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Escocia vuelve a pedirturno en las urnas paradecidir su futuro

El Reino Unido inició el largo camino hacia su divorcio de la Unión Europea (UE), pero también dio un primer paso que relanzó la cruzada independentista de Escocia, donde más de un tercio de la población quiere seguir dentro del bloque, según las encuestas.

Jueves 30 de Marzo de 2017

El Reino Unido inició el largo camino hacia su divorcio de la Unión Europea (UE), pero también dio un primer paso que relanzó la cruzada independentista de Escocia, donde más de un tercio de la población quiere seguir dentro del bloque, según las encuestas.

Horas antes de que el Brexit comenzara a ser una realidad palpable, el Parlamento de Escocia aprobó el martes la propuesta del gobierno autónomo escocés para convocar a un nuevo referéndum independentista entre mediados de 2018 y mediados de 2019, después de que en la consulta de septiembre de 2014 ganara la permanencia en Reino Unido. Pero por entonces era un miembro de la UE.

Con esta luz verde de su Parlamento, la jefa de gobierno escocesa, la nacionalista Nicola Sturgeon, debe negociar con Londres, único poder que puede autorizar el tipo de referéndum. Sin embargo, la primera ministra británica Theresa May ya adelantó que no permitirá una consulta hasta que estén claras las condiciones del Brexit, algo que debe consensuar con la UE a lo largo de los próximos dos años.

Sturgeon advirtió que "Escocia votó de forma decisiva por continuar en Europa, pero el gobierno británico sólo ha respondido formalmente desestimando las propuestas para mantener a Escocia en el mercado único. "En esta etapa temprana, está claro que el acuerdo final será casi con certeza peor económicamente que los actuales arreglos, y potencialmente será mucho peor. Los próximos dos años son enormemente importantes y determinarán en qué tipo de país se convierte Escocia", agregó la líder escocesa en un comunicado.

Además, los escoceses renovarán en las urnas el próximo 4 de mayo a su Parlamento y, por ende, a su gobierno. El resultado de esta votación, sin dudas, será interpretada en Reino Unido y en la UE como un termómetro del apoyo a Londres y la integridad territorial británica o, por el contrario, a la permanencia dentro del bloque europeo como región autónoma o país independiente.

En este contexto, el Brexit abre cuatro posibles escenarios legales y políticos para Escocia.

La primera opción y la más fa vorable para Londres es que los intentos de los nacionalistas escoceses de convocar un nuevo referéndum fracasen y la región abandone la UE junto con el resto del Reino Unido.

Si esto sucede, internamente poco o nada cambiaría en la relación entre Edimburgo y el gobierno británico.

La segunda opción es que Escocia se mantenga dentro del Reino Unido, pero que éste último le permita conservar la mayor cantidad posible de normas europeas.

El profesor Tobias Lock de la Universidad de Derecho de Edimburgo estimó en un trabajo reciente que alrededor del 80 por ciento de las leyes escocesas responden al marco normativo de la UE o están afectadas por él.

Esta alternativa, aunque más moderada, sería especialmente difícil de concretar en temas centrales y sensibles para la UE como la política migratoria y la comercial, dos aéreas de competencia del gobierno central en Londres, no de las regiones.

En tercer lugar, en tanto, muchos académicos están discutiendo la posibilidad de impulsar la llamada opción "Groenlandia invertida".

En 1979, Dinamarca, un miembro pleno del bloque europeo, otorgó el estatus de territorio autónomo a Groenlandia, y, tres años después, tras una disputa por los derechos de pesca, esta región utilizó ese nuevo poder para convocar un referéndum que culminó con la salida de la UE en 1985. La UE y Dinamarca firmaron el Tratado de Groenlandia, que dio un marco legal especial para esta inédita situación. Hay quienes en Reino Unido reclaman ahora un trato especial similar para Escocia y, potencialmente, Irlanda del Norte.

La cuarta opción es la independencia. Pese a que analistas la califican como la opción menos intrincada, no parece tan simple. Si Londres cediera los poderes necesarios a Edimburgo para convocar y organizar otro referéndum independentista y si el "Sí" esta vez ganara, Escocia tendría que presentarse "de cero", como un nuevo país independiente, como candidato para ingresar en la UE, un proceso complejo que suele llevar años.

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