El Mundo

Ex esclava sexual identificó a su verdugo en Alemania

La joven yazidí fue secuestrada en 2014 y logró huir. En febrero identificó a su captor en Europa y movida por el pánico volvió a Irak.

Sábado 18 de Agosto de 2018

La yazidí Ashwaq Haji asegura haberse cruzado en febrero en un supermercado de Alemania con el yihadista que la mantuvo como esclava sexual en Irak, adonde regresó amedrentada y vive con el miedo en el cuerpo.

El grupo Estado Islámico (EI) secuestró, asesinó o usó como esclavas sexuales a miles de mujeres de la minoría yazidí de Irak cuando se apoderó de un tercio del país en el verano de 2014, sobre todo de la patria de los yazidíes en el monte Sinjar (noroeste).

Ashwaq Haji fue secuestrada el 3 de agosto de 2014. El 22 de octubre de ese año logró huir de la casa de un yihadista iraquí que se hacía llamar Abu Humam.

Este hombre la compró "por cien dólares", cuenta ella a la AFP durante una visita al santuario yazidí de Lalish, a unos 60 kilómetros de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak.

Junto a ella, cientos de personas conmemoran una de las matanzas contra esta minoría de habla kurda y adepta de una religión esotérica monoteísta.

"Sé que eres Ashwaq"

La madre y el hermano pequeño de Ashwaq también estuvieron cautivos un tiempo. En 2015, los tres se instalaron en Schwabisch Gmund, una localidad a 50 kilómetros de Stuttgart, acogiéndose a un programa del gobierno alemán para los refugiados iraquíes. El padre, Haji Hamid, de 53 años, se quedó en Irak.

En Schwabisch Gmund quería encontrar un trabajo hasta que el 21 de febrero de 2018 vio en un supermecado a un hombre bajar de un coche y llamarla por su nombre antes de dirigirse a ella en alemán.

"Me dijo que era Abu Humam, le dije que no lo conocía y empezó a hablarme en árabe", asegura a la AFP la joven vestida de negro, en señal de duelo por sus cinco hermanos y su hermana desaparecidos.

"Me dijo: no me mientas, sé muy bien que eres Ashwaq y que vives en Alemania con tu madre y tu hermano, conocía incluso mi dirección". La joven contactó inmediatamente con la policía local. "Me dijeron que era un refugiado como yo en Alemania y me dieron un número de teléfono para llamar si él se metía conmigo", añade.

La policía judicial de Baden-Wurtemberg afirmó en Twitter haber "abierto una investigación el 13 de marzo de 2018", pero añade que las pesquisas no pueden "continuar por el momento porque la testigo (Ashwaq) estaba ilocalizable para responder las preguntas".

La fiscalía federal "estudió el caso", confirma un portavoz a la AFP. "Pero por el momento, a la vista de los elementos de prueba disponibles no hemos podido identificar con suficiente certeza al presunto autor".

La fiscalía alemana ha abierto numerosas investigaciones por terrorismo, crímenes contra la humanidad o crímenes de guerra contra refugiados o solicitantes de asilo sospechosos de estar implicados en acciones cometidas por grupos yihadistas en Irak, Siria o Afganistán.

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