El Mundo

En el interior de EEUU la economía crece y la gente sigue apoyando a Trump

Una recorrida por Wiliamstown, en Virginia Occidental, da cuenta de la firmeza del respaldo al presidente en una zona industrial en recuperación

Domingo 05 de Noviembre de 2017

Con el desempleo en caída, la planta local de camiones en expansión y un optimismo generalizado, una pequeña región industrial en el interior de Estados Unidos es una especie de microcosmos de la promesa que representa para muchos Donald Trump. Desde la pequeña ciudad de Williamstown, de unos 3.000 habitantes y a unos 500 kilómetros de Washington, el ruido provocado por la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016 se ve casi artificial para los que saludan su liderazgo.

En esta somnolienta ciudad en Virginia Occidental, el 70 por ciento de los electores celebró la victoria de Trump. Un año más tarde, están orgullosos de su adhesión a la "revolución trumpista", y elogian al millonario por haber cumplido con su promesa de revertir la decadencia. En un recodo del río Ohio se pueden ver barcos repletos de carga. Las fábricas que bordean la autopista local están recubiertas de humo y vapor. En las rutas se ven los camiones que transportan tubos y tanques de agua para los pozos petroleros de la región.

El orgullo de la ciudad es la fábrica de Hino, una subsidiaria de Toyota que emplea 300 personas y en septiembre anunció la contratación de otros 250 trabajadores. La empresa tuvo que ampliar sus instalaciones y se apresta a trasladarse a otra sede, aún mayor, a unos 35 kilómetros al sur.

Los camioneros de la región se benefician del momento de auge. Una agencia de empleos al otro lado del río, en la localidad de Marietta, tiene una lista de pedidos de 898 empleos solicitados para camioneros en un radio de 75 kilómetros.

"Estamos mucho mejor que antes que (Trump) se convierta en presidente", asegura la alcaldesa de Williamstown, Jean Ford. En su modesta oficina, el aparato de televisión está sintonizado en el canal conservador Fox News. Jean Ford, una joyera delgada pero que habla con tono firme, recuerda su incontenible alegría la noche de la elección del pasado 8 de noviembre.

Ella no logra señalar una política específica que haya ayudado a la región, pero insiste en que lo importante es que la confianza está de retorno. Los indicadores nacionales de confianza entre empresarios y consumidores corroboran esa impresión.

Pero la economía ya estaba recuperándose con Barak Obama, argumenta Jessie King. Este especialista en tuberías industriales, de 33 años, es el nuevo responsable del gremio local de los trabajadores de la construcción. King vivió toda su vida en la región, y ha observado con atención la tímida recuperación después de años de desaparición de los puestos de trabajo y la huida de muchas familias. "Tal vez está cosechando beneficios de eso", dijo, refiriéndose a Trump.

Los seguidores del presidente no son tan inocentes y tienen conciencia del estancamiento de las reformas impulsadas por Trump, a pesar de sus esfuerzos para "drenar el pantano", como se refiere a Washington.

Para eso, no dudan en apuntar a quienes ven como los principales culpables por el estancamiento: el Congreso, el "establishment" político de Washington, los demócratas, los medios de comunicación y los jueces progresistas.

Ford, que ha sido alcaldesa por 20 años, dice que entiende porqué Trump resulta bloqueado por el Congreso. El consejo municipal, recordó Ford, una vez le negó un pedido para elevar los impuestos a las cloacas pero no opuso problemas para que ella construya una pileta municipal y parques. Por eso, está convencida de que es necesario tener paciencia con Trump. "Para este mismo mes en el próximo año, veremos la diferencia", dijo.

La economía local depende de las manufacturas y de la producción de gas natural a pocos kilómetros de distancia, una actividad que mantiene al camionero Tim Runnion ocupado. Durante una pausa para comer en Ellenboro, este camionero de 29 años no esconde su admiración por Trump. "Me gusta el hecho de que no tiene miedo de otros países", comentó.

Valores que reivindican

Los seguidores de Trump destacan algunos éxitos: reordenamiento de la inmigración, fuerte retórica militar y desregulación ambiental. Este último detalle es esencial en una región donde el carbón es casi sagrado. ¿Pero, qué hay de su fracaso en reformar el sistema de salud, o su hábito de tuitear sin descanso? Eso no es un problema. Los conservadores de la zona "lo ven como una persona con defectos, lo ven como alguien que tiene rabietas... francamente, lo ven como una persona normal, así como somos todos nosotros", responde Rob Cornelius, quien lidera el Partido Republicano en el condado.

Cornelius dijo que los electores, están dispuestos a darle una oportunidad, "ellos piensan que el mundo entero está contra él". Para los demócratas de la región nada de ese discurso tiene sentido. Ellos, por ejemplo, apuntan que el número de personas sin cobertura médico se redujo a la mitad con el sistema "Obamacare", y que el drama generalizado de las drogas que diezmó la región aún espera una medida de emergencia del nuevo gobierno.

Sin embargo, los republicanos se mantienen fieles. Para ellos, Trump es un outsider y eso crea una conexión emocional con los electores. El camionero Runnion lo traduce en términos simples: en 2020, sin dudas, votará por Trump.

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