El Talibán regala tierras y dinero a familiares de atacantes suicidas
El movimiento islámico gobierna Afganistán desde mediados de agosto. La ceremonia la presidió el ministro del Interior, líder de un clan aliado a Al Qaeda

Martes 19 de Octubre de 2021

El movimiento Talibán afgano regalará parcelas de tierra a los familiares de atacantes suicidas muertos durante su larga guerra contra la ocupación estadounidense. Una ofensiva final llevó a los talibanes al poder el 15 de agosto pasado, luego de que EEUU retirara sus últimos efectivos y aeronaves militares del país asiático. Aunque suene chocante a oídos occidentales, la medida no es novedosa en el mundo de los grupos extremistas islámicos: tanto Al Qaeda como el ISIS y, en el Islam shiíta, Hezbolá e Irán, premian a sus "mártires" con dinero o pensiones para sus familias.

El ministro del Interior afgano Sirajuddin Haqqani ofreció la recompensa a decenas de familiares de los "kamikazes" reunidos en un hotel en Kabul, informó en Twitter el vocero del ministerio, Saeed Khosty.

En un discurso, Haqqani elogió los sacrificios de los "mártires y fedayines'', los combatientes muertos en ataques suicidas. El ministro Haqqani los llamó "héroes del Islam y del país". Después de la reunión entregó 10.000 afganis (112 dólares) a cada familia y les prometió una parcela a cada una. Haqqani es líder de un clan que combatió contra EEUU y es aliado de Al Qaeda.

Khosty publicó fotos de baja calidad de Haqqani con el rostro borroso, abrazando a los familiares en un auditorio repleto.

El Talibán intenta abrir canales diplomáticos hacia una comunidad internacional renuente a reconocer su régimen en Afganistán. El gobierno de facto del grupo extremista difundió ampliamente sus reuniones con funcionarios extranjeros en las que busca obtener ayuda económica. La ONU pronostica que prácticamente toda la población caerá en la pobreza debido a la crisis económica causada por la caída del gobierno democrático apoyado por EEUU.

La promesa de recompensas por los ataques suicidas es señal de posiciones encontradas dentro del régimen. Tratan de presentarse como gobernantes responsables, prometen seguridad para todos y condenan los ataques suicidas perpetrados por sus rivales del ISIS. Pero los elogian cuando los cometen sus seguidores.

El Talibán está enfrentado con Washington, que congeló miles de millones de dólares afganos en Estados Unidos en consonancia con las sanciones internacionales. Los organismos monetarios internacionales suspendieron los desembolsos, equivalentes al 75% del gasto del gobierno anterior.

Pero tampoco puede darse el lujo de perder su base intransigente, sobre todo ante la amenaza creciente del ISIS o Estado Islámico.

El Talibán utilizó los ataques suicidas y las explosiones en los caminos para desgastar a las fuerzas afganas y estadounidenses durante los 20 años de guerra. Ante el pedido de reconocimiento del Talibán, la comunidad internacional ha respondido con condiciones, en particular con respecto al trato de las mujeres y niñas. La respuesta del régimen hasta ahora ha sido la opuesta a la pedida: ya prohibió que las niñas concurran a la escuela secundaria, por ejemplo, y de hecho prohibió que las mujeres sean docentes en las universidades. Un enorme retroceso para las mujeres afganas, que en los 20 años del gobierno democrático instalado por EEUU modernizó la legislación civil y logró que miles de mujeres tuvieran acceso a los estudios superiores.