El Mundo

Grecia recibió un respaldo tibio y muy condicionado de Francia

Viraje a la izquierda en Atenas. "Todo lo que pueda aliviar la carga griega es bienvenido, pero por supuesto la deuda no se puede cancelar", declaró el ministro de Finanzas francés.

Lunes 02 de Febrero de 2015

El gobierno socialista de Francia dio un apoyo matizado a Grecia, al decir que está listo para ayudar al nuevo gobierno de izquierda radical de Atenas a alcanzar un acuerdo con sus deudores internacionales. "La deuda se debe aliviar, pero por supuesto no se puede cancelar. Es un tema entre otros", dijo el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, en una conferencia de prensa conjunta en París con su homólogo griego, Yanis Varoufakis. Este logró transformarse en la cara visible del rechazo griego a seguir negociando con la "troika" formada por la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI. Estos tres organismos han prestado a Grecia 240.000 millones de euros desde 2010, y ahora la devolución de esa enorme suma está en duda. El viernes, Varoufakis provocó un terremoto al declarar que la troika "es ilegal" y que no dialogarán más con ella. Incluso se negó a negociar el último tramo del segundo rescate que vence a fines de febrero.

Sapin hizo hincapié en que el lugar de Grecia está dentro de la zona euro y dijo que cualquier nuevo acuerdo con Atenas consideraría la extensión de las reformas estructurales que el país esté preparado para realizar, destacando que necesita reconstruir su competitividad y retornar al crecimiento. El gobierno socialista de Francia ofreció cierto nivel de apoyo al nuevo gobierno de izquierda radical de Grecia en su esfuerzo por reestructurar con quitas la enorme deuda que ha acumulado con los rescates de la troika desde 2010, y en medio de fuertes temores sobre la estabilidad de Europa.

El espaldarazo de Sapin, fue una victoria para su par griego, Yanis Varoufakis. La izquierda radical griega, que gobierna desde hace una semana, sugiere que puede decretar una cesación de pagos, es decir defaultear la enorme deuda de 240.000 millones de euros que mantiene con la troika.

Varoufakis también visitará Londres y Roma, y ayer agregó en París que visitará Berlín. El gobierno alemán se ha mostrado extremadamente molesto con el nuevo gobierno griego y ha rechazado tajantemente sus planteos sobre condonar parte de los préstamos de rescate a Atenas.

Varoufakis insistió en que Grecia "desea" pagar lo que debe, pero dijo que exige nuevos términos y negociar con otras autoridades, alegando que "no vale la pena'' discutir con la troika de acreedores, a la que sin embargo deben la cifra mayor. El liderazgo socialista de Francia, cuyo presidente ha hecho campaña contra la austeridad, se presentó ayer como un posible mediador.

Varoufakis agregó que Grecia debe poner punto final a su adicción a endeudarse y el pago de su deuda debe estar en relación a su capacidad de restaurar el crecimiento. Varoufakis descartó que Grecia reciba un nuevo tramo de deuda, diciendo que el país se ha vuelto "adicto" al endeudamiento y que es hora de terminar con esa dependencia. El ministro subrayó que mientras su país esté en negociaciones con sus pares europeos no pedirá más préstamos. "Fuimos electos para poner fin a la adicción", dijo el ministro. Varoufakis señaló que si su país tiene hasta fin de mes puede preparar propuestas detalladas y luego, en un periodo de seis semanas, negociar acuerdos con sus socios. Por su parte, Sapin señaló que Francia está abierta a aliviar la carga de deuda griega pero no a cancelarla. "Todo lo que pueda aliviar la carga de deuda griega será bienvenido, pero por supuesto no se trata de cancelar la deuda griega", dijo Sapin.

El sábado, Alemania y el BCE recordaron que Grecia ya recibió beneficios de este tipo. En 2012 se renegociaron plazos e intereses en favor de G recia, lo que de hecho implica pagar menos dinero y a más largo plazo, explicaron.

Inquietud. Ante el cambio de gobierno en Atenas, una pregunta recorre Europa: ¿Volverá la crisis de deuda del euro? Más allá de lo que suceda en los próximos meses en Atenas, la Eurozona está, a diferencia del inicio de la crisis de la deuda en 2010, mejor preparada. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) cuenta con fodos para ayudar a obtener dinero en los mercados internacionales en caso de que los países de la Eurozona vuelvan a tener problemas. A su vez, las otras economías que han pedido "rescates", como Portugal, Irlanda y España, están saliendo de la recesión y recuperan empleos. Todo parece indicar que una nueva escalada del problema griego sería esta vez sobre todo un problema de Grecia, mucho antes que de Europa.

El país, con muy pocas opciones a la vista

Grecia corre el peligro de quedarse pronto sin fondos, más precisamente, el 28 de febrero, cuando vence el segundo rescate de la troika, y cuyo último tramo de 7.000 millones de euros ya dijo el nuevo gobierno que no negociará. Grecia, por lo tanto, aún no ha recibido ese último tramo del segundo rescate y al parecer no lo recibirá.

Sí obtiene, por vías indirectas, reembolsos de los bancos centrales de la zona euro y respaldo para su sistema bancario. Sin esas ayudas, el país podría caer en la quiebra. El nuevo gobierno puede intentar obtener ingresos adicionales, mediante un aumento de los impuestos a los más ricos, pero este proceso llevaría tiempo. Casi inevitablemente, el premier Alexis Tsipras debería llegar a un acuerdo al menos transitorio con los acreedores. ¿Habrá una nueva quita para Grecia? Es poco probable. Hace casi tres años acreedores privados renunciaron a parte de sus exigencias, en una primera quita. Para los países del euro ese paso sería más bien problemático. Jefes de gobierno se verían obligados a justificar ante sus contribuyentes pérdidas multimillonarias. Es más fácil ofrecerle a Grecia una baja de las tasas de interés y extender plazos. De hecho eso ya se hizo, en 2012, como recordó el sábado el gobierno alemán. Actualmente los créditos griegos tienen plazos promedio de 30 años. Pero para esto, Tsipras debería aceptar la continuación de la política de austeridad. El tiempo corre en contra de Atenas. Cuanto más se tarde en alcanzar un acuerdo, mayor será la amenaza de falta de fondos en la caja estatal en Atenas. "Si no hay un financiamiento adicional, Grecia tendrá un problema masivo", advirtió el banco alemán Landesbank Baden-Württemberg. La cosa se pondrá difícil a más tardar a mitad de año, cuando Atenas tenga que pagar miles de millones de intereses de la deuda. Los bancos griegos deben mentalizarse de que no recibirán más dinero fresco del BCE en caso de que Atenas no consiga pronto una nueva calificación positiva de la troika.

La última opción es la más impensable. Economistas como el jefe del instituto Ifo de Munich, Hans-Werner Sinn, recomendaron a Grecia que salga del euro. Si Grecia vuelve a introducir una dracma "blanda" en vez de un euro "duro", la economía podría volverse más competitiva. Pero una salida de la Eurozona no está prevista en los tratados de la UE, por lo que sólo sería posible mediante una salida de la Unión Europea. Con esto, Grecia debería renunciar a todas las ayudas que la Unión prevé para sus miembros. Además, las importaciones en dólares y euros así como la enorme cantidad de deuda que hay que pagar en euros se volverían de golpe mucho más caros, por lo que la carga sería aún mayor.

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