El Mundo

Hong Kong: otra gran manifestación contra la intervención de China

Hubo casi medio millón de personas en las calles para exigir la eliminación definitiva del proyecto de extradición de opositores a pedido de Pekín.

Lunes 22 de Julio de 2019

Una vez más, una marea humana salió a las calles en Hong Kong para protestar contra el gobierno y pedir que elimine de manera definitiva una ley de extradición que pide China, y, otra vez, la manifestación pacífica fue disuelta por la Policía con gases lacrimógenos. La ex colonia británica resiste el avance de Pekín sobre su régimen de libertades especiales, que mantuvo luego del acuerdo de 1997 por el que pasó de ser una dependencia británica a sumarse al territorio chino, pero manteniendo un status especial. Pekín ve en la ciudad un ejemplo peligroso para el resto del país, donde el gobierno comunista impone un control absoluto de los medios de comunicación y prohíbe el pluralismo político.

El Frente Civil de Derechos Humanos, la organización que aglutina a los manifestantes y que convoca las marchas semanales contra el gobierno local prochino, informó que 430.000 personas protestaron ayer, mientras que la Policía aseguró que fueron solo 138.000, según el diario local South China Morning Post. Como sucede hace semanas, la protesta transcurrió de manera pacífica hasta que, al caer la noche, la Policía dio la orden de dispersarse y un grupo de manifestantes se negó. La Policía lanzó gases lacrimógenos contra la gente tres veces hasta que, finalmente, la multitud se dispersó.

Sin embargo, las escenas de caos y temor luego continuaron en las estaciones de subte y del tren, en donde hombres con remeras blancas identicados con el oficialismo local golpearon con palos a los manifestantes que intentaban tomar esos transportes públicos, según mostraron videos publicados en las redes sociales y reproducidos por el diario local. Los ataques de los civiles de blanco continuaron hasta entrada la noche sin que la Policía interviniera.

En junio, la oposición hongkongnesa inició una serie de masivas manifestaciones callejeras que terminaron siendo las más grandes de la historia reciente de la región. El reclamo inicial era que el gobierno local de Carrie Lam retire del Parlamento un proyecto de ley de extradición a China que según los críticos y la oposición en su conjunto se usaría contra disidentes perseguidos por el régimen comunista. Luego de una masiva manifestación de dos millones de ciudadanos el 15 de junio, Lam aceptó finalmente suspenderr el proyecto del Parlamento, pero para ese entonces las protestas habían crecido y los manifestantes decidieron mantenerse masivamente en las calles y pedir no solo la eliminación definitiva del proyecto de ley, dado que por ahora sólo se logró la suspensión, sino la renuncia de Lam, muy alineada con Pekín.

En uno de los picos máximos de movilización popular y tensión política de este último mes, cientos de manifestantes tomaron el Parlamento, forzaron la huida de la Policía y tuvieron en vilo a la sociedad hongkonesa en su conjunto durante al menos unas horas. Fue un exceso que sirvió a Lam y a Pekín para presentar a los manifestantes como violentos e irracionales.

En 1997 China prometió a Hong Kong el autogobierno bajo el lema "un país, dos sistemas". Pero para los que viven en la ciudad, el proyecto de extradición es el último de una larga lista de ejemplos del creciente control chino. En este caso permitiría que las autoridades chinas apresen a cualquiera que consideren "fugitivo", categoría en la que están los activistas por la independencia de Hong Kong. Muchos en Hong Kong también están atemorizados por el creciente autoritarismo de Pekín contra la ciudad,avasallando la autonomía otorgada a la ciudad. Lam, la jefa del Ejecutivo local, anunció el 15 de junio que el proyecto de extradición a China queda suspendido, aunque no especificó en cuanto tiempo más se volverá a abordar el tema.

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