Madrid.— ETA respondió a la exclusión electoral de las formaciones
políticas de su entorno con el primer ataque terrorista en Madrid en algo más dos años. Un potente
coche bomba estalló ayer a la mañana en una zona empresarial de la capital española sin dejar
heridos, pero sí daños materiales en edificios y 50 vehículos.
El Tribunal Supremo español anuló el domingo por la noche
las candidaturas electorales de D3M (Democracia 3 Millones) y Askatasuna (Libertad) al considerar
por unanimidad que ambas están instrumentalizadas por ETA como sucesoras de la ilegalizada Batasuna
(Unidad), su brazo político.
De esta forma, y si el Tribunal Constitucional no se
pronuncia por lo contrario, las elecciones autonómicas del próximo 1º de marzo en el País Vasco, en
el norte de España, serán las primeras en las que la izquierda independentista proetarra no estará
presente bajo ninguna sigla. En esos comicios, por primera vez en muchos años, el Partido
Socialista (PSOE) de José Luis Rodríguez Zapatero cuenta con oportunidades de arrebatar el poder
regional al nacionalismo vasco.
El coche bomba explotó a las 9 de la mañana (hora local),
después de que la fuerzas de seguridad desalojaran y acordonaran el lugar, en el Campo de las
Naciones, una zona empresarial en el noreste de Madrid.
Mensaje a empresarios. El vehículo había sido colocado junto al edificio de
Ferrovial, una de las empresas que participa en la construcción de la Y vasca, un proyecto que
unirá las tres capitales de Euskadi y al que ETA se opone. En diciembre pasado la banda armada
asesinó a Ignacio Uría, cuya empresa también estaba involucrada en las obras del tren de alta
velocidad.
La explosión dejó un cráter en el suelo de tres metros de
diámetro por un metro de profundidad y una gran humareda visible a distancia.
Decenas de vehículos quedaron calcinados y numerosos
edificios dañados. Un puente cercano también se vio afectado. "Ha sido un golpe muy fuerte",
explicó una trabajadora de la zona. "La explosión se produjo cuando nos desalojaban. Ha habido
mucho desconcierto", explicó otro.
Cuatro llamadas en nombre de ETA habían alertado a los
bomberos y a la Cruz Roja, entre otros, de que iba a producirse el estallido, lo que ocurrió hora y
media después del aviso. Más de 700 trabajadores de empresas como Ferrovial Agromán, Cepsa y Endesa
no pudieron acceder a sus puestos de trabajo.
"Los violentos y los que los apoyan tienen cada vez el
camino más estrecho. No hay ningún futuro, saben que cada vez son más débiles", aseguró el
presidente Rodríguez Zapatero tras el ataque.
Es el primer atentado de ETA en Madrid desde el 30 de
diciembre de 2006, cuando el grupo terrorista hizo explotar un coche bomba en el estacionamiento de
la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, matando a dos ecuatorianos y rompiendo de facto la tregua
declarada meses antes.
Hace exactamente cuatro años, ETA también hizo explotar un
coche bomba en el Campo de las Naciones, dejando heridas leves a 43 personas.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, vinculó
el atentado de ayer con el fallo del Tribunal Supremo. "ETA ha ratificado la decisión del Supremo",
aseguró.
El auto utilizado en el ataque fue robado al parecer el
domingo en las afueras de Madrid. Las fuerzas de seguridad trabajaban para averiguar el tipo y la
cantidad de explosivo que cargaba el vehículo. Ante la posibilidad de que el atentado signifique
que ETA cuenta con infraestructura en la capital española, el ministro aseguró: "Esto no indica
nada".
A sangre fría. Entretanto, un violento asesinato también conmocionó ayer a la
sociedad española. El director de la sociedad gestora del Centro Internacional de Convenciones de
Barcelona, Félix Martínez Touriño, de 36 años, fue asesinado de un disparo en plena calle de la
capital catalana.
Testigos relataron que el asesino llevaba el rostro
semicubierto con una bufanda, y que le disparó un solo tiro que le produjo la muerte instantánea.
Martínez Touriño fue nombrado en abril del año pasado director general de GL Events, la sociedad
gestora del centro de Convenciones de Barcelona.