El Mundo

Haddad o Bolsonaro: la grieta se palpa en la campaña presidencial de Brasil

Ambos candidatos fueron los más votados en la primera vuelta, pero también son los que tienen mayores índices de rechazos

Domingo 14 de Octubre de 2018

Están en aceras opuestas pero tienen cosas en común: el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad, que el 28 de octubre disputarán la presidencia de Brasil, fueron los más votados en la primera vuelta pero ostentan también los mayores índices de rechazo en el país. Las razones divergen. Bolsonaro, un admirador de la dictadura militar (1964-1985) espanta a los demócratas, mientras Haddad, designado por el encarcelado ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), provoca rechazo a millones de brasileños hastiados de la corrupción.

Bolsonaro se granjeó el rechazo de sectores importantes de la sociedad brasileña. ¿Los negros? "No hacen nada!". ¿Los homosexuales? "Prefiero que un hijo muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo". ¿Las mujeres? Deben recibir menos paga que los hombres por las licencias maternales.

Virulencia

Una semana antes de la primera vuelta electoral celebrada el domingo pasado, centenas de miles de mujeres desfilaron en las ciudades brasileñas para gritar "Ele Nao" ( l no). Grupos "anti-Bolsonaro" se crearon en Facebook para denunciar la retórica "fascista" del candidato. "Mi fe no me permite apoyar la tortura, el racismo y la xenofobia", escribió un internauta católico. Y algunos electores se alarman por el clima social que podría derivar de la elección. "Bolsonaro no va a matar a un transgénero, no va a pegarle a un negro con sus propias manos, pero su discurso va a legitimar a otras personas que quieran hacerlo", advirtió Duda Rodrigues, otra internauta. "Es inmoral, pero sobre todo tengo miedo del vicepresidente, el general (Hamilton Mourao). ¿Una vez en el poder, Bolsonaro podrá contenerlo?", se preguntó Adriana, de 44 años. El general de reserva Mourao multiplica salidas que llegaron a incomodar al propio Bolsonaro.

Habló de convocar una asamblea constituyente "de notables", sin designación popular; dijo que el desarrollo de Brasil está lastrado por "la indolencia de los indígenas y el espíritu taimado de los africanos" y vinculó la criminalidad a la ausencia de figura paterna en numerosas familias. Según los sondeos publicados un día antes de la elección, entre 43 por ciento y 44 por ciento de los electores rechazaban la posibilidad de votar por Bolsonaro.

Todo menos el PT

Un porcentaje similar, de 36 por ciento a 40 por ciento, excluían votar por el profesor universitario y ex alcalde de San Pablo Fernando Haddad. El delfín de Lula recoge el odio que despierta el ex jefe de Estado, que desde abril purga una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de activos.

Para millones de brasileños, votar por el PT, que gobernó Brasil de 2003 a 2016, no es una opción. "Cuando llegaron al poder, tenían un discurso sobre cambio, honestidad, pero fueron más corruptos que los otros", afirmó Carlos Augusto Neves. "Lula empezó bien, pero perdió el rumbo y se alió a los peores políticos brasileños para conservar el poder. Engañó a toda la población", denuncia Ronaldo, un ejecutivo bancario que no quiso dar su apellido.

Para explicar este sentimiento, "hay que remontar a 2005 y al escándalo del mensalao", una red de compra de votos en el Congreso para apoyar reformas de Lula, explicó el profesor de Filosofía Política de la Universidad de Campinas de Brasilia, Marcos Nobre. A pesar de este escándalo, Lula fue fácilmente reelecto en 2006. "Le dieron una segunda oportunidad. Pero cuando la operación Lava Jato apareció en 2014, parecía claro que el PT no había modificado sus prácticas", señaló. La investigación anticorrupción, que permitió encausar y encarcelar a decenas de políticos, alcanzó a casi todos los partidos. "El PT fue el más castigado. El PT estuvo en el poder más tiempo. (...) El elector que no se benefició o que olvidó que se benefició de la era petista (...) identifica al PT sobre todo con una vinculación grande con la corrupción", explicó Jairo Nicolau, politólogo de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Analistas indican que, para tratar de reducir sus niveles de rechazo, Haddad debería distanciarse de Lula. En su primera entrevista de televisión después de la elección, no citó a su mentor, una novedad en la campaña. Y la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, dijo el martes que Lula le pidió a Haddad que dejara de visitarlo en la cárcel, como lo hace todo los lunes.

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