El Mundo

Iglesias y hoteles fueron arrasados por seis bombazos en Sri Lanka

Los ataques cometidos por comandos suicidas destrozaron tres templos e igual número de albergues en la nación insular vecina a la India.

Lunes 22 de Abril de 2019

Por lo menos 207 personas murieron y más de 500 resultaron heridas en ocho explosiones, seis de comandos suicidas, que destrozaron ayer tres iglesias repletas de fieles por el Domingo de Pascua y otros tantos hoteles de lujo en Sri Lanka, en el peor episodio de violencia en el país asiático desde el final de la guerra civil hace una década. La minoría cristiana fue el blanco principal y las sospechas sobre la autoría se concentran en grupos islámicos radicales vinculados a Estado Islámico. Toda la región del Indico registra actividades de facciones islamistas. Ayer se realizaron los primeros siete arrestos. Otros sospechosos se volaron cuando iban a ser detenidos.

La policía impuso el toque de queda y realizó un operativo en las afueras de la capital, Colombo. Después de que la policía entrara en la localidad de Dematagoda se registraron dos explosiones, cuando los ocupantes de una casa detonaron explosivos para evitar el arresto. Además de matarse, asesinaron así a tres policías.

El ministro de Defensa, Ruwan Wijewardena, describió los ataques como terrorismo y los atribuyó a extremistas religiosos, pero sin más precisiones. Agregó que siete personas habían sido arrestadas. "Creemos que detrás de estos ataques coordinados hay un solo grupo", agregó, sin dar otras definiciones. Sri Lanka es una isla de mayoría budista, pero tiene una importante minoría islámica y otra cristiana. El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, expresó su temor a que la violencia pueda desencadenar una nueva era de inestabilidad. El Papa Francisco manifestó su indignación ante el triple atentado.

Alerta no escuchada

El jefe de Policía de Sri Lanka, Pujuth Jayasundara, alertó hace 10 días en una nota a altos mandos de la seguridad del Estado de que el grupo musulmán radical Thawheed Jamath planeaba ataques suicidas contra "iglesias importantes así como la embajada india en Colombo". Al parecer el alerta no recibió la atención que merecía.

Desde el final de los 26 años de guerra civil en 2009, en los que los Tigres Tamiles, grupo insurgente de la minoría étnica tamil, buscaban la independencia de la mayoría budista de etnia cingalí, se han producido brotes esporádicos de violencia étnica y religiosa. Desde esa fecha han crecido los grupos islamistas radicalizados, tanto en la vecina India como en otras naciones del área del Indico, así como en regiones del interior de Sri Lanka.

Ayer fueron atacadas y en gran parte destruidas la iglesia de San Antonio, en Colombo; la de San Sebastián, en la ciudad costera de Negombo, y la iglesia de Zion, en la ciudad oriental de Batticaloa. Todas sufrieron ataques con bombas alrededor de las 8.45, mientras se celebraba la misa del Domingo de Pascua. Asimismo, sufrieron atentados similares tres hoteles de cinco estrellas: el Shangri-La, el Cinnamon Grand y el Kingsbury, todos en Colombo. De los 207 muertos de la cifra oficial, al menos 33 eran extranjeros, según el titular de Turismo de Sri Lanka, Kishu Gomes.

Los trabajadores locales del sector turístico estaban conmocionados por los ataques. "Después de tantos años hemos empezado otra vez", lamentó Gamini Francis, empleado de un hotel. "Mucha gente va a perder su trabajo. Estoy 100 por ciento seguro. Gente loca matando a gente inocente". Los tres hoteles atacados y una de las iglesias, el Santuario de San Antonio en Colombo, eran frecuentados por extranjeros. Había grandes daños en los hoteles Cinnamon Grand, Shangri-La y Kingsbury. El restaurante en la segunda planta del Shangri-La estaba destrozado por la explosión, con el techo y las ventanas reventados. Se veían cables sueltos colgando y mesas volcadas en el local, que quedó teñido de negro. Desde fuera del cordón policial podían verse varios cuerpos cubiertos por sábanas.

Los edificios en los alrededores del santuario de San Antonio temblaron con el estallido, dijo el testigo Alex Agileson, un occidental que se encontraba en la zona. La iglesia de San Sebastián pidió ayuda en su página de Facebook. La explosión arrancó el tejado, las puertas y las ventanas de la iglesia y dejó el piso sembrado de cadáveres. Imágenes de televisión mostraban a gente cargando a los heridos entre bancos manchados de sangre. La matanza de cristianos y extranjeros sin dudas dejará una profunda huella en un país atravesado por tensiones étnicas y religiosas.

brutal. Cadáveres en el piso de la devastada iglesia de San Sebastián, en la ciudad de Negombo, Sri Lanka.

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