El Mundo

Hong Kong logró que China archivara un proyecto represivo

El aplazamiento sine die representa una espectacular marcha atrás de la jefa del gobierno local, Carrie Lam.

Domingo 16 de Junio de 2019

El gobierno autónomo de Hong Kong suspendió el resistido proyecto de ley de extradición que iba a permitir entregar opositores a China. El aplazamiento sine die representa una espectacular marcha atrás de la jefa del gobierno local, Carrie Lam, que tras la histórica manifestación de protesta del domingo pasado, en la que participaron un millón de personas, insistió en que seguiría adelante con los planes que favorece el régimen de Pekín. Ayer, Lam apareció ante las cámaras para asegurar que el proyecto de extradición no existe más.

Pero los opositores de la ley no lo interpretan como una victoria, sino una maniobra de Lam para ganar tiempo. E insisten en que mantendrán la presión y la nueva gran manifestación convocada para hoy hasta que el proyecto de ley acabe definitivamente en la papelera.

"Tras repetidas deliberaciones internas en los últimos dos días, anuncio que el gobierno ha decidido suspender la tramitación de la enmienda legislativa, empezar de nuevo nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad, explicar más y escuchar los distintos puntos de vista de la sociedad", anunció Lam en una acalorada rueda de prensa en la sede del gobierno de Pekín en Hong Kong.

El proyecto de ley tiene su origen en un caso de asesinato en Taiwán, del que es principal sospechoso un individuo actualmente preso en Hong Kong por otros delitos. El territorio autónomo solo puede entregar fugitivos a la veintena de países con los que mantiene un acuerdo de extradición. Es "un obvio vacío legal", sostenía ministra jefa, al defender aún ayer, tras el abandono al menos temporal del proyecto de ley, la necesidad de la medida. Pero, en lugar de pactar un acuerdo con Taiwán, el gobierno hongkonés planteó una reforma a la ley para permitir la extradición de sospechosos a países con los que no mantuviera acuerdos. Y esto incluye a China. Hong Kong pasó de la órbita de Reino Unido a la de China en 1997. Por un acuerdo firmado entonces entre ambas naciones, Hong Kong mantiene un régimen autónomo especial, único en China. Pero el poder central ha ido erosionando esa autonomía, que hace de Hong Kong el único distrito con libertad de opinión, asociación y pluralismo político del país comunista.

Según el diario proPekín Sing Tao, Lam se reunió el viernes en Shenzhen, al otro lado de la frontera, con Han Zheng, uno de los siete miembros del Comité Permanente, el principal órgano del Partido Comunista de China y el responsable de los asuntos hongkoneses. Ayer, durante su rueda de prensa, Lam rechazó en varias ocasiones confirmar si había tenido lugar esa reunión y hasta qué punto había influido en su anuncio de retirar el proyecto. El jueves, el embajador de China en Londres había negado que la idea del proyecto de ley hubiera partido de Pekín, y había insistido en que se había tratado exclusivamente de una iniciativa del gobierno de Lam. Y ahí estaba el quid de la cuestión. Amplios sectores de la población, desde empresarios a periodistas, desde estudiantes a trabajadores de organizaciones no gubernamentales, vieron esa reforma como un intento de diluir la separación entre la China continental y Hong Kong. Un intento que pondría en peligro libertades como las de prensa, asociación o expresión, inexistentes al otro lado de la frontera. El Gobierno autónomo insistía en que no podría aplicarse en casos de persecución política, y que cada caso tendría que someterse al veredicto de los tribunales hongkoneses. Pero esas aclaraciones no fueron suficientes para acallar las dudas sobre las nulas garantías que podría ofrecer el opaco sistema legal chino, ni menos aún el terror que generan sus cárceles.

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