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Holgada victoria del oficialismo en Colombia pero habrá segunda vuelta

El candidato oficialista a la presidencia de Colombia, Juan Manuel Santos, se imponía con 46,58 por ciento de los votos al opositor Antanas Mockus, que reunía 21,50 %, contabilizadas el 95,34 % de las mesas de votación, según datos de la Registraduría Nacional.  

Domingo 30 de Mayo de 2010

Bogotá.- El candidato oficialista Juan Manuel Santos ganó cómodamente hoy la elección presidencial de Colombia, pero no alcanzó la mayoría absoluta y tendrá que enfrentar en una segunda vuelta al aspirante del Partido Verde, Antanas Mockus.

Contabilizadas el 95,34 por ciento de las mesas de votación, Santos obtenía un 46,58 por ciento de los votos frente a un 21,50 por ciento de Mockus, según los datos de la Registraduría Nacional.

El resultado fue sorpresivo debido a que todos los sondeos sobre intención de voto pronosticaban una cerrada votación entre Santos y Mockus, aunque acertaron en que habría segunda vuelta.

A una semana de las elecciones, las encuestas mostraban un empate técnico entre los dos candidatos que prometieron dar continuidad a las principales políticas del actual mandatario, Alvaro Uribe.

Las autoridades reportaron una buena afluencia de electores a los puestos de votación en las principales ciudades del país. Casi 30 millones de personas estaban habilitadas para sufragar en Colombia, donde el voto no es obligatorio e históricamente registra una abstención de más del 50 por ciento.

Los otros siete candidatos quedaron rezagados, pero se convertirán en fuerzas decisivas para garantizar una victoria en una segunda vuelta, de acuerdo con analistas. En el tercer lugar se ubicaba el candidato de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, con un 10,19 por ciento de los votos, por encima del dirigente del izquierdista Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro, con 9,18 por ciento.

Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional permanecieron en estado de máxima alerta para garantizar el normal desarrollo de las elecciones y evitar posibles ataques de la guerrilla, que acostumbra ejecutar actos de sabotaje y violencia durante las votaciones para demostrar poder militar.

“Fue la jornada electoral más tranquila en los últimos 30 años, esto nos enorgullece”, dijo el ministro de Defensa, Gabriel Silva, quien reportó la muerte de un soldado en un ataque de rebeldes de las FARC, en el departamento del Meta, en el sureste del país.

Tanto Santos, ex ministro de Defensa de Uribe y miembro de una aristocrática familia vinculada a la política y el periodismo, como Mockus, un matemático y filósofo de origen lituano que fue alcalde de Bogotá, prometieron durante la campaña dar continuidad a las principales políticas de Uribe.

Los dos se comprometieron a mantener la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, a atacar el déficit fiscal, el desempleo y a impulsar reformas sociales para reducir las profundas desigualdades y la pobreza.

Pese a las diferencias en sus orígenes sociales y a sus posiciones políticas, Santos y Mockus se han declarado amigos del libre mercado y de las políticas pro empresariales, lo que ha ayudado a mantener tranquilos a los inversionistas.

El próximo presidente tendrá el reto de recomponer las deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, después de que el presidente Hugo Chávez las congelara en protesta por un acuerdo militar entre Bogotá y Washington que Chávez considera una amenaza a la región.

También deberá normalizar las relaciones con Ecuador -después de un conflicto por una maniobra militar colombiana en la selva ecuatoriana- y mantener la cooperación de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales, que se viene reduciendo lentamente.

Los comicios se presentan en un momento en el que los colombianos están más preocupados por el desempleo, la crisis del sistema de salud y el escaso acceso a la educación de calidad que por la inseguridad, de acuerdo con encuestas.

Santos es considerado el heredero político de Uribe, situación que le da apoyo pero al mismo tiempo lo afecta en momentos en que un amplio sector de la población reclama un cambio, cansada por recientes escándalos del Gobierno.

Mockus utilizó en la campaña un discurso de legalidad, honestidad, transparencia y respeto por las leyes que fue bien recibido entre los electores, hartos de los permanentes escándalos de corrupción de los políticos tradicionales. Sin embargo, no logró llevar el apoyo a las urnas al parecer por sus imprecisiones en los debates por televisión y en sus declaraciones contradictorias, según analistas. (Reuters)

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