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En Francia ya registran 70 ataques contra diputados: sospechan de "chalecos"

El ministro del Interior de Francia, Christophe Castaner, denunció que en los últimos tres meses registraron "cerca de 70" ataques contra diputados, el último un incendio intencional en una casa del presidente de la Asamblea Nacional (AN) este fin de semana.

Lunes 11 de Febrero de 2019

El ministro del Interior de Francia, Christophe Castaner, denunció que en los últimos tres meses registraron "cerca de 70" ataques contra diputados, el último un incendio intencional en una casa del presidente de la Asamblea Nacional (AN) este fin de semana.

Castaner denunció esta ola de ataques en una entrevista con el diario Le Parisien, luego de que el presidente de la AN, Richard Ferrand, hiciera público que su residencia de descanso en Finisterre, en la región de Bretaña, había sufrido un incendio intencional. "No hay ningún indicio que nos permita orientar las sospechas hacia un grupúsculo, hacia un grupo de chalecos amarillos, que se habrían o no radicalizado. Pero esa es una de las hipótesis de trabajo", aseguró el fiscal de Brest, Jean-Philippe Recappé.

Aunque nadie se adjudicó el ataque, los medios de comunicación y, sutilmente, algunos funcionarios los comenzaron a vincular con el movimiento de protesta que hace meses sacude a Francia cada sábado. Este sábado los chalecos amarillos volvieron a salir a las calles, pero la caída de su convocatoria volvió a notarse.

El Ministerio del Interior estimó que unas 4.000 personas se manifestaron en París y poco más de 50 mil en toda Francia, mientras que 21 personas fueron detenidas.

Desde que el gobierno retrasara la suba de los impuestos sobre el combistible, el origen de la protesta de los chalecos amarillos, y el presidente Emmanuel Macron anunciara medidas a favor del poder adquisitivo, el número de manifestantes cayó significativamente (287.710 personas el primer sábado en noviembre frente a los 58.600 la semana pasada).

Los chalecos amarillos tienen múltiples reivindicaciones, que van desde una mejora del poder adquisitivo a mayor justicia social y fiscal, pasando por una democracia más horizontal o la exigencia de referendos ciudadanos. Incluyen desde militantes y simpatizantes de la extrema derecha hasta manifestantes de izquierda, ecologistas y trabajadores sindicalizados. Pero la violencia y las amenazas han sido parte de su activismo, con violentísimos ataques a comercios y quema de autos en el centro de París durante el auge de sus protestas sabatinas, en noviembre y diciembre pasados. El incendio contra la casa de Ferrand desató un repudio generalizado en el gobierno y entre la oposición.

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