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Fuerte rechazo en Colombia a otorgar a las Farc status especial

Una auténtica tormenta política desató el planteo del presidente venezolano, Hugo Chávez, de reclamar a Latinoamérica y a la Unión Europea que quiten el rotulo de “terroristas” a las Farc y les den el de “fuerza beligerante”, algo que fue rechazado por casi todo el arco político colombiano y que agrietó aun más las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Domingo 13 de Enero de 2008

Bogotá. — Una auténtica tormenta política desató el planteo del presidente venezolano, Hugo Chávez, de reclamar a Latinoamérica y a la Unión Europea que quiten el rotulo de “terroristas” a las Farc y les den el de “fuerza beligerante”, algo que fue rechazado por casi todo el arco político colombiano y que agrietó aun más las relaciones diplomáticas entre ambos países.
  Chávez pidió el viernes en un discurso ante el Congreso, que las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y Ejército de Liberación Nacional (ELN) tengan un status de fuerza beligerante, algo interpretado aquí como “peligroso”, pues les traería enormes beneficios jurídicos y políticos a los dos grupos rebeldes.

Pastrana, indignado. El pronunciamiento más fuerte contra el mandatario venezolano fue emitido por el ex jefe de Estado colombiano Andrés Pastrana (1998- 2002), quien pidió llamar al embajador en Caracas y apoyar al actual presidente, Alvaro Uribe. “Siento vergüenza de que un presidente amigo, como es Hugo Chávez, esté interviniendo en los asuntos internos de Colombia . Si a algo le dediqué mucho tiempo durante mis cuatro años de gobierno fue a quitarle la imagen de Robin Hood a las Farc en Europa”, sostuvo. Para Pastrana resulta “curioso” que desde hace tiempo las Farc pidieran ese status, pero que luego de que lo hicieran el jueves en un comunicado, tras la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, al día siguiente Chávez saliera a respaldarlas.
  Pastrana habla con una especial autoridad sobre el tema: jugó su capital político y su presidencia en lograr un amplio acuerdo de paz con las Farc, lo que incluyó la concesión a éstas de una zona desmilitarizada de 54 mil km2. Las negociaciones se eternizaron sin resultados palpables, y mientras tanto las Farc casi duplicaron su poder militar y económico, transformando la zona desmilitarizada en una enorme e intangible base de operaciones. Finalmente, casi al término de su mandato, Pastrana dio por cerrados los diálogos y ordenó al ejército recuperar la zona entregada a la guerrilla. Este fracaso abrió el camino a la presidencia de Alvaro Uribe. En sus primera presidencia (2002-06) Uribe logró un evidente redimensionamiento de las Farc, poniéndolas a la defensiva y desarticulando muchas de sus unidades. Este avance, sin embargo, mostró claros límites, ya que las Farc tienen, como los otros grupos armados, financiamiento del narcotráfico. Se estima que reciben al menos 300 millones de dólares anuales por este sólo concepto, sin contar lo que cobran por liberar a personas secuestradas.
  Entre tanto, algunos ex ministros de Relaciones Exteriores lamentaron que Chávez se involucre en los asuntos internos de Bogotá y añadieron que sus declaraciones estarían “deteriorando” las ya escasas relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela. “Se le fue la mano (a Chávez), se le fueron las luces, es una declaración gravísima, porque en primer lugar contradice el objetivo fundamental de la política de seguridad democrática (el programa bandera de Uribe), que ha sido acorralar política y militarmente a las Farc”, aseveró el ex canciller Rodrigo Pardo.

Peligrosa concesión. Analistas políticos explicaron que si Uribe diera status de “fuerza beligerante” a las Farc los rebeldes tendrían relaciones diplomáticas con Venezuela y otras naciones, y hasta comerciales. Además, los más de 700 secuestrados en sus manos podrían ser considerados legítimos “prisioneros de guerra”. En otras palabras, pondría en el mismo plano a una fuerza irregular y a un gobierno constitucional, como es el colombiano.
  Las declaraciones de Chávez fueron calificadas por un sector político como un verdadero “baldazo de agua” sobre las instituciones colombianas, mientras que varios dirigentes expresaron que el presidente del vecino país definitivamente “se destapó y se mostró tal como es él”. “Esto es muy delicado, pues no sólo tiene implicación política. Puede tener implicaciones jurídicas. Por ejemplo, que los guerrilleros tengan el asilo político que no se aplica para los terroristas”, explicó al diario El Tiempo el ex senador y ex ministro de Defensa Rafael Pardo.

Izquierda democrática. Sin embargo, el presidente del opositor partido de izquierda Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria, consideró que es necesario dar un “status político”, pero no el de beligerancia, a las Farc, para negociar con los rebeldes un verdadero proceso de paz. “Yo creo que a la guerrilla colombiana hay que reconocerle el status de insurgente que tiene y eso además facilita las conversaciones, los diálogos y facilita la colaboración de la comunidad internacional”, comentó Gaviria.
  Los medios locales realizaron una cronología de las acciones cometidas por las Farc y el ELN en los últimos diez años y sentenciaron que esas acciones son catalogadas por la comunidad internacional y la ONU como “terroristas”.

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