El Mundo

El Reino Unido oscila entre un nuevo federalismo y sus viejos conflictos

Consulta independentista.  El primer ministro David Cameron apuesta a compensar las concesiones a Escocia con otras mucho mayores a Inglaterra.

Domingo 21 de Septiembre de 2014

Tras conocerse el "no" a la independencia de Escocia, un sentimiento de satisfacción se extendió por Reino Unido. En la patria de la democracia moderna se escucharon grandes palabras, como "libertad" o "victoria de la democracia", y había unanimidad al pensar que Escocia había cambiado a Reino Unido para mejor. Pero 24 horas después asoma la sospecha de que sólo se trata de palabras. La cuestión —surgida con el referéndum escocés— sobre si el actual sistema político británico debe dejar paso a un orden constitucional moderno con una estructura federal caerá víctima de los intereses partidarios. "El ‘no' ha abierto una caja de Pandora de conflictos", apunta el politólogo del King's College Vernon Bogdanor.

"Si David Cameron ve esto sólo como otra táctica a corto plazo de su juego político, seguirá cayendo la ya de por sí mala opinión sobre él", apuntó en Twitter Alastair Campbell, portavoz durante años del ex primer ministro laborista Tony Blair. "Los grandes momentos necesitan grandes personas, no a alguien que confunde estrategias y tácticas", agregó.

Pánico.Llevados por el pánico de perder Escocia, el primer ministro, David Cameron, y los líderes de los otros dos grandes partidos británicos hicieron promesas a Escocia durante la campaña, como la de lograr una mayor autonomía si permanecía en el Reino Unido. Los votantes escoceses respondieron a ese reclamo, que no contaba con respaldo parlamentario y que indignó a los diputados de Inglaterra, la mayor región británica con el 85 por ciento de la población. Los parlamentarios ingleses temen ahora que sus distritos electorales no consigan suficientes fondos de unas arcas británicas ya de por sí exiguas. Todo esto, con las próximas elecciones parlamentarias a la vuelta de la esquina, en 2015.

Jugada peligrosa.Ante ese panorama, en lugar de abordar la necesaria reforma constitucional, Cameron ha presentado una idea propia: solucionar la "cuestión inglesa" excluyendo a los diputados escoceses de las decisiones del Parlamento británico que afecten sólo a Inglaterra y Gales. De esa forma Inglaterra estaría más representada en esos casos, teniendo en cuenta que las decisiones sobre leyes escocesas se toman en el Parlamento escocés de Edimburgo, sin que puedan votar los diputados ingleses. Pero esto alteraría el equilibrio político en el Paralmento británico de Westminster. En la actualidad hay allí 59 diputados escoceses, 41 de los cuales son laboristas y sólo uno conservador. Si los planes de Cameron salen adelante, en el caso de que tras las próximas elecciones surgiese un gobierno laborista, los tories todavía podrían lograr una mayoría en Inglaterra y Gales.

¿Traición?Muchos de los escoceses que el jueves votaron "no" a la independencia lo consideran una traición. Fue a Escocia a la que se le prometieron más derechos, pero quien saldrá fortalecida es Inglaterra. Y esto podría echar aun más a los votantes escoceses en brazos independentistas. "Creemos que el Partido Nacional Escocés seguirá luchando por la independencia y logrará una clara mayoría en las elecciones (escocesas) de 2016", estimó el instituto Enders Analysis. Incluso sin su principal figura, Alex Salmond, que tras la derrota dimitió como primer ministro de Escocia y presidente del partido.

Pero el ex primer ministro laborista Gordon Brown intentará evitarlo. El ex premier, de origen escocés, reapareció en la escena pública en los días previos al referéndum, defendiendo apasionadamente la permanencia de Escocia en el Reino Unido. Brown podría ocupar ahora el espacio que deja Salmond tras su dimisión. Promete cumplir las promesas hechas desde Westminster y hablará de esto hoy con el líder de su partido, Ed Miliband.

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