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Identifican al ideólogo de los atentados: un belga de 28 años hijo de marroquíes

Abdelhamid Abaaoud, un belga de origen árabe que aparece en varias propagandas del EI es uno de los ideólogos de los atentados terroristas del viernes en París.

Martes 17 de Noviembre de 2015

Abdelhamid Abaaoud, un belga de 28 años de origen árabe que aparece en varias propagandas del Estado Islámico (EI) es uno de los ideólogos o autores intelectuales de los atentados terroristas del viernes en París, en los que murieron al menos 132 personas.

En una de las publicaciones del Estado Islámico, Abaaoud afirmó que había logrado evitar ser capturado este año por policías europeos que no lograron reconocerlo y arrestarlo. Hijo de inmigrantes marroquíes y criado en Bélgica, tomó el nombre de guerra de Abu Umar al-Baljikia. La revista del Estado Islámico, "Dabiq", que es distribuida a través de internet, lo retrató en la edición que salió en febrero. En una foto se lo ve sonriendo, vestido con ropa militar y sosteniendo un rifle de asalto. En otra, está de pie delante de un auto blindado y sostiene la bandera de EI y un Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Es considerado uno de los planificadores clave de los atentados de París.

En la entrevista con Dabiq, se jacta de su participación en una célula terrorista en Bélgica. Las autoridades belgas sospechaban que formaba parte de un grupo islamista. Una requisa policial llevada a cabo en enero en la ciudad de Verviers, en el este del país, terminó en la muerte de dos miembros de la célula. Abbaaoud dijo que hubo un tiroteo de diez minutos al final del cual sus dos compañeros -conocidos como Abuz-Zubayr al-Baljiki y Abu Khalid al-Baljiki- murieron. La muerte, añadió, "es lo que deseaban hace tiempo".

El miliciano combatió en las filas de Estado Islámico en Siria. También habló de ingresar clandestinamente a Europa para "aterrorizar a los cruzados que están en guerra contra los musulmanes". Luego intentó regresar a Siria y dijo que fue detenido por funcionarios de frontera europeos pero logró evitar su captura tras el atentado terrorista de enero contra la revista parisina Charlie Hebdo. "Todo esto prueba que los musulmanes no deberían temer la imagen inflada de la inteligencia de los cruzados. Mi nombre y mi imagen estaban en las noticias y así y todo pude quedarme en su país, planear operaciones contra ellos e irme de forma segura cuando fue necesario", dijo a la publicación Dabiq, que está disponible online en formato PDF. En 2014, Abbaoud, de 28 años, fue grabado en un video en el que se lo ve manejando un automóvil arrastrando cuerpos mutilados y jactándose de haber matado a "apóstatas". Así llaman los fanáticos religiosos a quienes abandonan una religión. Esta práctica, muy común en Occidente entre hijos de cristianos, es considerada un delito que merece la muerte entre muchos musulmanes, mucho más allá del fanático círculo del EI.

El caso de Abbaoud no es particularmente extremo para los estándares brutales del Estado Islámico. Para este grupo extremista, que aplica la ley islámica Sharia tal como se hacía en la Edad Media, nada es demasiado: en la "capital" del grupo, Raqqa, hay cabezas de ejecutados exhibidas en picas. Se dejan allí durante días a modo de advertencia. Los castigos corporales por "delitos" mínimos son miles. Y los clérigos tienen a su cargo la totalidad del sistema judicial implementado por el grupo terrorista en todo el territorio que domina, gran parte de Siria y de Irak.

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