Entregan el Nobel de la Paz en ausencia a la iraní Narges Mohammadi
La militante fue enviada a prisión por el régimen. Los hijos recibieron el premio y leyeron una carta enviada desde la cárcel por su madre

Lunes 11 de Diciembre de 2023

En el centro una silla vacía. A los lados, Kiana y Ali, los hijos gemelos de Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2023. Narges, una activista iraní de derechos humanos, no puede recibir el premio porque está encerrada en la prisión de Evin, el infierno de los presos políticos, desde 2021 debido a su campaña contra el uso obligatorio del hijab y contra la pena de muerte.

En su lugar están sus dos hijos, de 17 años, que consiguieron llegar a Oslo sólo porque viven exiliados en Francia desde 2015. Cada uno leyó un poco del discurso escrito en su celda por su madre, que logró sacarlo clandestinamente de los "altos y fríos muros de una prisión" y desde donde lanzó un durísimo ataque contra el Líder Supremo del régimen islámico, ayatolá Ali Jamenei, y sus seguidores.

Un "régimen religioso tiránico y misógino" lo define Narges, que cuenta su historia personal y la de su país con unas pocas y escasas pinceladas. "Soy una mujer de Oriente Medio y vengo de una región que, a pesar de su rica civilización, está hoy atrapada entre la guerra, los fuegos del terrorismo y el extremismo", escribe la premio Nobel, describiendo el presente pero mirando hacia el futuro: "El pueblo iraní desmantelará el obstruccionismo y el despotismo con su perseverancia. No lo duden: esto es seguro."

image.png

La militante por los derechos de las mujeres antes de ser enviada a prisión por la dictadura iraní.

Palabras de una mujer que, detenida y condenada varias veces en las últimas décadas, no tiene intención de rendirse y sigue denunciando la represión, la falta de un sistema judicial independiente, la propaganda, la censura y la corrupción. Y cuya lucha "es comparable a la de Albert Lutuli, Desmond Tutu y Nelson Mandela, que tuvo lugar más de 30 años antes del fin del sistema de apartheid en Sudáfrica", afirma la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen, evocando figuras que se han vuelto legendarias para quienes luchan por los derechos civiles en todo el mundo.

Resuena ante la familia real noruega y los dignatarios extranjeros "Mujer, Vida, Libertad", el lema que llenó las plazas de todo Irán tras la muerte de Mahsa Amini, kurda de 22 años asesinada en 2022 por la "policía moral" iraní, detenida porque no llevaba "correctamente" el velo islámico y se le veían algunos mechones de pelo. La rebelión popular que causó el crimen de Amini desestabilizó por unos meses al régimen de los ayatolás, que se salvó gracias a miles de detenciones y al asesinato de más de 550 personas, entre ellas muchas mujeres y niños. También fue útil el apoyo de Rusia y China al régimen islámico iraní.

"El hiyab obligatorio impuesto por el gobierno no es una obligación religiosa ni una tradición cultural, sino más bien un medio para mantener la autoridad y la sumisión en toda la sociedad", cantan los hijos de Mohammadi, sumando sus voces a las de su madre, que comenzó una huelga de hambre este mismo día del premio Nobel "en solidaridad con la minoría religiosa baháí", la mayor de Irán, objeto de una persecución por el régimen shiíta. Al fondo del escenario, una ampliación de Narges, con su espeso cabello oscuro, rizado y descubierto. Al final, todos se pusieron de pie para recibir una ovación teñida de emoción.

Mientras tanto, las autoridades iraníes impidieron a los padres y al hermano de Mahsa Amini, viajar a París para recoger el premio Sajarov. El premio fue otorgado póstumamente a la joven víctima. “A los familiares se les prohibió abordar el vuelo que los llevaría a Francia a pesar de tener visados”, dijo Chirinne Ardakani. "Les confiscaron los pasaportes", añadió.