El Mundo

Francia siguió paralizada por las huelgas contra Macron

Los servicios públicos no funcionaron por segundo día. El presidente busca reformar el sistema de jubilaciones, una "vaca sagrada" nacional

Sábado 07 de Diciembre de 2019

Los viajeros frustrados en toda Francia se encontraron por segundo día consecutivo con un caos en el transporte, mientras los sindicatos trabajan para lo que esperan sea una larga protesta contra los planes del presidente Emmanuel Macron para rediseñar el sistema nacional de jubilaciones. La reforma jubilatoria es una vieja deuda de Francia, que la arrastra al menos desde los años 90, cuando un intento similar del entonces premier Alain Juppé fue derrotado por los sindicatos franceses. Francia, a diferencia de otras grandes economías europeas, no ha hecho en estos 20 años reformas estructurales, y de esto se resiente su economía, estancada y sin innovación en plena era de la globalización.

Ayer la mayoría de los trenes estaban parados, incluyendo los del metro de París y los atascos se multiplicaban en las carreteras de todo el país. El Palacio de Versalles seguía cerrado y el Museo del Louvre advirtió a los visitantes que podrían encontrarse con demoras y algunas galerías cerradas. La Torre Eiffel volvía a recibir turistas, pero los turistas de todo el mundo seguían sufriendo las consecuencias de las protestas. "Llegué a París hoy, pero llevo dos horas intentando encontrar un autobús o un tren", dijo Zaeen Shoii, de Pakistán, en la estación Gare de l'Est. "Pero todo está demorado, así que ahora estoy esperando al próximo autobús".

Envalentonados por la mayor muestra de descontento público en años, los sindicatos anunciaron nuevas protestas "intergeneracionales" y a nivel nacional, para el martes contra una reforma que ven como un "ataque a los derechos conquistados por los trabajadores".

Al menos 800.000 personas se manifestaron en todo el país el jueves como parte de una huelga que cerró escuelas y otros servicios públicos y alteró el funcionamiento de hospitales y refinerías. La policía disparó gases lacrimógenos y los manifestantes prendieron fuego en el este de París. Pero la mayoría de las movilizaciones fueron pacíficas, según la agencia AP, y la violencia de los grupos radicales o "black bloc" no desanimó a los sindicatos para llamar a nuevas marchas la próxima semana.

Macron está decidido a seguir adelante con una de sus medidas clave, la reforma del complicado y generoso sistema de pensiones francés, para estimular la economía. Quienes se oponen a la reforma temen que los cambios en cómo y cuándo podrán jubilarse amenace el "estilo de vida francés" y los haga trabajar más años por una jubilación más baja. El problema sin embargo es estructural, con cada vez más población anciana y menos jóvenes que aportan.

El gobierno de Macron lleva meses negociando con sindicatos y otros colectivos. El Ejecutivo dice que no cambiará la edad oficial de jubilación de 62 años, pero se espera que los cambios animen a la población a trabajar por más tiempo.

La incertidumbre sobre la reforma está alimentando temores. Las encuestas sugieren que la mayoría de los franceses respalda la huelga y el movimiento de protesta, al menos por ahora. Alrededor de siete de cada 10 franceses trabaja en el sector privado. Pero las huelgas son en el sector público aunque los cambios en la jubilación afectarán a todos por igual.

Quienes tenían que moverse por la región de París y los padres que trataban de llegar al trabajo y a la escuela el viernes tenían sentimientos encontrados sobre los paros y la reforma. Algunos caminaban bajo una fina lluvia mientras que otros que viven fuera de la ciudad, pasaron la noche en hoteles en París.

"Lo entiendo, la huelga es un derecho constitucional, pero debería haber al menos servicios mínimos (en el metro)", lamentó Mira Ghaleni, quien trataba de llevar a su hijo a una escuela en el este de la ciudad. "Esto es realmente un desastre para la gente, y los políticos deberían hacer algo porque ya hemos tenido suficiente. Un día está bien, pero creo que durará más". Eric Dao, que vive en las afueras de la capital, logró subir a uno de los pocos trenes regionales a la ciudad, aunque llegaba tarde. "La huelga está justificada porque es necesario encontrar mejores soluciones sociales", afirmó.

Jubilación por puntos

La reforma de las pensiones es una promesa electoral, una pieza clave del programa reformista con el que Emmanuel Macron fue elegido presidente en 2017. Pero aún hoy se desconocen los detalles de la reforma, pues todavía no hay un texto legislativo. Pero sí las líneas generales, desglosadas en el "informe Delevoye", autor del informe que puso en marcha la reforma. Allí se mantiene el actual sistema público por reparto, es decir los trabajadores actuales pagan por los jubilados actuales. Además de fusionar los 42 regímenes actuales en uno solo, la reforma contempla un sistema por puntos. Según este sistema, los trabajadores acumularán en una cuenta individual "puntos" a lo largo de la vida laboral. Una vez alcanzada la jubilación, estos permitirán calcular la jubilación de forma que "cada euro cotizado otorgue los mismos derechos, sea cual sea el estatuto", según el informe Delevoye. Se prevén "mecanismos de solidaridad". Por ejemplo, en forma de puntos por cada hijo o para compensar las interrupciones de la actividad.

La idea es establecer un "sistema universal con reglas comunes en el cálculo de las pensiones". Se trataba de garantizar "el derecho de igualdad", cuestionado por la existencia de los 42 sistemas distintos, que incluyen los llamados "regímenes especiales". Los "regímenes especiales" —sistemas con condiciones específicas y a menudo ventajosas, como una edad de jubilación más temprana— son el núcleo de la reforma. Al tener cada régimen sus propias reglas, "los franceses no tiene los mismos derechos una vez que se jubilan".

La existencia de estos regímenes especiales se justifica en ciertos casos porque se trata de profesiones con un desgaste físico o unos riesgos particulares. En otros, en cambio, es solo un privilegio encubierto.

desierto. La Gare de Lyon, una enorme estación de trenes de París, totalmente vacía ayer a la tarde.

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