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Fidel ironizó sobre los que piden cambios, en vísperas de su sucesión

El aún presidente de Cuba, Fidel Castro, criticó a Estados Unidos y Europa, que pidieron cambios en la isla tras su anuncio de que no desea ser reelegido. Castro usó el mismo medio con el que anunció su renuncia el pasado martes: un editorial en el diario Granma.

Sábado 23 de Febrero de 2008

El aún presidente de Cuba, Fidel Castro, criticó a Estados Unidos y Europa, que pidieron cambios en la isla tras su anuncio de que no desea ser reelegido. Castro usó el mismo medio con el que anunció su renuncia el pasado martes: un editorial en el diario Granma. El nuevo planteo de Fidel fue también un claro mensaje interno, en cuanto a que Cuba, a su criterio, no necesita cambios y que él sigue presente y alerta. Castro no hizo mención sobre quién podría sucederlo, una decisión que se tomará mañana. En tanto, una misa celebrada por el secretario de Estado del Vaticano fue ocasión para que el grupo disidente Damas de Blanco se hiciera ver, mientras el prelado reclamó por libertad para la educación religiosa en la isla.

Otra “reflexión”. “¡Cambio, cambio, cambio!, gritaban al unísono” los candidatos a la presidencia estadounidense, y “las menguadas potencias europeas alineadas de ese sistema proclaman las mismas exigencias”, relató el convaleciente Castro en su nueva “reflexión” en el diario oficial Granma. “Estoy de acuerdo —ironizó—, ¡cambio! pero en Estados Unidos. Cuba cambió hace rato y seguirá su rumbo dialéctico. ¡No regresará jamás al pasado!” arengó.

Fidel, de 81 años, agregó que no pensaba publicar una nueva columna pero había “que abrir fuego ideológico sobre ellos”.

Castro dijo, en un mensaje a las jerarquías comunistas, que está enfrascado “ahora en el esfuerzo por hacer constar mi «voto unido» en favor de la presidencia de la Asamblea Nacional y del nuevo Consejo de Estado, y cómo hacerlo”. Se refería a la ceremonia crucial que ocurrirá mañana, cuando se reúna el nuevo Parlamento o Asamblea para elegir al Consejo de Estado, el Ejecutivo cubano y su nuevo presidente, que por primera vez no será él. “Voto unido” en la jerga del régimen cubano es el sufragio por la lista completa. Fidel es presidente del Consejo de Estado desde 1976, pero el martes anunció, en una columna en el Granma, que no aceptará nuevamente el cargo, ante la enfermedad que lo sacó bruscamente del ejercicio del poder en julio de 2006. Su hermano Raúl lo reemplaza desde entonces, y es el más problable sucesor en la elección de mañana.

Fidel dijo que “disfruté observando la posición embarazosa de todos los candidatos a presidente de Estados Unidos (ver aparte). Se vieron obligados uno por uno a proclamar sus inmediatas exigencias a Cuba para no arriesgar un solo elector”. Agregó que el “adversario” (EEUU), cuando habla de cambio piensa en una “anexión”.

Más allá de la larga arenga, la aparición mediática de Fidel horas antes de la votación de su sucesor es una manera clara del enfermo líder de indicar a todos en Cuba que no se ha retirado del todo y que mientras él pueda mantendrá el status quo.

Fidel es un férreo enemigo de la apertura, aún limitada a la economía, y ordenó dar marcha atrás con las reformas de este tipo hechas en los años 90, ante la crisis que causó el colapso de la Urss.

Su hermano y presumible sucesor Raúl, en cambio, es más pragmático y ve con interés el modelo aplicado por China, donde existe una creciente libertad de mercados e inversiones que convive con una férrea dictadura que no permite partidos ni prensa libre.

Visita vaticana. Mientras se vive este mar de fondo en Cuba ante la inminente sucesión de Fidel Castro, la visita previamente programada del número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, quien está en la isla desde el miércoles a la noche, agregó “ruido” a ese clima enrarecido. En una misa en la plaza de la catedral de La Habana, el cardenal italiano pidió más margen de acción para la Iglesia, tanto en la educación religiosa como en el acceso a los medios de comunicación.

“La Iglesia desea poder ampliar sin límites el radio de su acción a otros ámbitos, para contribuir con tesón al bien común del pueblo cubano”, dijo ante miles de fieles. Entre estos destacaban las “Damas de Blanco”, grupo de esposas de presos politicos que reclaman por su libertad. Al mismo tiempo, en otro sector de la catedral, podía verse al canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque, rodeado de jerarcas del Partido Comunista cubano.

Según las autoridades católicas, las relaciones con el Estado avanzan lenta pero sostenidamente. Pero la Iglesia cubana aspira a un mayor acceso a los medios de comunicación, hoy totalmente controlados por el Estado, con vistas a repoblar las iglesias, que permanecen semivacías. En todos sus mensajes, Bertone ha llamado a la comunidad católica cubana a prepararse y recibir “con esperanza” el futuro. “Queridos amigos, los desafíos son grandes y complejos. ¡No tengan miedo!”, dijo en un seminario en La Habana. “Miren con esperanza el futuro en el que tendrán especiales responsabilidades”, agregó. Pareció otro velado mensaje sobre un futuro diferente al presente. Bertone visita Cuba para conmemorar el décimo aniversario de la visita del papa Juan Pablo II, que cambió la situación de los católicos en Cuba. Ayer Bertone adelantó que es posible una visita de su sucesor, Benedicto XVI.

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