El Mundo

Exodo forzado en Kenia por la violencia tribal

Nairobi. — La violencia desatada en Kenia tras la reelección del presidente, Mwai Kibaki, causó ya la muerte a unas 300 personas, obligando a huir a otras 100.000, que han perdido sus hogares.

Jueves 03 de Enero de 2008

Nairobi. — La violencia desatada en Kenia tras la reelección del presidente, Mwai Kibaki, causó ya la muerte a unas 300 personas, obligando a huir a otras 100.000, que han perdido sus hogares.
  La comunidad internacional aumentó la presión sobre los rivales políticos, Kibaki y el opositor Raila Odinga, para que pongan fin a la crisis. Estados Unidos y Reino Unido instaron en un comunicado conjunto al fin de la violencia, en tanto que la Unión Africana (UA) se ofreció para mediar en el conflicto. Su presidente, John Kufour, tiene previsto llegar en las próximas horas a Nairobi y reunirse con Kibaki. También el premio Nobel de la paz y ex arzobispo sudafricano Desmond Tutu se ofreció como mediador.
  Entre tanto, la comisión electoral de Kenia reconoció por primera vez sus dudas sobre la veracidad de los resultados electorales, que otorgaron la victoria a Kibaki por un estrecho margen de 230.000 votos, pese a que en los días previos Odinga encabezaba el recuento. “No sé si Kibaki ganó”, dijo el presidente de la comisión, Samuel Kivuitu, citado por el diario Standard. Kivuitu se mostró partidario de una investigación independiente sobre los comicios, que la oposición califica de fraudulentos. Varios miembros de la comisión se han manifestado a favor de un recuento de votos.
  La ola de disturbios desatada con motivo de las elecciones ha desplazado a unos 100.000 ciudadanos sólo en valle del Rift, en el centro del país, según datos de la Cruz Roja. En el oeste cada vez más huyen a la vecina Uganda, la mayoría de ellos de etnia kikuyu, a la que pertenece Kibaki, pues en esa parte del país tiene su feudo político Odinga, de etnia luo.

Fuego cruzado. Los partidos de Kibaki y Odinga se acusan mutuamente de ser responsables de las crecientes tensiones étnicas que se viven en el país. Muchas personas se esconden, según los medios, por miedo a sufrir ataques y saqueos e intentan armarse. A primera hora de ayer salieron a las calles cientos de jóvenes con machetes, horas después de que unos 50 Kikuyus fueran quemados vivos en una iglesia en la localidad de Eldoret, en un episodio que revivió la masacre de cientos de miles de personas en iglesias durante el genocidio de Ruanda en 1994.
  Al respecto, el gobierno de Kibaki acusó ayer al partido del rival Raila Odinga de desatar un “genocidio” en Kenia. “Está quedando en claro que estos actos de genocidio y limpieza étnica estuvieron bien planeados, financiados y ensayados por líderes del Movimiento Democrático Naranja antes de las elecciones generales”, aseguró un comunicado leído por el ministro de Tierras, Kivutha Kibwana. en nombre de sus colegas. Los simpatizantes de Odinga, provenientes principalmente de su tribu luo, descargaron acusaciones similares contra Kibaki, cuya tribu Kikuyu dominó la vida política y financiera de la mayor economía del este africano.

Desabastecimiento. El país sufre una penuria de alimentos básicos y combustible. Los supermercados registran una afluencia masiva desde el martes que ha vaciado las reservas de la mayoría de los establecimientos y en los barrios más elegantes, los residentes han acumulado comida y bebida para varios días y son pocos los que se aventuran a salir. En el valle del Rift y en la zona costera no funciona el transporte público por falta de combustible.
  Según organismos humanitarios, una grave crisis se cierne sobre todos aquellos que huyeron a Nairobi o a comisarías e iglesias en el oeste del país, puesto que apenas pueden acceder a alimentos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario