El Mundo

España celebró su fiesta nacional en medio de fuertes tensiones políticas

El jefe de gobierno, el socialista Pedro Sánchez, fue recibido con abucheos, gritos de okupa y reclamos de elecciones. Los reyes fueron aclamados

Sábado 13 de Octubre de 2018

España celebró ayer su fiesta nacional del 12 de octubre con un tradicional desfile militar marcado este año por un clima de tensión política creciente entre gobierno y oposición y por la grave crisis aún abierta en Cataluña, donde miles de antiindependentistas salieron también a la calle. La crispación política se hizo evidente desde el inicio mismo del desfile militar por el céntrico paseo de la Castellana en Madrid. En su estreno como presidente del gobierno en el acto, el socialista Pedro Sánchez fue recibido con abucheos y gritos de "elecciones", "okupa" y "fuera" por parte del público cercano a la tribuna oficial.

Sánchez desbancó al conservador Mariano Rajoy en junio con una moción de censura apoyada por partidos de izquierda y nacionalistas, incluidos los separatistas catalanes. La oposición lo acusa de pagar "peajes" a esas formaciones para seguir en el poder y le exige adelantar las elecciones, previstas para 2020. En una conversación informal con periodistas, Sánchez recordó que también sus antecesores socialistas en el gobierno (José Luis Rodríguez Zapatero, de 2004 a 2011, y Felipe González, de 1982 a 1996) fueron abucheados en el desfile del 12 de octubre. "No voy a ser menos que ellos", ironizó citado en la prensa española.

Al contrario de lo ocurrido con Sánchez, el rey Felipe VI y la reina Letizia fueron vitoreados a su llegada al desfile, en el que participaron casi 4.000 militares y más de 150 vehículos. También acudieron los líderes de los principales partidos, los miembros del gabinete y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, así como todos los jefes de los gobiernos regionales con la excepción habitual de los de Cataluña, País Vasco y Navarra, los nacionalistas Quim Torra, Iñigo Urkullu y Uxue Barkos.

Otra ausencia repetida fue la de Pablo Iglesias, líder del partido izquierdista Podemos y principal respaldo del gobierno de Sánchez, que evitó por cuarto año consecutivo acudir al desfile. "Patriotismo es garantizar derechos para todas y todos, no tratar de ocultar tras banderas la falta de empatía", escribió en Twitter.

Debilidad y turbulencias

La fragilidad del gobierno socialista (tiene apenas 84 de los 350 diputados del Congreso), la disputa del conservador Pablo Casado (Partido Popular) y del liberal Albert Rivera (Ciudadanos) por el voto de derecha y la negociación de los presupuestos de 2019 son otros factores que aumentan la temperatura política en España.

Pero la principal fuente de turbulencias sigue siendo Cataluña, donde la política de diálogo implementada por Sánchez no logró apaciguar la crisis institucional, política y social abierta el 1º de octubre de 2017, cuando el gobierno regional del independentista Carles Puigdemont celebró un referéndum soberanista ilegal. A pesar del fracaso de ese plan, el sucesor de Puigdemont, Quim Torra, insiste en avanzar hacia una "república catalana" y fijó a Sánchez un ultimátum para que proponga un referéndum acordado en Cataluña hasta noviembre. Pero el propio gobierno de Torra se tambalea por la división entre los partidos independentistas. En un intento de mostrar que no se considera parte de España, Torra publicó ayer una foto en su despacho con el mensaje: "Trabajando como cada día por el bienestar social, el progreso económico y la República independiente".

La idea de la ruptura con España divide en dos a la sociedad catalana. Los partidos antiindependentistas obtuvieron incluso más votos (pero menos escaños) que los secesionistas en las elecciones regionales de diciembre, pero sus votantes están menos movilizados y tienen menor exposición mediática.

En un nuevo intento de romper ese estigma de la llamada "mayoría silenciosa", miles de personas marcharon ayer por Barcelona a favor de la unidad de España convocadas por más de 150 asociaciones con el lema "Barcelona, garante de la Hispanidad". Los participantes (300.000 según los organizadores y 65.000 según la Guardia Urbana) mostraron también carteles con consignas como "golpistas a prisión" (alusión a los líderes independentistas), "nacionalismos excluyentes no" y "contra la imposición de la lengua".

En el acto festivo participaron políticos antiindependentistas del partido liberal Ciudadanos y del conservador Partido Popular (PP), así como los líderes de la entidad Sociedad Civil Catalana y otras instituciones convocantes. "Estamos orgullosos de nuestro país y de todo lo que hemos conseguido juntos. Hoy es un día para celebrar nuestro proyecto común y reivindicar la igualdad, la solidaridad, la libertad y la unión. Feliz Fiesta Nacional a todos!", señaló Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos en Cataluña.

Grupos independentistas y antifascistas programaron también ayer contramanifestaciones en las cercanías de la marcha pro España, pero por suerte no se produjeron incidentes.

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