Jueves 21 de Septiembre de 2017
Las detenciones e incautaciones practicadas ayer por la Guardia Civil española en Cataluña para tratar de frenar el referéndum soberanista unilateral del 1º de octubre provocaron una oleada de protestas en la región española. Miles de personas se manifestaron en Barcelona ante las sedes del gobierno catalán registradas por los agentes. La plaza de Catalunya, en el corazón de la ciudad, se llenó en las últimas horas del día. Salvo incidentes puntuales, las protestas fueron pacíficas. En algunos puntos, se realizaron cacerolazos. "Votarem" (votaremos) o "No pasarán" fueron algunas de las consignas coreadas contra los primeros arrestos que se realizan en medio de la crisis abierta tras la convocatoria de la polémica consulta por parte del gobierno catalán, que desde hace más de un lustro impulsa un proceso para independizar la región del resto de España.
Políticos y entidades civiles independentistas como Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural habían llamado a la movilización desde las primeras horas del día, cuando los medios informaron de varias detenciones dentro de un operativo contra el referéndum. El club FC Barcelona, que defiende un referéndum legal, condenó en un comunicado "cualquier acción que pueda impedir el ejercicio pleno" de los derechos a la libertad de expresión y a decidir.
En total, según medios españoles, 14 personas fueron arrestadas. Entre ellos, el secretario del área catalana de Economía, Josep Maria Jové, y el secretario de Hacienda, Lluís Salvadó. Son sospechosos de delitos de "desobediencia, prevaricación y malversación", informó la Corte Superior de Justicia de Cataluña, sin dar detalles de la investigación.
Por orden judicial, la Guardia Civil española efectuó unos 40 registros y entró en varias sedes del gobierno catalán así como en empresas privadas para investigar la posible utilización de fondos públicos para la organización del referéndum y tratar de detener la logística para la votación del 1º de octubre. Los agentes requisaron cerca de diez millones de papeletas, así como carteles, actas y otra documentación sobre la consulta, informó el Ministerio de Interior. Algunos medios españoles dieron por desmantelada la logística de la consulta. A raíz de la suspensión de su convocatoria por parte del Tribunal Constitucional, que admitió a trámite un recurso del Ejecutivo español, la Fiscalía ordenó a la policía actuar contra la preparación de la votación.
El presidente del gobierno central, Mariano Rajoy, pidió ayer a las autoridades catalanas que renuncien a su desobediencia y les advirtió de que en caso contrario habrá consecuencias. "El referéndum es una quimera imposible. No sigan adelante, regresen a la ley y la democracia y permitan que la gente pueda pasar página de estos días tan aciagos", dijo el mandatario español en una declaración institucional en Madrid. "Cada ilegalidad y cada vulneración tendrá su respuesta, que será firme, proporcionada y rigurosa", añadió. El mandatario reiteró su disposición a dialogar "desde el respeto a la ley" y tildó el referéndum de "totalitario". "Votar es la imagen más expresiva y clara de la democracia, pero a lo largo de la historia muchos regímenes no democráticos han usado el voto para legitimarse", recordó.
No hay marcha atrás
Desde el gobierno catalán, sin embargo, aseguraron que no cambiarán sus planes. "No daremos un paso atrás porque vamos a defender el derecho de los ciudadanos a defender su futuro", dijo durante la mañana el jefe del Ejecutivo regional, Carles Puigdemont. "Los ciudadanos estamos convocados el 1º de octubre para defender la democracia ante un régimen autoritario. Tenemos que dar una respuesta masiva y cívica", añadió tras acusar al gobierno de Rajoy de suspender "de facto" el autogobierno de Cataluña y de aplicar "de facto" el estado de excepción.
