El Mundo

Evo renunció bajo presión de las FFAA y denunció un golpe de Estado

Antes había propuesto rehacer las elecciones, ante el informe de la OEA que detectó irregularidades en las del 20 de octubre.

Lunes 11 de Noviembre de 2019

Tras casi 14 años en el poder y convertirse en el primer indígena en dirigir a Bolivia en la historia, el mandatario Evo Morales anunció su renuncia al cargo y denunció un golpe de Estado. El desenlace llegó después de semanas de violentas protestas y pedidos que dimitiera generados por las acusaciones de irregularidades en la elección presidencial del 20 de octubre. Ayer, los pedidos de renuncia por televisión del comandante de las FFAA y del jefe de la Policía Nacional se sumaron al de otros sectores. Morales denunció un golpe de Estado y huyó de La Paz hacia Cochabamba.

La decisión se produjo después de un día en que se desarrollaron rápidos acontecimientos, entre ellos el ofrecimiento de Morales de celebrar nuevas elecciones. No obstante, la crisis se profundizó dramáticamente cuando el jefe militar del país acudió a la televisión nacional para pedirle al gobernante que dimitiera para recobrar la paz.

"Estoy enviando mi carta de renuncia a la Asamblea Legislativa de Bolivia... no queremos que haya enfrentamientos", manifestó el mandatario desde su reducto del Chapare, en el centro del país, en un mensaje televisado. No estaba claro de inmediato quién lo sucedería. El vicepresidente de Morales también renunció, al igual que la presidenta del Senado, que era la siguiente en la fila de sucesión ante una salida del mandatario.

Morales denunció que con su renuncia se consuma el "golpe de Estado que hemos venido denunciando desde el 21 de octubre", un día después de los polémicos comicios. El gobernante no había terminado de hacer su anuncio, cuando en La Paz y en otras ciudades se dieron bocinazos en las calles y miles de personas, con banderas bolivianas, salieron a festejar en diversas plazas con mucha algarabía y hasta llorando de emoción. Un grupo de manifestantes se apostó frente a la casa presidencial y quemó un féretro para simbolizar el fin del gobierno de Morales.

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Al finalizar su discurso, Morales dijo que volverá a sus bases, en el Chapare, donde lideró al combativo sindicato cocalero desde donde se catapultó a la política, primero como diputado en los años 90. "Vuelvo a mis bases que nunca me abandonaron. La lucha sigue", dijo en su alocución. Sentado a su lado también renunció el vicepresidente Alvaro García Linera, considerado el cerebro del gobierno. Su renuncia se produjo después de masivas movilizaciones en todo el país que lo acusaban de haber cometido irregularidades para reelegirse a un cuarto mandato y tras perder el apoyo de policías y militares.

Pero el informe de una Comisión de Auditoría de la OEA, conocido el domingo temprano y que destacó que había observado "montón" de irregularidades en los resultados de la elección presidencial y sugería la celebración de una nueva contienda, fue un factor que precipitó los acontecimientos que derivaron en la renuncia del mandatario.

Morales anunció, después de conocerse ese informe, la convocatoria de nuevas elecciones, pero ello no logró calmar los pedidos de renuncia en su contra, a los que se sumaron las Fuerzas Armadas del país en un abierto desafío al orden constitucional. A ello se sumaron nuevos actos de violencia y la renuncia de algunos ministros del gabinete.

Agentes del orden también detuvieron en Santa Cruz, bastión de las manifestaciones antigubernamentales, a tres jueces electorales y buscaban en La Paz a la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, María Eugeni Choque, luego que la fiscalía del país informó que abrió una investigación a los miembros de ese organismo por los resultados fraudulentos.

El ex mandatario Carlos Mesa -segundo en la contienda presidencial según los cuestionados cómputos- había manifestado antes su rechazo a que Morales se volviese a postular en unas nuevas elecciones e instó a la Asamblea Legislativa a convocar un "`acuerdo nacional" con participación de partidos de la oposición y líderes cívicos para elegir un nuevo juez electoral y definir un cronograma de los futuros comicios.

Mesa es un historiador de 66 años que renunció a la presidencia en 2005 en medio de un estallido de manifestaciones lideradas precisamente por Morales, entonces líder de un sindicato de cocaleros.

Las sospechas de fraude denunciadas por la oposición desataron la convulsión social hace dos semanas en Bolivia, con protestas a favor y en contra de Morales.

La situación se tornó más explosiva desde el viernes con el amotinamiento de la policía en varias regiones del país. El agravamiento del conflicto llevó a Morales a plantear un diálogo nacional que fue rechazado por la oposición. Tras casi tres lustros en el gobierno, Morales llegó con la popularidad mermada a los comicios para optar por un cuarto mandato.

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