El Mundo

El socialista Pedro Sánchez derriba a Rajoy y toma el poder en España

Asumirá hoy ante el rey tras lograr el apoyo de una mayoría de diputados (180 de 350) a su moción de censura contra el líder conservador

Sábado 02 de Junio de 2018

Con el apoyo de una heterogénea mayoría que le augura un mandato muy complicado, el líder socialista Pedro Sánchez derribó ayer al conservador Mariano Rajoy en una moción de censura en el Parlamento, y se convirtió en el nuevo presidente del gobierno de España. En la votación en la Cámara baja, Sánchez reunió el apoyo de una mayoría de diputados (180 de 350) a su moción de censura, promovida después de que la Justicia condenara al Partido Popular (PP) de Rajoy en un sonado caso de corrupción. El mandatario electo tomará posesión de su cargo hoy ante el rey Felipe VI, tras una semana de infarto en España en la que por primera vez prosperó una moción de censura en la historia de la democracia del país.

Mientras tanto recibió el apoyo del gobierno alemán y del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien le manifestó "su plena confianza". La Bolsa de Madrid cerró con una suba del 1,76 por ciento. "Voy a abordar todos los desafíos que tiene nuestro país con humildad, con entrega", y "voy a hacerlo desde el consenso, con humildad, con mucha capacidad de trabajo", declaró.

Rajoy, de 65 años, se despidió antes del desenlace con una breve intervención en la cámara, reconociendo su derrota y felicitando a Sánchez por adelantado. Si bien al principio parecía que la moción tenía pocas opciones de prosperar, con el paso de los días el PSOE fue ganando apoyos. La llave la tuvo en el último momento el PNV, que decidió votar a favor. "Aceptaré como demócrata el resultado de la votación, pero no puedo compartir lo que se ha hecho", dijo ayer Rajoy minutos antes de ser destituido en la Cámara baja española. "Ha sido un honor haber sido presidente del gobierno de España y dejar una España mejor de la que encontré. Ojalá mi sustituto pueda decir lo mismo en su día, se lo deseo por el bien de España", añadió en su última intervención parlamentaria como presidente del gobierno.

Para echar a Rajoy, Sánchez, que no es diputado, armó una heteróclita coalición. En total, el nuevo jefe de gobierno sumó 180 votos de los 350 diputados que tiene el Congreso de los Diputados. Entre sus apoyos están los izquierdistas de Podemos, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y los partidos independentistas catalanes Esquerra Republicana y Partido Demócrata Europeo Catalán. En contra votaron el Partido Popular (PP) de Rajoy y el liberal Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, vaticinó "una legislatura agotada" con un gobierno "Frankenstein" apoyado por siglas distintas. En total, ocho fuerzas políticas lo votaron ayer.

Sánchez, licenciado en Economía y de 46 años, reconoció que por supuesto tendrá dificultades en su acción de gobierno, que con los 84 diputados de su partido será el más minoritario de la España democrática.

Sin escaño ni voto

El socialista será el primer presidente del gobierno de España sin escaño en el Congreso y, por tanto, sin voto. Esto significa que no podrá votar las medidas que proponga su Ejecutivo ni las proposiciones de otros grupos políticos. También tendrá presión para anticipar los comicios, sobre todo del lado del partido liberal Ciudadanos, que no apoyó la moción de censura y que según los sondeos va viento en popa. Sánchez admitió en ese sentido que "es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales", sin mencionar fechas. No obstante, reiteró con un tono optimista su "compromiso con Europa" y la estabilidad macroeconómica, y prometió "estabilizar socialmente este país", priorizando políticas en favor del medioambiente y de la igualdad de género. Igualmente, reiteró su oferta de diálogo al gobierno independentista catalán que asumirá hoy, con lo que se levantará la tutela impuesta a la región desde octubre, a raíz del intento fallido de secesión unilateral. "Este gobierno quiere que Cataluña esté en España, y escuchará a Cataluña", declaró Sánchez.

El PSOE promovió la moción de censura hace una semana, tras conocerse la sentencia judicial del caso Gürtel, una trama corrupta consistente en una red de empresas que de 1999 a 2005 sobornaron a cargos del PP para obtener contratos públicos en el país. La sentencia fue una bofetada para el PP, que no obstante la recurrirá. El partido conservador fue condenado a pagar más de 245.000 euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama. La Justicia consideró probado que hubo una «caja B» desde 1989, y el tesorero que la administró, Luis Bárcenas, fue condenado a 33 años de prisión.

La resurrección de un político cuyo propio partido no quería

Hace menos de dos años, el hombre a punto de asumir la presidencia del gobierno español enfrentaba el fin temprano de una carrera política mediocre. Los pesos pesados del Partido Socialista lo obligaron a renunciar. Una serie de derrotas del partido agotaron su capital político y una rebelión en la base lo condenó al ostracismo.

   Salto hacia adelante: Pedro Sánchez se alistaba ayer a prestar juramento como presidente de la cuarta economía de la eurozona luego de una jugada audaz para derrocar a Mariano Rajoy mediante una moción de censura. Sánchez coronó su dramática resurrección política al aprovechar la oportunidad creada por el fallo judicial en un caso de corrupción en el que estuvo implicado el Partido Popular de Rajoy. Su reclamo de un gobierno libre de escándalos, sumado a la promesa de llamar a elecciones en poco tiempo, le granjearon votos suficientes para poner fin a los seis años y medio de Rajoy en el poder. Sánchez parecía acabado en octubre de 2016. Había perdido en el intento de formar gobierno y los caciques regionales del partido lo expulsaron. Renunció a su banca en el Parlamento cuando la conducción interina socialista optó por apoyar la permanencia de Rajoy en el poder, temerosos de que una nueva elección significaría una nueva derrota.

Aventura quijotesca

El socialista se negó a retirarse de manera discreta, aunque su promesa de "tomar mi auto y visitar cada rincón de España para recuperar" el partido parecía quijotesca, dada la falta de apoyo en la jerarquía partidista. Contaba, en cambio, con la furia de la base del partido, que consideraba que la elite había sido injusta con él. Obtuvo una victoria notable en mayo de 2017, cuando en una elección interna venció a Susana Díaz, la candidata ungida por los poderosos del partido como los ex presidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Con todo, Sánchez, nunca demostró la astucia política necesaria para desafiar a Rajoy. Sin embargo, el fallo por el fallo por corrupción de la semana pasada le dio las herramientas políticas para hacerlo.

   Estará al frente de un gobierno en minoría que tendrá graves dificultades para obtener apoyo a sus medidas. El costo del derrocamiento de Rajoy puede ser elevado. Para conseguir los votos de los separatistas catalanes, Sánchez prometió iniciar conversaciones sobre el futuro de la región. Respaldó lealmente a Rajoy cuando éste asumió los poderes de Cataluña tras el intento de secesión del año pasado. Ahora corre el riesgo de que el PP y Ciudadanos lo tachen de traidor.

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