Las críticas a las instituciones españolas por parte de los independentistas catalanes se sucedieron a lo largo del día. Diputados del partido ERC, que gobierna en Cataluña dentro de la coalición separatista Junts pel Sí, abandonaron el Congreso de los Diputados en medio de una sesión en señal de protesta y acusaron al Estado español de detener a personas "por sus ideas". Desde el Partido Socialista de Cataluña (PSC) instaron al Ejecutivo catalán a renunciar al referéndum unilateral y pidieron la apertura de un proceso de negociación y de diálogo entre las partes. Por otro lado, el líder del partido izquierdista Podemos, Pablo Iglesias, dijo que "no es sensato que en un país democrático haya presos políticos". La cuarta fuerza parlamentaria en España, el partido liberal Ciudadanos, defendió el operativo de la Guardia Civil y abogó por "restablecer la democracia" en Cataluña.
El pulso independentista de Cataluña es un tema central en la agenda española y europea en 2017 debido a la consulta secesionista del 1º de octubre pese al rechazo frontal del gobierno español. Sin embargo, los anhelos independentistas de Cataluña tienen años de historia. La comunidad autónoma nororiental, una de las más ricas y pobladas de España, es junto a País Vasco, Galicia y Andalucía una de las cuatr o consideradas "históricas": las que iniciaron un proceso para contar con una norma que regulara la región antes de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975). Ese alto nivel de autonomía fue reconocido en la Constitución española de 1978, que dotó a Cataluña de una policía propia, los Mossos d'Esquadra.
La lengua catalana, prohibida durante el franquismo, fue reconocida como lengua cooficial con el español. La región cultivó siempre sentimientos nacionalistas alimentados por su identidad lingüística e histórica, las tradiciones culturales propias o el alto desarrollo industrial y económico. Pero fueron sobre todo dos factores los que dispararon el independentismo: el impacto de la crisis que sacudió España desde 2009 y la decisión del Tribunal Constitucional de anular en 2010 algunos puntos del nuevo Estatuto de Autonomía catalán, una suerte de Constitución regional. Partidos independentistas culparon de la crisis a Madrid y explotaron el fallo como una humillación a Cataluña, al tiempo que se organizaban protestas en reclamo del derecho a decidir.
Una consulta de 2014, motivó un juicio al entonces presidente catalán, Artur Mas, inhabilitado en marzo por dos años. Dos de los 7,5 millones de catalanes acudieron entonces a las urnas y votaron en un 80 por ciento a favor de una Cataluña independiente.
Una tensión actual que tiene años de historia
El pulso independentista de Cataluña es un tema central en la agenda española y europea en 2017 debido a la consulta secesionista del 1º de octubre pese al rechazo frontal del gobierno español. Sin embargo, los anhelos independentistas de Cataluña tienen años de historia. La comunidad autónoma nororiental, una de las más ricas y pobladas de España, es junto a País Vasco, Galicia y Andalucía una de las cuatr o consideradas "históricas": las que iniciaron un proceso para contar con una norma que regulara la región antes de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975). Ese alto nivel de autonomía fue reconocido en la Constitución española de 1978, que dotó a Cataluña de una policía propia, los Mossos d'Esquadra.La lengua catalana, prohibida durante el franquismo, fue reconocida como lengua cooficial con el español. La región cultivó siempre sentimientos nacionalistas alimentados por su identidad lingüística e histórica, las tradiciones culturales propias o el alto desarrollo industrial y económico. Pero fueron sobre todo dos factores los que dispararon el independentismo: el impacto de la crisis que sacudió España desde 2009 y la decisión del Tribunal Constitucional de anular en 2010 algunos puntos del nuevo Estatuto de Autonomía catalán, una suerte de Constitución regional. Partidos independentistas culparon de la crisis a Madrid y explotaron el fallo como una humillación a Cataluña, al tiempo que se organizaban protestas en reclamo del derecho a decidir.
Una consulta de 2014, motivó un juicio al entonces presidente catalán, Artur Mas, inhabilitado en marzo por dos años. Dos de los 7,5 millones de catalanes acudieron entonces a las urnas y votaron en un 80% a favor de una Cataluña independiente.