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"En Perú existe un fuerte rasgo autoritario en los sectores populares"

El atípico proceso político peruano resulta difícil de encuadrar. Perú crece a tasas chinas desde hace 10 años, pero ha despachado de mala manera a los dos presidentes que lideraron ese crecimiento. El periodista Raúl Ferro analiza la configuración de las bases sociales de Fujimori y Humala.

Domingo 29 de Mayo de 2011

El atípico proceso político peruano resulta difícil de encuadrar. Perú crece a tasas chinas desde hace 10 años, pero ha despachado de mala manera a los dos presidentes que lideraron ese crecimiento, Alejandro Toledo (2001-06) y al actual mandatario, Alan García. A la vez, el país optó por dos candidatos de bagaje autoritario: Ollanta Humala y Keiko Fujimori disputarán el ballottage el próximo 5 de junio. Para intentar una aproximación al caso peruano, La Capital entrevistó al periodista Raúl Ferro, profesional chileno que residió muchos años en el Perú. Ferro es directivo de la publicación Business News América y fue editor de América Economía.

—¿Cómo explica el enigma peruano, es decir, que con crecimiento alto y sostenido, dos opciones radicales y populistas pasen al ballottage?

—Son interesantes las cifras electorales de la primera vuelta. Recordemos que el nivel de la pobreza en el Perú bajó a 31% en seis años, un 17%. Pero ese 30% de pobreza está fuertemente concentrada en las zonas sur y centro del país. El 31% de votos de Humala está mayormente en esas zonas, algo que se ve en los sondeos. Ha habido mucho crecimiento, la economía va bien, pero hay sectores geográficos no beneficiados. Y por varias razones: atraso estructural, zonas de una economía muy primaria, de agro de subsistencia, con muy poca tecnología y sin canales de comercialización. También se da un contraste psicológico, por decirlo así: en esas zonas hay gran afluencia turística y es problable que ese contraste entre la pobreza interna y la riqueza exterior abone estas opciones. Estas regiones cuentan con una tradición de izquierda nacionalista. La zona sur es colindante con Chile y allí pesa el recuerdo de la Guerra del Pacífico (de 1879, en la que Perú fue derrotado y perdió territorio a manos de Chile). Humala ha abonado mucho este sentimiento nacionalista y antichileno. Ahora, ¿qué pasa con los otros candidatos? En la primera vuelta, entre Keiko Fujimori y los tres candidatos centristas (Pedro Pablo Kuczynski, Jorge Castañeda y el ex presidente Alejandro Toledo), se suman dos tercios del voto en favor del continuismo económico. El gran drama del Perú es la cooptación del voto. La pelea política entre los candidatos que daban continuidad a la economía de mercado ha producido este quiebre y esta nueva final electoral tan complicada. El fujimorismo tiene un núcleo duro histórico de 20%. Tiene mucha llegada entre los sectores emprendedores de bajos ingresos, que ven bien una política de “mano dura” contra la delincuencia. Hay ahí un pequeño emprendedor que ha sido muy golpeado por la delincuencia, y al que la corrupción política no le preocupa, mientras no haya corrupción en los niveles bajos, que es donde lo afecta directamente, no le importa si la hay más arriba. El fujimorismo siempre ha tenido llegada a este sector. Toledo también, por el tema racial. Junto a Humala son los tres con más llegada a este sector popular, no así Kuczynski, que es un candidato del establishment. Además, para la segunda vuelta del 5 de junio Humala se queda con mucho votante de Toledo, de Castañeda y de Kuczynski, que detesta al fujimorismo. Es un sentimiento mucho más fuerte que el de la elección pasada de 2006 contra Alan García (cuando éste venció en el ballottage a Humala). Este sentimiento antifujimorista juega ahora en favor de Humala.

—Se acusa al establishment y a los medios más poderosos de jugar fuerte en favor de Fujimori. Pero los diarios de Lima son más bien para las élites...

