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Expulsaron a los talibanes en una provincia afgana y se teme otra guerra civil

Tropas leales al vicepresidente derrocado, Amrullah Saleh, reconquistaron tres ciudades. En tanto, Biden salió a defender la retirada de Estados Unidos

Viernes 20 de Agosto de 2021

La frágil situación de la población afgana en general, tanto de quienes permanecerán en el país como de los que buscan huir tras el triunfo talibán, podría complicarse aún más ya que este viernes se registraron los primeros combates entre fuerzas leales al gobierno derrocado y los talibanes, ahora en control del país, lo que abona los temores de una nueva guerra civil como la que devastó al territorio después de la retirada soviética, a finales de los años 80.

Fuerzas leales al derrocado vicepresidente de Afganistán, Amrullah Saleh, así como a otros líderes del norte del país, anunciaron que expulsaron a los talibanes de tres distritos de la provincia de Baglan, al norte de Kabul, la capital.

“Los distritos de Puli Hisar, Dih Salah y Banu en Baglán fueron ocupados por las fuerzas de resistencia popular. La resistencia sigue viva”, escribió el ministro de Defensa del gobierno derrocado, general Bismillah Khan Mohammadi, en su cuenta de Twitter.

Los talibanes fueron desplazados tras la muerte de 15 de sus efectivos en tanto otros 10 habrían sido capturados. Se trata de los primeros combates desde que los talibanes tomaron la capital, el último bastión del país que les faltaba.

El depuesto vice Saleh ha reivindicado su legitimidad como presidente tras la huida del mandatario Ashraf Ghani durante durante la toma de la capital Kabul y posterior asilo en Emiratos Árabes.

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Los talibanes están negociando un traspaso de poderes con líderes políticos del gobierno derrocado y de la oposición como el expresidente Hamid Karzai.

Ni estos primeros combates ni las escenas de caos, violencia y desesperación que aún se viven en los alrededores del aeropuerto de Kabul para escapar del temor a una ola represiva, ni la lluvia de críticas internas y externas que le cayó en los últimos días, cambiaron la posición del gobierno de Estados Unidos.

El presidente Joe Biden se comprometió firmemente este viernes a traer a casa a todos los estadounidenses que están en Afganistán -y también a los afganos que asistieron en la guerra-, incluso cuando una cantidad incontable de gente que quiere evacuar batalla para atravesar muchedumbres y los retenes del Talibán en el aeropuerto.

“Los traeremos a casa”

“Los traeremos a casa”, prometió Biden a los estadounidenses que todavía están en Afganistán.

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Los comentarios, que hizo desde la Casa Blanca, tenían la intención de proyectar resolución y estabilidad al final de una semana en la que las imágenes desde Afganistán frecuentemente dejaban entrever caos, sobre todo en el aeropuerto.

“Si hace 15 años hubiésemos decidido irnos, habría sido muy difícil. Si hubiese sido hace 10, también. No había otra manera de hacerlo sin algunas de las escenas que vieron en estos días”, expresó Biden.

Biden sostuvo que existe un acuerdo con los talibanes para que permitan el paso de todo ciudadano estadounidense que quiera llegar al aeropuerto, pero la situación de otros miles de personas que intentan desesperadamente abandonar el país porque temen represalias bajo el nuevo gobierno o la imposición de un sistema legal ultraconservador no está clara.

Desde Reino Unido, el primer ministro británico, Boris Johnson, uno de sus aliados en la Otan, defendió la decisión de Biden.

“Creo que siempre estuvo claro que el compromiso del Ejército de Estados Unidos iba a terminar. Este nunca iba a ser un momento fácil”, aseguró Johnson y, como su par estadounidense, prometió “trabajar lo más rápido posible” para completar las evacuaciones”.

La cadena pública alemana Deutsche Welle informó que el familiar de un periodista que trabajaba para ellos en Afganistán y que ya se encuentra en Alemania fue asesinado por los talibanes.

“El pánico y el miedo” reinan entre los periodistas afganos, en particular las mujeres, informó la Federación Internacional de Periodistas (FIJ), que dijo haber recibido “centenares de demandas de ayuda”. Durante su visita a Rusia, la canciller alemana, Angela Merkel, también dejó en evidencia su frustración: “Ahora habrá que dialogar con los talibanes e intentar salvar a aquellos cuya vida está amenazada para que puedan abandonar el país.”

A su lado, el presidente ruso Vladimir Putin optó por dar otro mensaje: pidió evitar el “colapso” de Afganistán y advirtió que debe impedirse que los “terroristas” salgan del país, ocultos como refugiados, en referencia a milicianos de grupos como el Estado Islámico o también denominado Isis.

La representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Afganistán, Mary-Ellen McGroarty, advirtió que uno de cada tres afganos sufre inseguridad alimentaria debido a los efectos combinados de la guerra.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), por su parte, advirtió que ningún país debe negar la entrada de los afganos que huyan en busca de asilo, “tanto dentro como fuera de la región”. La “gran mayoría” de los afganos no pueden salir del país por vías regulares como podrían ser las evacuaciones, según Acnur, que estima en más de medio millón los desplazados internos y pidió a los países vecinos tener las fronteras abiertas.

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