El Mundo

Europa acusa a Grecia de “distorsionar su propuesta” y un acuerdo parece imposible

La crisis helena. El titular del Ejecutivo europeo reaccionó al rechazo del gobierno griego de su última oferta de fondos a cambio de reformas.

Lunes 08 de Junio de 2015

La exasperación de la Unión Europea con Grecia subió ayer otro escalón. Desde la cumbre del G-7 en Alemania (ver pág. 32), el presidente ejecutivo de la UE, Jean-Claude Juncker “retó” públicamene al primer ministro griego, Alexis Tsipras, y le advirtió que el tiempo se está agotando para sellar un acuerdo que evite la caída de Atenas en el default de su enorme deuda externa. El sábado, Juncker ya había tenido un gesto inusual: no había atendido un llamado telefónico de Tsipras. La tensión escaló la semana pasada, cuando se suponía que debía comenzar a cerrarse un acuerdo con final feliz. Pero el plan presentado por la UE y sus socios a Tsipras fue descalificado de plano por este, con adjetivos durísimos. “Absurda e irreal”, llamó a la propuesta que recibió la madrugada del jueves de mano de Juncker en Bruselas.
  Presidente de la Comisión Europea, Juncker, acusó ayer a Tsipras de “distorsionar las propuestas” de los acreedores internacionales para alcanzar un acuerdo. Este consiste básicamente en nuevos fondos frescos para Atenas a cambio de reformas. Ante el rechazo de Tsipras, formalizado el viernes ante el Parlamento y frente a las cámaras de televisión, Juncker lo instó a presentar propuestas alternativas. El jefe del Ejecutivo europeo llamó a Atenas a poner rápido sus propias ideas sobre la mesa para “permitir el restablecimiento de las negociaciones”. La oportunidad para reabrir el diálogo sería la cumbre de la UE y América latina del miércoles en Bruselas.
  En Atenas, un funcionario dijo que Grecia quería seguir negociando, pero “a un nivel político”. Esto significa dejar de lado a Juncker y los ministros de Finanzas europeos reunidos en el Eurogrupo, los otros autores de la última propuesta europea que Tsipras repudió tan frontalmente. En otras palabras, Atenas pretende que Alemania y los demás socios del euro desautoricen a sus ministros de Finanzas y a la Comisión Europea. Algo que aparece como muy improblable a estas alturas.
  Tanto la Eurozona y como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el otro gran acreedor de Grecia, dejaron claro que las cifras propuestas deben concordar primero en las reuniones técnicas antes de que pueda haber un acuerdo político. Y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que preside las cumbres de la UE, criticó la virulenta retórica del gobierno griego contra los prestamistas europeos y el FMI. “Si alguien dice que prestará dinero pero que por favor lo devuelva en el futuro, esa persona no es un ladrón despiadado, y no es verdad que los deudores son siempre morales y los acreedores son siempre inmorales”, remarcó Tusk a la prensa.
  Estaba previsto que Tsipras retornara a Bruselas el viernes pasado para retomar las negociaciones. Pero ante la amenaza de una rebelión en su coalición de izquierda Syriza, debió presentarse ante el Parlamento y hablar en duros términos contra la “troika” de los acreedores y su “absurda” propuesta. Enfurecido ante esta conducta de su interlocutor, Juncker estuvo a punto de acusarlo de duplicidad. El sábado no le contestó una llamada del premier griego a Bruselas. Un gesto de dureza totalmente fuera de las pautas diplomáticas europeas.

Aclaración. “No tengo un problema personal con Alexis Tsipras —aclaró ayer Juncker—, por el contrario. Era mi amigo, es mi amigo. Pero para seguir siendo amigos uno tiene que respetar unas reglas mínimas”, dijo en conferencia de prensa en la cumbre del G-7 en Alemania. Al ser consultado sobre la última oportunidad que tiene Grecia para alcanzar un acuerdo y recibir el vital monto restante del enorme rescate de 240.000 millones de euros, Juncker respondió: “Por supuesto que habrá una fecha límite”. No mencionó esa fecha, pero funcionarios de la UE dijeron que se necesita un acuerdo “esta semana” para dar tiempo a la aprobación ministerial y parlamentaria de los socios europeos de la entrega de fondos antes de que el programa de rescate expire a fines de junio. La semana mágica debía ser la anterior, pero esta terminó con Tsipras insultando a la contraparte en el Parlamento de Atenas. Asi es difícil que la negociación progrese y termine bien.

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