—Pero están ante todo las televisoras y una buena parte de las radios, mientras que los medios a favor de Humala son de baja penetración. El Comercio de Lima (ndr: el gran diario conservador de la capital peruana) va creando asimismo un “efecto rebote”, más allá de las élites. Y la televisión y la radio son fundamentales. Además, el chavismo jamás ha prendido en el Perú, a diferencia de lo que pasa en Bolivia y Ecuador. Eso le ha jugado en contra a Humala. El está buscando ahora el voto conservador indeciso. Porque a su base dura el respeto de la democracia no le importa demasiado. Hay en los sectores populares un rasgo autoritario. Estos sectores simpatizan con la fómula de la mano dura y el desarrollo económico. En los 90, Fujimori se inspiraba abiertamente en Pinochet, ahora la fórmula invocada puede ser Singapur o China...sin llegar al extremo de cerrar el Congreso, como hizo Fujimori (en 1992). Fujimori cerró el Congreso, y fue una medida popular. Todo un reflejo del problema del Perú: mucho éxito de la economía pero unas instituciones terriblemente débiles. Y no veo que ninguna de las dos propuestas para el ballottage vaya a favorecer las instituciones democráticas.

—Si la impopularidad de Alan García y Toledo se repite con Keiko o Humala, ¿podrían caer en la tentación autoritaria?

—Creo que ese riesgo aparecería si la situación económica deja de ser tan buena y se complica. Humala, podría, por ejemplo, denunciar los acuerdos de libre comercio con EEUU. O aumentar la presión tributaria sobre las mineras y petroleras y aumentar el poder de las empresas estatales. Y podría crear mucha turbulencia con su antichilenismo como instrumento político. En esa misma línea, puede lanzar una reforma política para quedarse en el poder, con el argumento de que se necesita una revolución y ya no una mera reforma. En el caso de Fujimori, no se dirigiría en esta hipótesis a una eternización en el poder, la vez pasada a su padre le salió mal. Esa lección la pueden haber aprendido. Pero en su entorno hay mucho fujimorista de la vieja escuela.

—Se supone que liberará a su padre en cuanto llegue al poder, y que éste se hará con el poder real...

—No estoy tan seguro. Eso la complicaría de manera grave. No creo que lo vaya a hacer en la primera etapa de su gobierno. Sería muy arriesgado, y resultaría de una temeraria lectura del capital político que tiene. Que no es una mayoría propia. Si sale elegida en el ballottage será como el mal menor, no con un mandato claro y positivo.

—¿Puede decirse que el desarrollo peruano no tuvo en cuenta la lección que dejan los países bolivarianos?

—Los cinturones pobres en torno a las grandes ciudades no son humalistas. Es ahí donde el fujimorismo es más fuerte. Hay un asistencialismo, como el de Jorge Castañeda desde la alcaldía de Lima, que hizo mucha obra. Como el sistema de salud estatal es malo, creó un hospital semipúblico que funcionó bien, hizo algo similar en infraestructura vial. Pero esa labor no se tradujo en apoyo electoral. El fujimorismo es mucho más eficiente en esto. Apela a la inseguridad y al combate a la delincuencia, ese mensaje funciona y ellos lo manejan muy bien. Pero estamos de acuerdo en que Perú, como Chile y Brasil, tiene un problema muy grave de distribución del ingreso. Pero a diferencia de Ecuador, Bolivia y Venezuela, ese sector popular tiene una cierta oportunidad de movilidad social. Percibe que hoy se ha generado un espacio en el sistema que le permite crecer en su actividad. La mala distribución atenta contra la consolidación del modelo, pero no se inclina hacia el chavismo. El chavismo en todo caso prende en el sur rural peruano, con una visión más cercana a la boliviana, allí hay más indigenismo y economía de subsistencia. Esa es la gran diferencia del Perú con Ecuador y Venezuela. En Perú hay la sensación de que hay más trabajo y que se pueden hacer cosas con el propio esfuerzo. Esos sectores populares reclaman seguridad, no que les den leche y pan. Humala va por el mismo camino: les dice “soy militar, creo en la disciplina y el orden”.

Debate

Ollnata Humala y Keiko Fujimori debatirán mañana ante la TV, en un choque decisivo para el ballottage.

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