El Mundo

Europa le prometió fondos frescos a Grecia a cambio de más ajuste

Los 27 jefes de Estado y gobierno de la UE ofrecen 90 mil millones de euros a partir de julio. Antes Atenas debe aprobar un nuevo plan de austeridad, pero la oposición se niega a hacerlo.

Sábado 25 de Junio de 2011

Bruselas.- Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) le prometieron a Grecia concederle un segundo rescate financiero el mes próximo, pero bajo la exigencia de que implemente nuevos ajustes. "No hay plan B", por fuera del ajuste a cambio de esos fondos frescos, remarcaron los líderes europeos. La agenda del Consejo Europeo reunido en Bruselas resultó particularmente compleja: además de tratar la crisis griega, se aceptó el nombramiento del italiano Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo (BCE), y por pedido de Francia se restablecieron los controles de fronteras dentro del espacio común europeo (ver aparte). A todo esto se sumó la apertura de las puertas de la UE a Croacia para 2013.

Pero sin dudas que Grecia es el gran tema que le quita el sueño a Europa. Como subrayaron la Comisión Europea y el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, "no hay plan B", más allá de nuevos y dolorosos ajustes. Los 27 líderes del bloque prometieron liberar el quinto y último tramo de ayuda (12.000 millones de euros del primer rescate por un total de 110.000 millones decidido el año pasado), pero solo si la oposición helena respalda el paquete de ajustes sin modificaciones, tal como lo presentó el gobierno socialista de Atenas al Parlamento.

Presión europea. Con esta condición, el foco de las presiones europeas se posó en el líder de la oposición conservadora griega, Antonis Samaras. Pero a pesar de la presión de sus colegas conservadores europeos, amalgamados en el Partido Popular Europeo (PPE), no da su brazo a torcer. "Me piden que apoye una medicina para alguien que está muriendo por culpa de esa misma medicina", comentó sobre los nuevos ajustes que exige la UE a su país. Grecia atraviesa una profunda recesión, y nuevos recortes del gasto público y mayores impuestos, como exige la UE, sólo ahondarían ese cuadro dicen los economistas críticos del plan europeo. Sin citarlo por su nombre, la canciller germana Angela Merkel, figura mayor del PPE, le mandó a Samaras un mensaje expreso: "Si han funcionado (los rescates conjuntos de la UE y del FMI) en Portugal e Irlanda, tienen que funcionar en Grecia". Merkel dejó claro que toda decisión sobre un segundo rescate a Grecia (será por cerca de 90.000 millones de euros) queda aplazada hasta la "votación transcendental" del paquete de austeridad en la Cámara griega, cuyo debate comienza el martes que viene. Los sindicatos han prometido una huelga general de 48 horas a partir de ese día.

La banca también pone. El presidente francés Nicolas Sarkozy confirmó que los bancos y aseguradoras francesas serán parte del segundo paquete para Atenas. Berlín, que pretendía que la participación de los acreedores privados fuera obligatoria, cedió finalmente y esa participación será voluntaria, al menos formalmente. La puja de fondo entre Alemania y sus socios no pasa tanto por el duro ajuste que todos exigen a Grecia, sino porque los bancos europeos, dueños de gran parte de la deuda griega en riesgo, pongan de sus bolsillos una fracción de los fondos que se necesitan para evitar que Grecia caiga en default. Es este el fantasma que hoy recorre Europa, y que pondría en riesgo a toda la zona del euro. Es que el contagio se comienza a extender a España e Italia. Ayer el riesgo país de España tocó un nuevo récord.

Para despejar toda duda sobre la firmeza de sus intenciones, el primer ministro heleno, Giorgos Papandreu, aseguró que su país está comprometido con un nuevo programa de ahorro público por 28.000 millones de euros (39.000 millones de dólares), ya pactado con la UE y el FMI, y un amplio calendario de privatizaciones por 50.000 millones de euros. "Creo que con un compromiso fuerte de la Unión Europea habrá también un compromiso firme del Parlamento griego para avanzar juntos. Esto es una batalla por nuestro país y también es una batalla por una moneda común europea y por una Europa común", arengó dramáticamente Papandreu.

Contra la inmigración. Los líderes de la UE acordaron asimismo fortalecer las medidas contra la inmigración ilegal, incluyendo la potencial reintroducción de controles fronterizos entre Estados, en una controvertida respuesta a la llegada de inmigrantes que huyen del norte de Africa. Las propuestas despejan el camino para reintroducir los controles fronterizos en el caso de que un gobierno fracase en proteger suficientemente las fronteras exteriores del bloque europeo ante una oleada de inmigrantes. Es esta precisamente la situación actual en la cuenca del Mediterráneo. Los ciudadanos de la UE pueden viajar libremente dentro del bloque de 27 naciones, en virtud del acuerdo de Schengen. Veintidos estados de la UE y tres que no son miembros del grupo han ido más allá, eliminando totalmente los controles fronterizos. Francia, al contrario, ha defendido el derecho a frenar a los inmigrantes que intentan atravesar sus fronteras. Italia, que soporta el principal embate de la oleada inmigratoria que huye desde Africa del norte, también impulsó la moratoria de Shengen. Ayer los líderes de los 27 países de la UE resolvieron que se introducirán controles fronterizos en circunstancias "realmente críticas", pero que el libre movimiento de personas era una libertad fundamental. El presidente Sarkozy comentó: "Estoy encantado de que hayamos dado este paso".

Draghi en el BCE

Los jefes de Estado y de gobierno de la UE acordaron nombrar al italiano Mario Draghi nuevo presidente del Banco Central Europeo (BCE), después de que otro italiano en el directorio de la institución, Lorenzo Bini Smaghi, dejara su puesto a un francés. Mediante esta transacción se superó el veto de Francia a Draghi.

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