El Mundo

Hungría vuelve a frenar el flujo de migrantes que llegan desde Serbia

Después de despachar a los que ya estaban en Budapest hacia Alemania, frenó el ingreso desde sus vecinos de los Balcanes.

Lunes 07 de Septiembre de 2015

Unos 15.000 refugiados llegaron durante el fin de semana a Alemania, después de que las autoridades germanas y austríacas aceptaran el ingreso excepcional de miles de personas varadas en Hungría. Sin embargo, esta nación llamó a ambos países vecinos a cerrar las fronteras y bloqueó ayer a trenes provenientes de Serbia. Austria advirtió que la actual apertura es una excepción que terminará pronto. El conflicto sobre cómo tratar la crisis humanitaria y migratoria en la Unión Europea (UE) sigue así abierto y no tiene visos de solución.

Este fin de semana fueron 15.500 los refugiados que llegaron a la estación de trenes de Munich, en el sur alemán, desde donde tienen previsto viajar a otras regiones del país. Se esperaba anoche un nuevo tren con otras 2.200 personas. El flujo es constante. "Esto superó nuestras expectativas", admitió una portavoz del gobierno regional bávaro. "Nuestras capacidades son cada vez menores y estamos cada vez más al límite", alertó Simone Hilgers. La colaboración activa de la población, que ha donado cantidades ingentes de bienes básicos como alimentos y ropa de abrigo, ayuda mucho, así como la participación de miles de voluntarios.

Una vez que los refugiados llegan a Munich son distribuidos en centros de acogida de todo el país mediante autobuses y trenes.

Durante días, los refugiados, en su mayoría sirios que huyen de la guerra civil, se habían quedado varados en la estación Keleti en Budapest porque Hungría les impedía subir a los trenes. Esto cambió bruscamente el sábado, luego de presiones y críticas de naciones de la UE. El traslado masivo comenzó así inesperadamente cuando las autoridades húngaras pusieron a disposición una flota autobuses para trasladar a los varados de Budapest hasta la frontera con Austria.

Pero la hostilidad de Hungría hacia los migrantes se volvió a demostrar ayer. El primer ministro de Hungría, el nacionalista Viktor Orban, instó a Alemania y Austria a "cerrar sus fronteras". El jefe de gobierno dijo que ambos países deberían decir "claramente" que no recibirán más refugiados, sino, dijo, llegarán "varios millones" de personas a Europa. El gobierno nacionalista de Orban recuerda que las normas de la UE exigen que los migrantes sean registrados y su solicitud de asilo procesada en el país por el que entran al bloque comunitario. Sin embargo, la inmensa mayoría de los migrantes no quiere quedarse en Hungría o en otros países de entrada, como Grecia, sino trasladarse a Alemania.

El canciller austríaco Werner Faymann anunció ayer que las medidas de excepción para el ingreso tomadas el sábado serán levantadas paulatinamente y que habrá un control en la frontera con Hungría. No aclaró cuándo comenzará a aplicarlo.

Mientras tanto, no dejan de llegar más personas a Hungría. Ayer ingresaron unos 1.450 desde Serbia. Pero ayer Hungría impidió el ingreso a dos trenes desde Serbia, porque entre los pasajeros había "demasiados refugiados", según dijo la televisión estatal serbia. El tren, que viajaba de Belgrado a Viena a través de Budapest, tuvo que finalizar el viaje en la ciudad fronteriza serbia de Subotica. Al mediodía, el tren pudo continuar su marcha después de que se desacoplaran los vagones en los que viajaban los refugiados.

Grecia. En el Mediterráneo en tanto, las cosas siguen muy tensas. En la isla griega de Lesbos se produjeron enfrentamientos entre los refugiados y la policía. Los incidentes estallaron cuando 500 inmigrantes intentaron subirse a un ferry rumbo al puerto de El Pireo. El transbordador ya iba sobrecargado con 1.700 personas. El buque finalmente partió. Otro ferry trasladó a otras 2.500 personas desde Lesbos. Chipre, en tanto, rescató a 114 sirios cuyo barco estaba a punto de hundirse.

 El Papa pide que cada parroquia reciba a una familia

El papa Francisco llamó a las parroquias de toda Europa a acoger cada una a una familia de refugiados. El pontífice argentino lanzó desde Roma un “llamamiento a las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios de toda Europa para expresar la concreción del Evangelio y acoger a una familia de refugiados. Ante la tragedia de decenas de miles de refugiados que huyen de la muerte por la guerra y el hambre, y que están de camino hacia la esperanza de vida, el Evangelio nos llama, nos pide estar próximos de los más pequeños y abandonados”, subrayó el jefe de la Iglesia católica. El Papa insistió en que cada parroquia debe acoger como “gesto concreto” a una familia de refugiados “empezando por mi diócesis de Roma”, que recibirá a dos familias, y llamó a los obispos de toda Europa a seguir su llamamiento. El Vaticano es una pequeña ciudad-Estado dentro de Roma. Tiene dos iglesias parroquiales, incluida San Pedro. El Papa dijo que dos de las parroquias del Vaticano hospedarán a dos familias de refugiados, pero no dio detalles.
  Un cardenal italiano calculó que las parroquias de Italia podrían alojar prácticamente a los 120.000 migrantes que han llegado al país a través del Mediterránee. Ante la existencia de 27.000 parroquias en toda Italia, si cada una recibe a una familia de cuatro miembros, más de 108.000 personas podrían recibir alojamiento. “Espero que este deseo se vuelva realidad’’, declaró el cardenal Angelo Bagnasco. Los obispos europeos analizarán el pedido del Papa, dijo Bagnasco. El cardenal es líder desde hace mucho tiempo de la Conferencia Episcopal Italiana y es miembro de la Conferencia Episcopal Europea. “Sí, seguramente habrá una respuesta pronta’’, agregó.

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