El rey de España instó a combatir la corrupción sin mencionar a la infanta
Felipe VI evitó hacer referencias directas sobre la situación penal de su hermana durante su primer mensaje navideño.

Viernes 26 de Diciembre de 2014

Felipe VI instó a cortar la corrupción en España "de raíz y sin contemplaciones" en su primer mensaje de Nochebuena como rey, uno de sus momentos más difíciles desde que accedió al trono tras el reciente procesamiento por un presunto delito fiscal de una de sus hermanas, la infanta Cristina. "La lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable", dijo sin alusiones directas al escándalo que golpea a la familia real española desde hace más de tres años, en el marco del cual la hermana del rey y su marido, Iñaki Urdangarin, se sentarán en el banquillo de los acusados, según se supo hace dos días. Aunque distinto en el tono y las formas, el contenido recordó a las ya famosas palabras que su padre, el rey Juan Carlos, lanzó en el discurso navideño de 2011, cuando su yerno fue imputado: "La Justicia es igual para todos". En esta ocasión, el nuevo monarca, de 46 años, centró el mensaje de Nochebuena, el único que no escribe el gobierno, en los problemas que más preocupan a los españoles: la regeneración democrática y el desempleo.

En medio de la ola de corrupción que salpica a las instituciones españolas, de la que no se ha librado la Casa Real, Felipe VI hizo un alegato a favor de "la honestidad" de los "servidores públicos". "Las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto", dijo en un guiño al descontento social en España, que se ha traducido en el auge de fuerzas políticas como Podemos, a la que las encuestas sitúan ya entre los partidos más votados.

Tiempo nuevo. El 19 de junio, en su primer discurso tras su proclamación como rey, Felipe VI anunció un tiempo nuevo en la monarquía española, muy deteriorada en los últimos años de Juan Carlos, y reclamó la ejemplaridad y la honestidad en la vida pública. El procesamiento de su hermana ensombrece sus promesas y las medidas que puso en marcha durante sus seis primeros meses de reinado, pero su mensaje navideño fue optimista. "Regenerar nuestra vida política, recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, garantizar nuestro Estado del bienestar y preservar nuestra unidad desde la pluralidad son nuestros grandes retos. No son tareas sencillas. No son retos fáciles. Pero los vamos a superar", dijo.

Sobre la crisis que asuela a España desde 2008, el monarca reconoció mejoras en los datos macroeconómicos, pero se alejó del discurso eufórico del gobierno conservador de Mariano Rajoy, quien hace unos días la dio por finalizada. "Nuestra economía no ha sido capaz, todavía, de resolver de manera definitiva este desequilibrio fundamental", expresó el rey, admitiendo que los datos de desempleo, con una tasa que supera el 23 por ciento, "son inaceptables".

También se refirió directamente al desafío independentista de Cataluña, región del noreste de España cuyo gobierno impulsó el 9 de noviembre una consulta soberanista simbólica, y que el rey visitó en tres ocasiones desde que accedió al trono. "Los desencuentros no se resuelven con rupturas emocionales o sentimentales", dijo, instando a "todos" a hacer un "esfuerzo" para superar las tensiones en el marco del respeto a la Constitución.

Este es el primer mensaje de Nochebuena que Felipe VI envía a los españoles a través de la televisión, una tradición que sentó su padre, Juan Carlos, y que repitió cada 24 de diciembre durante 38 años. Pocos imaginaron que el de hace un año sería el último del entonces monarca, de 76 años. A pesar de la crisis por la que atravesaba su reinado y de su delicado estado de salud, en él dejó claro su "determinación" de seguir trabajando. Medio año después cedía la Corona a su hijo, poniendo fin a casi cuatro décadas de reinado.

Felipe VI también agradeció el "respeto, afecto y cariño" recibido en estos meses por parte de los ciudadanos. "Estaré siempre a su lado como el primer servidor de los españoles", dijo en su alocución, que finalizó felicitando la Navidad en las cuatro lenguas oficiales del país.

Sencillez. Emitido por todas las televisiones públicas de España excepto por la vasca ETB, el mensaje fue grabado en una sala del Palacio de la Zarzuela, residencia de la familia real, y no en el despacho oficial del rey, desde donde solía lanzarlo Juan Carlos. El formato también fue distinto. El rey habló a cámara sentado en una silla junto a la cual se podían ver dos fotos: una del monarca junto a su esposa, la reina Letizia, y otra en la que el matrimonio posa junto a sus dos hijas, de 9 y 7 años. Los líderes políticos españoles alabaron ayer el primer discurso del rey. "El rey describió bien las tres crisis fundamentales que existen actualmente en España: la política e institucional (en relación con la corrupción), la económica y social, y la territorial", aseguró Antonio Hernando, vocero del socialismo en el Congreso. El partido del gobierno también se sumó a las alabanzas al monarca. "Es un rey pegado a la calle, que conoce perfectamente los problemas que tienen los españoles y los retos que tenemos como sociedad", indicó el vicesecretario del Partido Popular, Carlos Floriano.

Artur Mas y el derecho a decidir

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, advirtió ayer al rey Felipe VI de que sólo habrá respeto a Cataluña cuando el Estado "entienda y respete que los catalanes tienen derecho a decidir", pero celebró que en su discurso el monarca admitiese abiertamente que existe un problema. Después de depositar una ofrenda floral ante la tumba del presidente de la Generalitat republicana Francesc Macià en el 81º aniversario de su muerte, Mas dijo: "El mejor homenaje que podríamos hacer a él y a las personas que lucharon por la libertad de Cataluña fue tener urnas el 9 de noviembre para poder votar por una Cataluña libre".

Sobre el discurso del rey señaló que hace dos años, cuando hubo las primeras manifestaciones masivas de catalanes para reclamar el derecho a decidir, desde el Estado se "menospreciaron y ridiculizaron" y ahora, dijo, "ya se admite que hay un problema en la relación Cataluña-España" que hay que resolver "dándole la oportunidad al pueblo catalán a decidir su futuro".

Advirtió que el respeto de fondo es "que a nadie se le obligue a vivir de una forma que no quiere", por lo que argumentó que la muestra de ese respeto debe pasar por que los catalanes expresen libremente qué futuro quieren para Cataluña. Lamentó además que no exista ese respeto, pero avisó de que la Generalitat seguirá trabajando para ejercer el derecho a decidir.