El Mundo

Grecia y acreedores pactan detalles del tercer rescate

Tras maratónicas negociaciones, las partes lograron limar las últimas diferencias para el crédito por 86.000 millones de euros.

Miércoles 12 de Agosto de 2015

Grecia y sus acreedores llegaron a un acuerdo a nivel técnico sobre el nuevo rescate para el país, que le permitiría a Atenas acceder a créditos por hasta 86.000 millones de euros si lleva adelante una serie de reformas y ajustes. Tras el acuerdo "a nivel técnico" alcanzado en la madrugada de ayer luego de más de 18 horas de negociación, lo que falta es el "acuerdo a nivel político", explicó ayer una vocera de la Comisión Europea. El Parlamento griego votará mañana el nuevo programa, mientras que el viernes será el turno de los ministros de Finanzas de la eurozona. Si estos dan su aprobación a lo acordado, luego deberá ser refrendado por algunos Parlamentos nacionales, como el alemán.

Ante la inminencia de un default de su deuda la semana próxima, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, buscó acelerar las negociaciones para que se aprobara el acuerdo. A primera hora de ayer se supo que el mismo quedó concluido. "Sólo quedan por aclarar uno o dos detalles", dijo el ministro de Finanzas heleno, Euclides Tsakalotos.

El acuerdo llega después de dos meses de intensas negociaciones sobre las condiciones con las que debe cumplir Atenas para el rescate de tres años, que se estima será de hasta 86.000 millones de euros. Grecia ha dependido de rescates internacionales por un total de 240.000 millones de euros (263.000 millones de dólares) desde que no pudo tomar préstamos en los mercados de bonos en 2010. Para conseguir los préstamos, gobiernos sucesivos han tenido que aplicar una serie de cortes de gastos, aumentos de impuestos y reformas. Las medidas agravaron una profunda recesión económica y catapultaron el desempleo a niveles récord.

Objetivos. Según los medios, ambas partes fijaron los objetivos presupuestarios para los próximos años. Para este año acordaron un déficit primario de un 0,25 por ciento del producto interno bruto (PIB), mientras que en 2016 Grecia debería alcanzar un superávit primario de un 0,5 por ciento y en 2017 del 1,75 por ciento. Para calcular el superávit primario no se tienen en cuenta los pagos de la deuda de un país. El valor es por tanto un indicador de cómo se comporta el presupuesto más allá de las cargas por los intereses de la deuda.

El diario Kathimerini anticipó una lista con las demandas de los acreedores, que incluye un aumento del impuesto a las navieras, un mayor despliegue de inspectores de Hacienda, así como el recorte de beneficios impositivos para agricultores y las islas del Egeo. Además piden que se mantenga el controvertido impuesto inmobiliario y no se permita más que los evasores paguen sus deudas en cuotas. En el paquete también estaría incluida una eliminación progresiva de la jubilación anticipada, un plan para la recapitalización de los bancos y para el manejo de créditos fallidos, así como la liberalización total del mercado energético y amplias privatizaciones.

En la tarde de ayer, los equipos negociadores informaron los detalles del acuerdo a representantes de los 28 Estados de la Unión Europea (UE) en una teleconferencia. Tsipras, se comunicó el lunes con el presidente francés, François Hollande; el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la canciller alemana, Angela Merkel. El clima de la conversación con Merkel "no fue muy cálido", según dejó trascender el gobierno griego.

 

Cautela alemana. Las autoridades alemanas expresaron el lunes que les preocupaba más llegar a un exhaustivo acuerdo que un resultado apresurado. "No debemos olvidar que se trata de un programa de tres años (...) y por eso aquí también debe regir (la regla) de que, más importante que la premura, es la minuciosidad", dijo el vocero gubernamental Steffen Seibert. Francia y Alemania son las mayores economías de la eurozona y por lo tanto se las considera las de mayor influencia. También son las que más contribuyeron a los 240.000 millones de euros en ayudas que permitieron a Grecia salir adelante desde 2010. Desde esa fecha, Grecia recibe ayuda financiera de sus socios europeos, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI. Atenas necesita recibir una nueva inyección de dinero a más tardar antes del 20 de agosto, cuando tiene que devolver 3.200 millones de euros al BCE. Grecia, escasa de fondos, necesita más dinero para el 20 de agosto, a más tardar, cuando enfrenta un pago de la deuda de poco más de 3.000 millones de euros al Banco Central Europeo.

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