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Grecia profundiza el ajuste con más despidos en el sector público

Atenas planea reducir en un 30 por ciento la plantilla de empleados estatales, que ya había sido recortada. El FMI y la UE confirmaron ayer nuevos avances en el diálogo con el gobierno heleno.

Miércoles 21 de Septiembre de 2011

Atenas.- El gobierno griego, presionado por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que siga recortando gastos, se plantea ahora reducir en un 30 por ciento la plantilla de empleados públicos, tras haber suprimido ya 200.000 de estos puestos. A tal efecto, el ministro de Reformas Administrativas, Dimitris Repas, envió una circular a todos los ministerios para que elaboren en los próximos 10 días una lista del personal que consideren prescindible.

En los últimos dos años, el gobierno socialista ha reducido el sector público en 200.000 puestos, entre jubilaciones no cubiertas y despidos de empleados públicos con contratos temporales, según informó en Atenas el secretario de Estado, Angelos Tolkas.

El propósito ahora es suprimir otros 150.000 hacia fines de 2015, como se había comprometido Grecia el pasado julio ante sus socios europeos y el FMI, a cambio de recibir un segundo paquete de ayuda de 160.000 millones de euros.Atenas debe de cumplir con las medidas anunciadas para reducir su déficit y dejarlo en torno al 7,6 por ciento del PBI.

Condiciones y diálogo. Los acreedores subrayan que es indispensable que el país avance con el ambicioso programa de reformas estructurales, según declararon el lunes en Atenas altos funcionarios del FMI. Si cumple esas condiciones, Grecia recibiría los 8.000 millones de euros del sexto tramo del primer rescate aprobado hace un año y medio por valor de 110.000 millones.

Entretanto, ayer se celebró una segunda teleconferencia entre la denominada "troika" - el FMI, la UE y el Banco Central Europeo (BCE)- y el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos. Una fuente de la "troika" aseguró que se habían alcanzado "avances satisfactorios" durante la reunión y afirmó que el diálogo continuaría durante los encuentros del FMI el fin de semana que viene en Washington.

Asimismo, la misión del FMI, la UE y el BCE volverá a Atenas a principios de la semana próxima para revisar los ajustes y las reformas exigidas.

Reformas estructurales. Los medios griegos citaron fuentes cercanas a estas reuniones para informar que se ha puesto sobre la mesa el inmediato despido de 25.000 trabajadores públicos con contratos temporales, lo que supondría un ahorro a las arcas públicas de 1.000 millones de euros.

A este recorte se sumarían otros 100.000 empleados en un estado previo al despido, y la puesta en práctica a partir del 1º de octubre de un sistema común de remuneraciones en el sector público que reducirá los gastos estatales en un 25 por ciento.

También se recomiendan recortes en jubilaciones y el cierre inmediato de unos 60 organismos públicos, así como el desarrollo de un gran programa de privatizaciones que debería ingresar 5.000 millones de euros en 2011 y un total de 50.000 millones hasta 2015.

Seguir con el euro. Por otro lado, el gobierno de Grecia desmintió ayer los rumores sobre un supuesto referéndum para decidir sobre la salida del país heleno de la zona euro. "La participación de Grecia en la zona euro es una decisión nacional fundamental e irrevocable", aseguró ante la prensa de Atenas el ministro Venizelos.

El funcionario afirmó además que su país no es lo suficientemente grande como para ser un problema central de la zona euro. Según sus palabras, Grecia está dispuesta a solucionar los inconvenientes que pudo causar al espacio de la moneda única poniendo en marcha sus programas de ahorro y reformas.

Paralelamente, desde Londres, se supo que la agencia Fitch cuenta con la quiebra de la economía griega aunque no con su salida de la zona euro, según escribió ayer en un comentario el responsable de la calificación de solvencia de la firma, David Riley.

Fitch considera además exagerado el temor a que la zona euro pueda romperse. Y cree que no se permitirá el colapso de instituciones financieras de gran peso para el sistema.

Para Riley, la salida de Grecia de la eurozona sería absurda, ya que supondría un peligroso precedente. Si uno de los miembros del euro abandonase la moneda única, el gesto minaría también la credibilidad del resto de países del grupo. Estos quedarían expuestos rápidamente al riesgo de una fuga de capitales, lo que aumentaría el riesgo a una crisis crediticia y bancaria.

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