El Mundo

El Tribunal Supremo de Brasil deja a Lula a un paso de su libertad

En un dictamen dramático, por 6 a 5 votos, la Corte decidió que una sentencia no definitiva no habilita que el condenado vaya a prisión.

Viernes 08 de Noviembre de 2019

Con una votación dramática de 6 a 5, el Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil decidió anoche que el encarcelamiento después de la condena en segunda instancia es contrario a la Constitución y al Código de Procedimiento Penal y, por lo tanto, no puede aplicarse. Sí era válido este criterio desde 2016, cuando el mismo Tribunal adoptó una interpretación opuesta. El fallo favorece al ex presidente Lula da Silva y a otros 4.900 detenidos. Ahora podrán salir de prisión, además des Lula, su ex ministro y mano derecha, José Dirceu,y al menos otros diez condenados en la Operación Lava Jato, entre empresarios, operadores de sobornos y ejecutivos de la estatal Petrobras, la mayor perjudicada en la trama de corrupción en la que están condenados Lula y los demás implicados en el Lava Jato. El fallo contradice asimismo la Ley de Ficha Limpia que estableció la validez de la prisión efectiva a partir de la sentencia en segunda instancia. Esta ley fue promulgada por el propio Lula en 2010. El STF ratificó esta ley en 2016.

El presidente del STF, José Antonio Dias Toffoli, votó en contra de la prisión por sentencia de segunda instancia en otro caso, solo vinculado con Lula por tratarse de una condena de segunda grado, y después de que la puntuación fuera empatada a 5-5 por los otros miembros del máximo tribunal.

El punto principal de la discusión fue si el encarcelamiento en segunda instancia no contravenía el artículo 5 de la Constitución, que establece que "nadie será condenado hasta que no se haya dictado una sentencia definitiva e inapelable". En el caso de Lula, en realidad, tiene una sentencia de tercera instancia, el Superior Tribunal de Justicia, STJ, que en abril pasado ratificó la pena pero a la vez la redujo. También se debatió ayer si el artículo 283 del Código de Procedimiento Penal prohíbe la ejecución anticipada de la pena al disponer que "nadie podrá ser detenido, salvo en flagrante delito o por orden escrita y motivada de la autoridad judicial competente, como consecuencia de una sentencia firme o, en el curso de la investigación o el proceso, como consecuencia de una pena de prisión temporal o preventiva".

En prisión tras la condena en seguna instancia en abril de 2018, la última chance de Lula es el parecer del STF en el caso ayer analizado. El presidente del STF, Dias Toffoli, dio señales desde el inicio de su deposición de que votaría a favor de la libertad del detenido en el caso estudiado, que no es el de Lula pero lo favorece, tanto al ex presidente como a otros 4.900 condenados que comparten su condición penal. El presidente del alto tribunal citó el artículo 283 del Código de Procedimiento Penal (CPP), el que establece que "nadie puede ser detenido sino como resultado de una condena definitiva e inapelable". Toffoli señaló: "No entiendo que la norma necesite de una interpretación. La lectura de la misma encaja en el texto de la Constitución". De esta forma, el STF desestimó la Ley de Ficha Limpia, que estableció la prisión para los condenados en segunda instancia. Paradójicamente, fue el propio Lula da Silva cuando era presidente quien aprobó esta norma que lo depositó en la cárcel en abril de 2018.

Lula suma dos condenas por corrupción. Una de ellas, la primera, que lo llevó a prisión cuando fue ratificada (y agravada) por una Cámara de Apelaciones en abril de 2018, fue luego ratificada en tercera instancia por el Superior Tribunal de Justicia, STJ, equivalente a Casación, que sin embargo redujo la pena. Por esto, Lula ya tenía derecho a la libertad condicional, pero el ex presidente no está dispuesto a pedir el beneficio de la prisión domiciliaria: "No cambio mi dignidad por mi libertad". El ex jefe de Estado sigue batallando en los tribunales por el reconocimiento de su "inocencia", pues considera que las acusaciones vertidas contra él son falsas. Esto, pese a las dos sentencias de segunda instancia por corrupción y lavado de activos, uno de ellos ratificado en tercera instancia. Lula se considera víctima del Lava Jato y del juez Moro. Pero ha sido condenado por otros jueces, tanto de primera como segunda instancia y del TSJ. Además tiene varios otros procesos penales abiertos

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