Domingo 19 de Enero de 2020
La "guerra real" entre el príncipe Harry y su abuela, la reina Isabel II, se aceleró dramáticamente. "El príncipe Harry y Meghan Markle renuncian a la vida real COMPLETAMENTE", titulaba ayer en su sitio web el diario inglés Daily Mail. La noticia conmovió a los británicos y por efecto contagio, a todo el mundo. En concreto, el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle renuncian a sus títulos nobiliarios y a la financiación pública. Lo hacen ahora y no en un futuro a precisar, como se había informado luego de la cumbre familiar del lunes pasado convocada por la Reina Isabel, a la que ayer se vio furiosa.
La "guerra" dentro de la familia real se aceleró y precipitó en pocas horas. "La pareja abandona los títulos de Su Alteza Real, devolverá 2,4 millones de libras esterlinas gastadas en una residencia y no recibirá más dinero de los contribuyentes", agregaba el tabloide británico. Ilustraba con una foto de la Reina Isabel a bordo de su Land Rover con cara de enojo. Pese a esta salida rápida del "Megxit", como llama la prensa amarilla al affaire de la ruptura de Harry y Meghan con la familia real, la Reina publicó un comunicado en el que dice que siguen siendo "miembros muy queridos de la familia". Su cara ante los fotógrafos parecía indicar lo contrario.
Cortar por lo sano
La solución a la crisis desatada en la monarquía británica ha sido drástica: cortar por lo sano y evitar cualquier arreglo intermedio. La furia de la Reina parece explicar esta "vía rápida". El príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, dejarán de usar los títulos reales que ostentaban y, al final de un periodo de transición que se extenderá hasta la primavera boreal, no recibirán más fondos públicos para sostener sus actividades ni su vida privada. Seguirán siendo lo Duques de Sussex, y como tales podrán continuar apadrinando todas aquellas organizaciones y proyectos sociales en los que ya están involucrados, pero ya no podrán encabezar sus nombres con las siglas H.R.M (His o Her Royal Majesty, Su Alteza Real), y en consecuencia ya no serán considerados representantes de la reina ni de la monarquía británica. Esto puede devaluar la "Marca" de los Duques de Sussex que la pareja pensaba usufructuar en el mercado mundial. Un negocio que valdría hasta 400 millones de libras, según se calculó antes de este acuerdo. Resta saber qué vale sin las siglas H.R.M.
Enrique y Meghan se comprometen además a devolver 2, 4 millones de libras o casi tres millones de euros al erario público que usaron para renovar su residencia de Frogmore Cottage, en la localidad de Windsor, que piensan seguir manteniendo como su hogar en el Reino Unido.
"Después de muchos meses de conversaciones y de discusiones recientes, me agrada anunciar que hemos encontrado juntos un modo constructivo y de apoyo para mi nieto y su familia", dice el comunicado de Buckingham en nombre de Isabel II. "Harry, Meghan y Archie (el hijo de ambos) serán siempre miembros muy queridos en nuestra familia. Me hago cargo de los retos que han experimentado como consecuencia del intenso escrutinio de los dos últimos años, y apoyo su deseo de tener una vida más independiente. Quiero agradecerles su dedicación a lo largo del país, la Commonwealth (Mancomunidad de Naciones) y más allá, y me siento particularmente orgullosa por el modo en que Meghan ha pasado a ser parte tan rápidamente un miembro de nuestra familia. Toda mi familia desea que el acuerdo de hoy les permita empezar a construir una nueva y pacífica vida".
Más en concreto, Harry y Meghan rompen todo vínculo con la familia real. El acuerdo de transición trabajosamente logrado hace una semana en una cumbre convocada por la Reina Isabel no se cumplirá. No al menos con los tiempos que exigía la monarca: se establecía una larga transición de la pareja rebelde hacia su libertad de acción. Ahora todo será inmediato, pero con costos notorios para los duques de Sussex.
La Reina y el Palacio de Buckingham exigen bajo el nuevo acuerdo acordado con Harry y Meghan que "se retiren de los deberes reales" y se indica que ya no recibirán fondos públicos.
El príncipe Harry se ha visto obligado a retrasar el vuelo de regreso a Canadá para reunirse con Meghan y su hijito Archie porque se esperaba que tuviera nuevas conversaciones mañana, después de que las negociaciones con el Palacio sobre su futuro llegaran a un punto muerto.
Una Isabel furibunda
La Reina, que llevaba una expresión dura al volante de su Land Rover al llegar a la residencia rural de Sandringham, había ordenado a los cortesanos que elaboraran un plan "en días, no semanas" para un papel real despojado para el duque y la duquesa de Sussex. El príncipe fue visto anoche en la capital después de pasar la noche cenando con sus amigos en el pub Brook House en Fulham, al oeste de Londres. Después de la cumbre entre los príncipes Carlos, Guillermo y Harry del pasado lunes en Sandrigham, la Reina aceptó dejar que los Sussex se retiraran de sus obligaciones oficiales y encargó a los ayudantes del Palacio que elaboraran un proyecto para el futuro de la pareja. Pero las negociaciones se han prolongado durante cinco días porque ambas partes están enfrentadas e incapaces de encontrar un camino para salir del punto muerto.
Más reuniones
El Palacio de Buckingham ha confirmado al Daily Mail que Harry, que anteriormente se creía que estaba pisando fuerte para asegurar un buen acuerdo financiero, tiene más reuniones en el Reino Unido mañana. Esto es a pesar de su deseo de regresar a Canadá para estar con Meghan y Archie, de ocho meses, a quien no ha visto en casi dos semanas. Se esperaba que Harry volara de regreso al otro lado del Atlántico este fin de semana después de haber participado del sorteo de la Copa del Mundo de la Liga de Rugby el jueves en el Palacio de Buckingham. La última vez que vio a su hijo fue en la mansión de la Isla de Vancouver donde él y Meghan pasaron la Navidad. De allí, la pareja regresó al Reino Unido para hacer su declaración "bomba" que describe su plan de renunciar como "reales" mayores.