Lunes 08 de Junio de 2009
Varsovia.— Muchas veces los polacos habían intentado derrocar al gobierno comunista
mediante huelgas y protestas. Pero el sistema erigido tras la Segunda Guerra Mundial con la presión
de Moscú se mostraba cada vez más fuerte. El milagro sucedió hace 20 años: el día en que China sacó
sus tanques para dispersar a los manifestantes en la plaza de Tiananmen, en Polonia caía el régimen
comunista sin un disparo, sólo mediante el voto.
Las elecciones parlamentarias del 4 de junio de 1989, en las que desde
1947 pudo participar por primera vez la oposición, terminaron con un “knock out” para
el Partido Obrero Unificado Polaco, tras casi medio siglo. Su derrota electoral allanó el camino
para Tadeusz Mazowiecki, el primer jefe de gobierno no comunista de la posguerra en Polonia. Fue la
primera debacle del bloque soviético. Cinco meses después cayó el Muro de Berlín y Europa del Este
recobró su libertad.
El poder de Solidaridad. Al inicio de este proceso de cambio se cumplió el acuerdo
al que habían llegado en la primavera (boreal) de 1989 el hombre más poderoso de Polonia, el
general Wojciech Jaruzelski, y otros comunistas reformistas con Lech Walesa y su sindicato
Solidarnosc (Solidaridad).
Al no poder destruir a Solidaridad, los líderes comunistas querían
integrar a estos críticos en el sistema, ya que de esta manera iban a compartir las
responsabilidades por las dolorosas y necesarias reformas que debían llevarse a cabo para que el
país no se sumiera en el caos económico y social.
Las negociaciones en la mesa redonda preveían una participación limitada
de los opositores en el Parlamento. Sólo se podrían postular por el 35% de las 460 bancas en el
Sejm (Parlamento) y por los 100 escaños en el Senado.
“Pensamos que tal vez en cuatro años o quizá un poco más tarde se
iba a dar la posibilidad de poder cogobernar”, recuerda el asesor de Walesa, Bronislaw
Geremek, quien poco más tarde sería ministro del Exterior.
Victoria y sorpresa. La victoria electoral de la oposición democrática,
equiparable a una moción de censura contra el gobierno, sorprendió a ambos lados.
Los candidatos de Solidaridad ganaron con una sola excepción todo los
puestos posibles en ambas cámaras. Por el contrario, la lista comunista perdió casi por completo
con 35 de los principales candidatos del partido.
“Incluso una vaca habría ganado un mandato parlamentario si
hubiera aparecido en una fotografía con Walesa”, constató resignado Aleksander Kwasniewski,
presidente polaco entre 1996 y 2005.
La masacre en Tiananmen ensombreció el ambiente festivo en Varsovia.
Pero a diferencia del Partido Comunista chino, los líderes polacos ya no tenían la energía para
hacer girar el curso de la historia con violencia.
Después de varias semanas de negociaciones, el 24 de agosto el Sejm
eligió al publicista católico Mazowiecki como primer ministro. El Partido Obrero Unificado mantuvo
en un principio los Ministerios del Interior y Defensa. Pero ya en enero de 1990 el partido se
disolvió. “En pocos meses, Polonia recuperó su libertad e independencia”, señaló el
historiador Jan Skorzynski.