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Europa, al borde de la recesión tras contraerse su economía un 0,2 por ciento

Berlín. — La recesión amenaza a Europa después de que la economía de la eurozona y del conjunto de la Unión Europea (UE) se contrajera un 0,2 por ciento en el segundo trimestre del año, con siete países en recesión, Francia estancada y una Alemania que apenas puede mantener un crecimiento de 0,3 por ciento.

Miércoles 15 de Agosto de 2012

Berlín. — La recesión amenaza a Europa después de que la economía de la eurozona y del conjunto de la Unión Europea (UE) se contrajera un 0,2 por ciento en el segundo trimestre del año, con siete países en recesión, Francia estancada y una Alemania que apenas puede mantener un crecimiento de 0,3 por ciento. Los datos publicados ayer por la oficina de estadísticas europea Eurostat y las correspondientes oficinas de estadística nacionales de Francia, Alemania y Portugal reflejan un panorama sombrío, mientras que los pronósticos para el tercer trimestre no consiguen arrojar luz al final del túnel.

La economía en los 17 países miembro de la moneda común se contrajo un 0,2 por ciento entre abril y junio en comparación con el primer trimestre del año, en el que se registró un estancamiento. En términos interanuales el PBI de la eurozona cayó de manera más marcada, un 0,4 por ciento. Estas cifras se mantienen en línea con las previsiones de los analistas y se debieron a que países como España, Italia, Portugal, Grecia y Chipre suman dos o más trimestres consecutivos a la baja.

A nivel de toda la UE, siete países de los 27 países miembros de la UE se encuentran en recesión mientras que seis de ellos —el Reino Unido, Portugal, Chipre, Italia, España y República Checa— encadenaron el tercer trimestre consecutivo en retroceso. Algunos economistas advierten incluso de que el crecimiento económico podría caer aún más según avance el año.

Los datos procedentes de las dos economías más importantes de la UE no contribuyen a mejorar las perspectivas de futuro. Francia evita a duras penas caer en una recesión tras registrar el tercer trimestre de estancamiento, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE). El estancamiento francés se debió principalmente a un retroceso del consumo de los hogares de un 0,2 por ciento y a un empeoramiento de su balanza comercial donde las importaciones crecieron un 1,8 por ciento frente a una subida del 0,2 por ciento de las exportaciones.

Mientras, la locomotora alemana reduce su velocidad en el segundo trimestre del año con un crecimiento del 0,3 por ciento, inferior al 0,5 por ciento registrado el primer trimestre, aunque mayor del 0,2 por ciento previsto, según las cifras preliminares de su Oficina Federal de Estadísticas. La economía alemana consiguió así, a duras penas, hacer frente a la crisis que atenaza a gran parte de la eurozona gracias a impulsos procedentes del comercio exterior de países de fuera de la zona euro y del consumo interno alemán, que compensaron una caída en las inversiones de sectores claves como el de maquinaria.

El ministro de economía alemán, Philipp Rosler, declaró que "en un contexto donde el entorno europeo y económico mundial son complicados, es importante llevar a cabo impulsos para fortalecer el crecimiento y la competitividad". Para el economista de Unicredit Andreas Rees, "de nuevo Alemania logró evitar la tendencia negativa en la Eurozona y tener un resultado mejor que el resto de países".

No obstante, el leve crecimiento de la mayor economía europea no es suficiente para evitar que la Eurozona caiga en recesión. Los economistas empiezan a alertar de que Alemania no puede mantener a flote a todos los barcos tras el estancamiento de Francia y las malas perspectivas económicas del grupo.

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