitados para emitir su voto.

  La candidatura de Raisi, y la sensación de que la elección fue su “coronación”, generó una apatía generalizada entre los votantes de una nación que, desde la Revolución Islámica de 1979, ha considerado la participación como una señal de respaldo a la teocracia gobernante. Algunos, como el expresidente conservador Mahmud Ahmadinejad, llamaron al boicot. No es precisamente un demócrata, pero ha sido desplazado por la teocracia, pese a su radicalismo antioccidental.

Raisi ya había competido en 2017, cuando fue derrotado por el actual presidente, el reformista Hassan Rohani. Ahora, Jamenei y los otros altos clérigos que dominan el sistema no permitieron que hubiera un candidato reformista competitivo.

 Otro candidato ultraconservador, el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohsen Rezaei recibió 3,3 millones de votos y el moderado Abdolnasser Hemmati obtuvo el respaldo de 2,4 millones, detalló la sede electoral del Ministerio del Interior. El cuarto aspirante, Amirhossein Ghazizadeh Hashemi, tuvo alrededor de un millón de votos. Hemmati felicitó a Raisi a través de Instagram.

 La televisión estatal trató de restar importancia a la baja participación. Para eso recordó el carácter hereditario de los reinos árabes del Golfo Pérsico y los datos de abstención en las democracias occidentales, donde sin embargo el voto no es obligatorio, como en Irán. Tras un día de intentos de las autoridades para movilizar el voto, la televisión iraní emitió imágenes de mesas de votación atestadas en varias provincias durante la noche, buscando mostrar un incremento de última hora.

  Pero desde la revolución de 1979 que derrocó al sha, la teocracia iraní ha utilizado el dato de participación electoral para reforzar su legitimidad, empezando por su primer referéndum, en el que tuvo un respaldo del 98,2% y preguntaba a la población si quería una República Islámica.

  Los medios del régimen no dejaron de atacar a los reformistas y a partidarios del presidente saliente, Hassan Rohani. A la apatía de los votantes contribuyó también el devastador estado de la economía, además del repunte de los casos de coronavirus. Muchos reformistas acusan al clero iraní de ir contra el clamor general a favor de ir a un un programa de renovación y apertura. Si se tiene en cuenta que a Raisi lo votaron 19 millones sobre 59 millones de votantes habilitados, tal vez tengan razón.

  La participación, históricamente baja, se produjo a pesar de las numerosas peticiones de Ali Jamenei para que la gente votara. El viernes, advirtió que la baja participación “aumentaría la presión de los enemigos”, en obvia referencia a EEUU Israel y las monarquías árabes del Golfo.

Putin, de los primeros en felicitar al vencedor

El presidente ruso Vladimir Putin fue de los primeros líderes mundiales en felicitar a Ebrahim Raisi. Expresó su “esperanza de que se siga desarrollando la cooperación constructiva bilateral en diversos ámbitos, así como la interacción en cuestiones internacionales, señalando que esto redunda en interés de los dos países”. Putin mantiene una alianza militar con Irán que fue fundamental para sostener en el poder al sirio Bashar Assad.

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