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España está más cerca de solicitar un salvamento financiero europeo

Mariano Rajoy dijo que no tomó aún una decisión. Espera detalles del Banco Central comunitario. El balance de los primeros siete meses de gestión, golpeado por la recesión y la alta desocupación.

Sábado 04 de Agosto de 2012

Madrid. — El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ya no descarta que España pueda verse obligada a acudir a sus socios europeos en busca de un rescate, aunque agregó que primero quiere conocer las condiciones que se le impondrían. Las declaraciones de Rajoy, que compareció en una rueda de prensa para hacer un balance sobre los primeros siete meses de su gobierno, se producen un día después de que el Banco Central Europeo (BCE) dijera, a través de su presidente Mario Draghi, que podría comprar bonos españoles e italianos, pero sólo después de que dichos países pidieran ayuda a la Unión Europea. "No tengo tomada ninguna decisión", dijo Rajoy. "Haré lo que crea conveniente al interés general de los españoles", manifestó.

Balde de agua fría. España confiaba en que el BCE, organismo con sede en Fránc-fort, anunciara el jueves una compra masiva de deuda que aliviara el acoso que sufre en los mercados y que con ello se desvaneciera el fantasma del rescate.

El presidente del BCE estableció el jueves como condición para que el organismo compre deuda pública en el mercado secundario —una medida que relajaría inmediatamente el acoso sobre España— que el país en cuestión acuda al fondo de rescate europeo, sometiéndose a condiciones a cambio del salvamento. "Lo que quiero es conocer cuáles son esas medidas, lo que significan, lo que pretenden y si son adecuadas, y entonces a la vista de las circunstancias tomaremos una u otra decisión", dijo Rajoy, sobre el potencial pedido de rescate, devolviendo a Draghi la pelota.

El gobierno español esbozó ayer un panorama sombrío de la situación que atraviesa España, un país que volvió a entrar en recesión y que tiene ya casi 5,7 millones de desempleados, el 24,63 por ciento de la población activa.

Asimismo, Rajoy cifró en algo más de 102.000 millones de euros los ajustes en España de aquí a 2014, en los que se incluye el último plan del Ejecutivo español, por valor de 65.000 millones de euros, aprobado recientemente con gran descontento social. El Ejecutivo conservador presentó ayer el plan bienal 2013-2014, que remitió a la UE con una semana de retraso. Ese plan es una de las condiciones que España tiene que cumplir después de que sus socios europeos acordaran hace poco relajar los objetivos de déficit público del país hasta 2014 para aliviar su situación. El gobierno prevé en ese documento un ajuste de 13.118 millones este año. En 2013, el ajuste será de 38.956 millones y, ya en 2014, de 50.075 millones.

Recortes en educación. En estos ajustes está incluida la fuerte suba del IVA aprobada recientemente, junto a los recortes del gasto y la supresión de la paga extra de Navidad a los funcionarios, incluido todo en el último plan de Rajoy. No obstante, el Ejecutivo añadió en el documento 5.000 millones adicionales de recortes en sanidad y educación, dos competencias de las comunidades autónomas.

Por otra parte, Rajoy, afirmó ayer que no tiene intención de bajar las pensiones en 2013 pero seguirá adelante con su política de reformas destinada a sanear las cuentas públicas. "Con los datos que yo manejo, no tengo intención de bajar las pensiones el año que viene", afirmó durante una rueda de prensa en la que hizo balance de sus siete meses de gobierno, asegurando que las reformas estructurales tendrán que "continuar en el futuro".

De mal en peor: huelga en los ferrocarriles

Coincidiendo con el inicio para muchos de las tradicionales vacaciones estivales de agosto, España vivió ayer una jornada de huelga ferroviaria, con la que los sindicatos protestan contra la liberalización del sector que va a emprender el gobierno de Mariano Rajoy. La huelga obligó a retirar algo más de 550 trenes de las vías españolas de los en torno a 1.700 que hubieran circulado en un día normal. Muchos pasajeros cambiaron sus pasajes y viajaron por otros medios. Los que no pudieron se armaron de paciencia para esperar el fin de la huelga.

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