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El Tribunal Supremo de Brasil abre la puerta a la anulación de penas por el Lava Jato

Por 7 votos contra 4, la Corte aceptó un recurso de los "delatados", que en el juicio no pudieron rebatir las acusaciones de los arrepentidos.

Jueves 03 de Octubre de 2019

En un fallo que podría abrir la puerta a la anulación de condenas por corrupción en el marco de la mega causa Lava Jato, el Tribunal Supremo de Justicia de Brasil decidió ayer aceptar el recurso, por posibles irregularidades en el proceso judicial, de un ex gerente de Petrobras condenado.

Una mayoría de la Corte concedió la semana pasada un habeas corpus al ex gerente de Petrobras Marcio de Almeida Ferreira, condenado por corrupción y lavado de dinero, cuyos abogados argumentaron que su cliente tuvo cercenado el derecho a la defensa por no haber sido escuchado luego del testimonio de los arrepentidos en los alegatos finales.

Ahora, por siete votos a favor y cuatro en contra, la Corte Suprema avaló esa decisión. El fallo podría ser un precedente para dejar sin efecto entonces 143 de las 162 sentencias en el marco del mayor proceso anticorrupción de la historia del país.

En la sesión de ayer el magistrado de la corte Gilmar Mendes acusó ayer al ex juez Sérgio Moro, hoy ministro del presidente Jair Bolsonaro, y al fiscal de la operación Lava Jato, Deltan Dallagnol, de haber "usado como tortura" la prisión preventiva para investigar corrupción y sometido "a las tinieblas" al derecho penal.

Mendez falló a favor de anular una sentencia condenatoria de Moro por haber violado el orden legal del procedimiento, ocultando a la defensa el alegato final de los delatores premiados, corruptos que negociaron un beneficio a cambio de acusar a otros.

La sesión, que continuará hoy, puede, si este fallo se torna un precedente general, beneficiar al detenido líder opositor y ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y a más de 40 condenados en la operación Lava Jato, pero por el momento no se llegó a un acuerdo sobre cómo instrumentar el fallo vencedor en la Corte.

El voto que concentró la mayor atención fue el de Mendes, un crítico histórico de los poderes extraordinarios que tiene la operación Lava Jato y que ahora llevó al pleno del Supremo Tribunal las revelaciones escandalosas del sitio The Intercept con conversaciones entre Moro y Dallagnol y otros fiscales para manipular la causa anticorrupción más grande de la historia del país.

"La prisión preventiva era tortura con gente como Moro, como Dallagnol; Brasil vivió una era de las tinieblas en el proceso penal; no se combate al crimen cometiendo un crimen", afirmó Mendes durante la sesión transmitida en vivo por la TV Justicia.

También acusó a Moro, quien dejó la magistratura en noviembre pasado para ser ministro de Justicia, de haber cometido el delito de desvío de funciones ya que en lugar de ser juez se dedicó a organizar el trabajo de los fiscales, es decir, de la acusación.

Mendes es un histórico rival ideológico del Partido de los Trabajadores (PT) a tal punto que —según se supo ahora— con audios manipulados por Moro aceptó impedir la asunción de Lula como jefe de gabinete en marzo de 2016 para salvar al gobierno de la posteriormente destituida presidenta Dilma Rousseff.

"Moro era el jefe de los investigadores, fue un coach de los fiscales ordenando líneas de investigación", afirmó Mendes en base a las revelaciones de The Intercept Brasil y afirmó que la "dignidad de los ministros de la corte fue vilipendeada".

Calificó de "gángsters" a los fiscales federales de la ciudad de Curitiba por haber usado por fuera de la ley contactos con Suiza y Mónaco para obtener información y presionar a delatores.

"La operación Lava Jato fue una verdadera máquina de forma ilícita para engañar al Supremo Tribunal Federal", dijo Mendes.

La máxima corte de Brasil deberá definir la forma en la cual sienta jurisprudiencia: quienes están alineados con Lava Jato quieren que sea apenas para quien presentó un hábeas corpus por esta cuestión de la falta de amplia defensa.

Lula

El expresidente brasileño Luiz Inázio Lula da Silva rechazó esta semana la posibilidad de cumplir su condena bajo arresto domiciliario, defendiendo que para él es más importante su dignidad.

Los fiscales argumentaron que el expresidente ya ha cumplido una sexta parte de su condena y por tanto podría optar al tercer grado, teniendo en cuenta además su buen comportamiento en prisión.

Sin embargo, en una carta de su puño y letra dada a conocer por su abogado, Cristiano Zanin, el exmandatario rechazó la posibilidad. "No cambio mi dignidad por mi libertad", asegura en la misiva.

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