El Mundo

En silencio o abiertamente, las potencias mundiales apostaron por el Reino Unido

Consulta independentista. Desde EEUU a China y Rusia, ninguna quería el "mal ejemplo" de la ruptura de la unidad nacional de un país tan gravitante en el mundo.

Viernes 19 de Septiembre de 2014

El mundo estaba anoche conteniendo la respiración, y en su mayoría esperaba que Escocia votara "no" a la independencia de Reino Unido. Por interés propio y geopolítico, las principales potencias —desde Pekín y Washington hasta Moscú y Nueva Delhi— rezaban en silencio para que el Reino Unido siguiera de una pieza y no se genere un precedente contagioso de fragmentación de un Estado en tiempos de inestabilidad.

Entre los socios europeos de Londres, Alemania había dicho abiertamente que preferiría que Reino Unido siga como está, mientras que otros países, sobre todo España, Bélgica e Italia, esperaban que el referendo escocés no crease problemas en su propia cohesión interna.

Rusia y China, a menudo enfrentadas a Reino Unido en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tienen fuertes motivos internos para evitar que se descomponga la antigua nación imperial, ya que ambas quieren mantener a raya el separatismo en sus países.

Los únicos grupos en el mundo que apoyaban la soberanía escocesa son pueblos sin Estado propio, como los catalanes en España, los cachemires en India o los kurdos repartidos entre Turquía, Irak e Irán, que claman por su autodeterminación.

El gobierno regional catalán quiere realizar una consulta de autodeterminación para el 9 de noviembre, pero el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, advirtió este miércoles que, junto con el referendo escocés, supone "un torpedo en la línea de flotación de la integración europea".

Estados Unidos había dejado claro que quiere que el Reino Unido siga "fuerte, robusto y unido, y sea un socio efectivo", en palabras del presidente Barack Obama, aunque remarcó que la decisión dependía de los escoceses.

Londres ha sido desde hace tiempo el más leal aliado de Washington en la defensa del pacto de la Otán y en las intervenciones militares en Oriente Medio y otros lugares, aunque ese activismo fue cuestionado el año pasado, cuando el Parlamento británico votó en contra de unirse a un plan de ataques aéreos contra Siria de Obama que finalmente no se concretó. "Estados Unidos esperaba que no necesitase posicionarse sobre esto y que el asunto de la independencia simplemente desaparecería", comentó Fiona Hill, ex integrante del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos sobre Europa y que ahora trabaja para la Brookings Institution. "Nadie creía que fuera una posibilidad hasta hace pocas semanas. Ahora tienen que empezar a pensar en serio sobre esto", comentó ayer Hill.

El gran respaldo del "no" en los sondeos de opinión se redujo durante el verano boreal y los unionistas tenían ayer sólo una leve ventaja en la mayoría de los sondeos.

Los responsables de Defensa de Estados Unidos han mostrado preocupación por las eventuales complicaciones que acarrearía una Escocia independiente. Escocia construye los portaaviones británicos y es sede de su única base de submarinos nucleares.

Los diplomáticos estadounidenses temían ayer que una eventual ruptura del Reino Unido debilitaría a ambas partes económicamente y haría más probable una salida británica de la UE, debilitando la influencia de Washington en el bloque. Si Escocia votaba a favor de su independencia, Washington iba a buscar que estuviera en la UE y la Otán, aseguró Hill.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario