El Mundo

Fracasó otra cumbre sobre Grecia y mañana será la última chance

La cuarta reunión en una semana del Eurogrupo falló. Angela Merkel, canciller alemana, entonces dejó claro que este fin de semana se terminan todos los plazos.

Viernes 26 de Junio de 2015

Nuevamente, Grecia y sus acreedores no consiguieron llegar a un acuerdo, dejando para mañana un último esfuerzo negociador que evite el default de Atenas la próxima semana, cuando debe pagar una fuerte suma al FMI. Después de la cuarta cumbre fallida en una semana, la canciller alemana Angela Merkel, quien ayer se vio en Bruselas con el premier griego Alexis Tsipras, exigió que el caso griego esté terminado antes de que abran los mercados el próximo lunes. También el tono usado por los ministros europeos de Finanzas tras la fallida cumbre de ayer fue terminante.

El ultimátum alemán llegó horas después de que Grecia y la "troika" (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI) volvieran a mostrarse incapaces de acordar un paquete de reformas a cambio de fondos frescos para Atenas. De esta forma, el caso griego, que ya ha cansado a muchos europeos con sus constantes demandas de dinero, parece llegar, esta vez sí, a un "último" encuentro definitorio.

Para sanear las cuentas públicas griegas y mejorar la competitividad de su economía, Grecia necesita nuevos fondos del "rescate" de la troika y evitar el default ante el FMI y luego ante el BCE. El FMI, a través de su número uno, Christine Lagarde, le recordó a Atenas que no hay postergación posible para la fecha límite del 30 de junio. De hecho, ya Atenas de forma unilateral había acumulado sus vencimientos mensuales con el FMI en esa fecha, lo que había agregado tensión a la ya difícil relación con el Fondo. Ese día Grecia debe girar 1.600 millones de euros al FMI, y por ahora no los tiene disponibles.

Ayer en Bruselas, los ministros de Finanzas de la zona euro, el Eurogrupo, cerraron su cuarta reunión en una semana sin un acuerdo, tras una última propuesta de reformas a cambio de dinero fresco presentada por el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, que no satisfizo al gobierno de Atenas. "La puerta sigue abierta para que Grecia presente una nueva propuesta o acepte lo que está planteado", dijo el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem. El comunicado final del Eurogrupo se expresó en el mismo tono e invitó a Grecia a "aceptar la propuesta de las instituciones", es decir, de la troika. El mensaje es que no habrá más concesiones. El ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, en cambio minimizó el revés, tras presentar su propia propuesta, que incluye un aumento de impuestos y de aportes a la seguridad social, pero que los acreedores dicen que no generarán suficientes ingresos fiscales. "La instituciones revisarán de nuevo los dos documentos, el nuestro y el suyo. Habrá discusiones con el gobierno griego y continuaremos hasta que encontremos una solución", dijo Varoufakis.

"Nein" y plazo final. Pero este tono relajado y de enfoque sin plazos de Grecia chocó con el hartazgo de Alemania. Merkel dijo en un encuentro de líderes partidarios de la centroderecha europea que tiene que haber un acuerdo antes de la apertura de los mercados del lunes, según filtraron los participantes. Sus comentarios a puertas cerradas fueron citados por concurrente al encuentro del Partido Popular Europeo. Alemania, el mayor acreedor, "no será chantajeado" por Grecia, advirtió allí Merkel. Como política de extensa experiencia, la canciller alemana sabía muy bien que sus duras declaraciones se filtrarían inevitablemente, tal como ocurrió.

El reloj de arena sigue corriendo contra Grecia: si las partes no alcanzan un acuerdo en la próximas horas, es poco probable que Grecia, que desde 2010 ha recibido dos "rescates" financieros por casi 240.000 millones de euros, evite caer en cesación de pagos ante el FMI. El martes es la fecha límite. Esta tensión provoca una corrida bancaria en Grecia que podría terminar en el establecimiento de controles de capital, seguidos por una salida de Grecia de la zona euro. "La decisión es exclusiva de las autoridades griegas. Ellos, sin embargo, han elegido retroceder", lamentó el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, al entrar en la segunda reunión de emergencia del Eurogrupo en menos de 24 horas.

El FMI aseguró que no concederá a Grecia un plazo adicional para el pago pendiente que vence el próximo martes. Es norma en el FMI "no prolongar los plazos de pago", dijo el portavoz del organismo, Guerry Rice, en Washington. Si Atenas no paga los 1.600 millones de euros que vencen el martes 30 de junio, se considerará al país "en retraso de pagos", dijo Rice.

Todo empeoró súbitamente el míercoles, cuando los acreedores, y fundamentalmente el FMI, hizo una contrapropuesta a Grecia que esta rechazó. Allí se pasó rápidamente del optimismo que reinaba desde el lunes, cuando Grecia presentó su oferta, al más hondo pesimismo. El FMI exigió a Grecia menos impuestos y más recortes, algo que Alexis Tsipras consideró una intromisión en asuntos internos y "algo extraño".

El default sería una pesadilla para los griegos

Ningún tribunal pronunciará un eventual default de Grecia. Las agencias calificadoras, como Standard and Poor's y Fitch, han advertido que no se aplicaría su mecanismo, ya que la suspensión de pagos afectaría a acreedores públicos, tenedores de la mayor parte de la deuda griega.

Sin embargo, los bancos notarán el impacto de inmediato. Además de los retiros masivos de depósitos que están padeciento, el valor de los bonos del Tesoro griego, uno de sus activos fundamentales, se verá reducido a cero. El Banco Central Europeo, que hasta ahora aceptaba esos bonos como garantía para refinanciar a los bancos privados griegos, ya no podrá hacerlo y deberá "cerrar la canilla".

Sin financiación del BCE ni de los inversores privados, el gobierno griego trataría de salvar los bancos recapitalizándolos con pagarés, apunta Holger Schmieding, economista de Berenberg Bank. Esos títulos provisionales se emitirían en un principio a paridad con el euro, pero perderían rápidamente su valor. De aquí se derivaría una inflación galopante, una destrucción del ahorro, y un deterioro aún mayor al actual del nivel de vida de los griegos. Una vez en marcha, esta moneda "paralela" se extendería al sector privado. Grecia se encontraría de facto fuera de la moneda común. Por esto resulta pueril lo que muchos apuntan, que los tratados europeos no prevén la salida de un miembro del euro.

Una vez consumado el "Grexit", el gran riesgo está en un contagio, por el que los inversores empezarían a desconfiar de los llamados países "periféricos", como Portugal o España.

Pero la mayoría de los analistas cree que ese riesgo, aunque existe, es mucho menor, gracias a la unión bancaria consolidada en Europa y a que el sector privado, y en particular los bancos, ha reducido su exposición a Grecia. El principal riesgo es político, ya que si Grecia sale, la zona euro aparecerá no como una unión sólida, sino como una unión monetaria de geometría variable y con una "gobernanza" débil.

El New York Times recordó a Argentina

El diario The New York Times comparó la situación de Grecia con la de Argentina. “Podría haber una explicación de una sola palabra por la cual Grecia capitulará finalmente ante las demandas europeas de más austeridad: Argentina”, dice el artículo. “Grecia no es el primer país en enfrentarse a la perspectiva de un default. Argentina ha defaulteado no menos de siete veces su deuda soberana desde su independencia en 1816”, reseña el diario.

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