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Indefinición del BCE dejó a la intemperie a España e Italia

Madrid/Frankfurt. — España vivió una nueva jornada negra en los mercados, luego de una tibia intervención del Banco Central Europeo (BCE) que dejó tanto a Madrid como a Roma en...

Viernes 03 de Agosto de 2012

Madrid/Frankfurt. — España vivió una nueva jornada negra en los mercados, luego de una tibia intervención del Banco Central Europeo (BCE) que dejó tanto a Madrid como a Roma en una precaria condición. El mensaje del presidente del BCE, Mario Draghi, desde Frankfurt, sonó a muy poco tanto a los mercados como a los gobiernos de ambos países. Y ocurrió precisamente en el momento en que se reunían Mariano Rajoy y Mario Monti en Madrid.

Luego de una muy esperada junta de gobierno del BCE en Frankfurt, Draghi prometió "hacer lo necesario", pero sin más precisiones ni compromisos. Dijo "sí" a la compra de bonos españoles e italianos, pero no inmediatamente y sólo bajo ciertas condiciones. Así, el BCE se mostró dispuesto a intervenir en los mercados y relajar la presión que sufren España e Italia, pero desistió de especificar las medidas, que anunció "para las próximas semanas".

Esta falta de medidas concretas e inmediatas causó honda frustración en los mercados. El euro y las bolsas sufrieron caídas, al tiempo que repuntaron las primas de riesgo-país de los bonos españoles e italianos.

"El consejo de gobierno del BCE, podría realizar operaciones contundentes en el mercado abierto en una proporción adecuada a sus objetivos", declaró Draghi al término de una sesión en la que el BCE decidió mantener invariables los tipos de interés en el mínimo histórico de 0,75 por ciento. "Además, el consejo de gobierno del BCE podrá considerar llevar a cabo otras medidas excepcionales, necesarias para reparar la trasmisión de la política monetaria. En las próximas semanas diseñaremos las modalidades apropiadas para estas medidas", adelantó, y se excusó de dar detalles.

Según lamentó el diario madrileño El País, "las altísimas expectativas que Mario Draghi había generado la semana pasada se han disuelto como un azucarillo. El presidente del Banco Central Europeo ha aplazado la compra de deuda y otras medidas no convencionales hasta que los países del euro en apuros pidan ayuda al fondo de rescate europeo. La evidencia de que no habrá acciones inmediatas para atajar las presiones en los mercados contra España o Italia, han decepcionado a los inversores". La Bolsa de Madrid ha cedido un 5,16 por ciento, y la prima de riesgo española (el sobreprecio frente a la alemana) ha sufrido su mayor subida diaria en lo que va de año, con un ascenso de unos 60 puntos, hasta llegar a rozar los 600.

Para El País, "el consejo de gobierno del BCE pone toda la presión sobre los hombros de Mariano Rajoy, que deberá decidir si solicita —y sobre todo cuándo— este rescate encubierto para aliviar las tensiones financieras que amenazan con convertir en insoportable el peso de la deuda" española. En todo caso, Draghi avisó que cualquier ayuda conllevará "condicionalidad estricta y efectiva".

Cumbre en Madrid. España e Italia quieren una rápida implementación de los acuerdos europeos para estabilizar el euro y defender la deuda de los países periféricos de la Eurozona, declaró el presidente del gobierno español, tras reunirse con el primer ministro italiano, Mario Monti, en Madrid. "Trabajaremos para que todas esas medidas se concreten a la mayor brevedad posible", dijo Rajoy en referencia, a una declaración conjunta que han acordado ambos países. Rajoy señaló que Italia y España reafirman su compromiso de sanear las cuentas públicas y reformar sus economías. El presidente del gobierno español dijo que España e Italia mantendrán una nueva cumbre bilateral el 29 de octubre.

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