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En Europa ya se discute abiertamente una salida para Grecia de la eurozona

En el Viejo Continente ya se habla del retorno de la “eurocrisis”. El país va a las urnas el 25 de enero y podría ganar la izquierda radical de Syriza, que amenaza con un default de la deuda.  

Martes 06 de Enero de 2015

Europa vivió ayer un tenso primer lunes del año por la reaparición de un temido fantasma: el de una hipotética pero probable salida de Grecia de la zona euro si el partido de izquierda radical Syriza gana las elecciones del próximo 25 de enero. Esta agrupación promete terminar con la política de austeridad fiscal y exigir una fuerte quita de la enorme deuda pública del país. Nuevos sondeos muestran a Syriza al frente de las preferencias, pero seguido de muy cerca por Nueva Democracia, el partido centrista que actualmente gobierna Grecia.

Mientras las bolsas europeas caían en forma contundente (ver pág. 15), el líder de Syriza, Alexis Tsipras, consideró que el debate —instalado el fin de semana por los medios alemanes— busca "atemorizar" a los votantes griegos. Un informe del prestigioso semanario Der Spiegel anticipó la eventual salida de Grecia de la Eurozona en caso de triunfo de Syriza. Berlín y Bruselas desmintieron tajantemente la versión, pero a la vez reclamaron a Atenas que cumpla con sus compromisos más allá de quién gane las elecciones. Grecia está recibiendo en estos momentos el último tramo de un segundo "rescate" de la UE, el FMI y el Banco Central Europeo (conocidos como la "troika"). En total, desde que entró en crisis en 2010, Grecia ha recibido de sus socios europeos, el FMI y el BCE 257.000 millones de euros (306.000 millones de dólares), según el banco Commerzbank. Esta cifra monumental fue acompañada de la exigencia de aplicar duras recetas de recorte fiscal, que hicieron caer el nivel de vida en Grecia de manera palpable. Sobre este clima se montó el éxito de Syriza y el paralelo desplome del tradicional partido socialista, Pasok, que estaba en el gobierno cuando estalló la crisis.

Habla Berlín. "Esperamos y damos por hecho que Grecia cumplirá con todos sus compromisos", señaló en Berlín una portavoz del Ministerio de Finanzas, que calificó de "hipotética" la discusión sobre una vuelta de Grecia a su moneda nacional, el dracma, y su salida del euro. El vicecanciller alemán y ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, contó con que el futuro gobierno griego "cumpla con los acuerdos alcanzados con la Unión Europea más allá de quién lo forme". El portavoz de la canciller Angela Merkel, Steffen Seibert, aseguró que Berlín "respeta la decisión soberana de los votantes griegos" y negó un cambio en la posisición del gobierno frente a Atenas. "Nuestro objetivo es estabilizar y reforzar la Eurozona con todos sus países miembros, Grecia incluida", señaló.

Reacción de Syriza. Pero el semanario Der Spiegel asegura que Berlín ya no descarta una salida de Grecia de la Eurozona si Syriza gana las elecciones del 25 de enero, como prevén los sondeos, e interrumpe la política de austeridad que viene siguiendo el gobierno del centrista Antonis Samaras. Tsipras reaccionó desde Atenas acusando al primer ministro Andonis Samaras de intentar atemorizar a los votantes e insistió en que los griegos no pueden afrontar más recortes. El líder opositor prometió que si llega al gobierno negociará "duramente" con los acreedores externos para conseguir una flexibilización de las medidas de ajuste y un "perdón" de la deuda, es decir, una reestructuración pero sin caer en default, palabra que se cuidó de mencionar. En este sentido, Tsipras destacó que no tomará medidas unilaterales, "a menos que nos veamos obligados". Esa "medida unilateral" sería declarar el default de la deuda, algo que pondría automáticamente a Grecia fuera de la Eurozona. Si Grecia incumple sus compromisos con la "troika", el BCE dejaría de aceptar bonos griegos como garantía para entregarle fondos, lo que dejaría a los bancos griegos sin euros. Esto sería el final de Grecia como miembro de la zona euro y el país tendría que volver a introducir su moneda propia, que sería más débil que el euro, lo que dificultaría el pago de la deuda.

Una Eurozona más sólida. Según las fuentes del gobierno alemán que hablaron con Der Spiegel, hoy ya no se teme a la salida de Grecia de la Eurozona como hace un par de años, porque los otros países en problemas -Irlanda, Portugal y España- han consolidado sus economías. Además, Angela Merkel afronta otro problema: el elector alemán es cada vez más reacio a pagar la cuenta de los "rescates", que por el tamaño de las economías de la Eurozona recae en su parte mayoritaria en Alemania. Además de Alemania, todo el norte de Europa, con economías sólidas, es contrario a los "rescates" de los países del sur, vistos como desordenados y con un gasto público poco transparente. La crisis en Grecia estalló en 2010 cuando se descubrió que durante años el gobierno falseó las estadísticas que presentaba a la Unión Europea. El gasto público era mucho mayor a lo admitido.

La Comisión Europea afirmó que formar parte de la Eurozona es una condición "irrevocable. El euro está para quedarse", dijo una portavoz en Bruselas. Pero la vocera de la UE Annika Breidthardt matizó rápidamente. Si las elecciones griegas plantean la necesidad de reevaluar la membresía griega "nos ocuparemos de eso una vez que los votantes griegos entreguen su veredicto''.

España creó empleo en 2014

Por primera vez desde que entró en crisis económica España creó empleo en 2014, un año en el que el número de personas sin trabajo registró además su mayor reducción desde 1998. Según los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el año pasado cerró con poco más de 4,447 millones de personas sin trabajo, unos 253.000 menos que 2013. Solo en diciembre la reducción fue de unas 64.400 personas.

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