Lima. — La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a cargo de
la presidencia pro-témpore del Mercosur, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel
Barroso, sostuvieron posiciones intransigentes en un debate que intentó hacer avanzar las
estancadas negociaciones por un acuerdo comercial entre el bloque sudamericano y la Unión Europea.
Las frustradas negociaciones se iniciaron en 1999. La cumbre entre América latina y Europa se cerró
así sin ningún avance concreto, más allá de un cierto progreso en las conversaciones paralelas
entre Europa y los países andinos.
Igual que hace 10 años.Barroso exigió apertura en el ámbito industrial y de los
servicios, lo que obligaría al Mercosur a rebajar su arancel externo común, como condición para un
entendimiento. Fernández de Kirchner replicó que sería imposible el acuerdo mientras el bloque
europeo no manifeste gestos concretos en la apertura de su agricultura, la más subsidiada del
mundo. El núcleo de la discusión se encuentra así en el mismo punto que hace una década, cuando
comenzó.
"Esto se está planteando como si fuera un maniqueísmo, de un sí o un no",
comentó la presidenta argentina durante el encuentro, programado como parte de la V Cumbre de
América Latina, el Caribe y la Unión Europea. "Está fuera de discusión que en cualquier negociación
si alguien reduce de un lado espera una reducción también del otro lado", agregó. Dirigiéndose a
Barroso, que representaba al bloque europeo en la "minicumbre" realizada en el Museo de la Nación
en Lima, le dijo: "Nunca, señor Barroso, en una negociación alguien da algo y el otro no da
nada".
Barroso replicó que con un entendimiento comercial con la Unión Europea el
Mercosur "tiene mucho que ganar, sobre todo en el ámbito agrícola. Pero no van a ganar eso si no
hacen concesiones en el ámbito industrial y de servicios, eso debe quedar claro".
Encuentro sin fecha.Al final de la tensa discusión, que la presidenta admitió
que fue "apasionada", el único acuerdo que surgió del encuentro fue convocar para "la segunda mitad
del año" una reunión del consejo de cooperación interregional, con fecha aún a precisar. El
canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, recordó que será la primera sesión de ese consejo,
creado hace ya 16 años. Cristina Fernández de Kirchner calificó el anuncio como un avance, pero
agregó que le hubiera gustado que se señalara una fecha precisa.
Barroso insistió en que, en las actuales condiciones, el Mercosur y Unión
Europea sólo podían avanzar en una negociación bilateral de comercio a partir de la culminación de
la también estancada ronda de Doha, de la Organización Mundial de Comercio. "No tenemos otro
remedio", declaró un secretario argentino que acompañaba a la presidenta.
Barroso subrayó que "nadie más que la Comisión Europea quiere que haya un
acuerdo, pero vamos a necesitar el apoyo de los 27 estados miembros de la Unión Europea, cada uno
de los cuales tiene sus propios intereses. Estamos haciendo un enorme esfuerzo para llegar a un
acuerdo. Si no hay concesiones en el ámbito no agrícola no estaremos en condición, y se lo digo con
sinceridad, de que todos los países de la Unión Europea den su visto bueno a las reducciones
agrícolas (que exige el Mercosur). Así están las cosas y hay que ver las cosas como son si queremos
resultados concretos".
Sabor a poco. El encuentro fue así bastante parecido a un diálogo de sordos, con
cada parte repitiendo sus exigencias. El encuentro "dejó sabor a poco, en especial por la demora en
las negociaciones que comenzaron hace casi diez años en la primera cumbre en Río de Janeiro y que
deberían haber concluido en 2004", señaló la agencia alemana DPA.
Pese a estas evidentes dificultades, la Unión Europea se convirtió en estos años
en el principal socio comercial "extrazona" del Mercosur, al acaparar el 24 por ciento de las
exportaciones del bloque, por encima de Estados Unidos y China. La UE es además el principal
inversor en el Mercosur. En tanto, el bloque andino logró ayer un acuerdo genérico con Europa que
dejó satisfechas a ambas partes.