El Mundo

El presidente de Sudán fue acusado de genocidio por el fiscal Moreno Ocampo

El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), el argentino Luis Moreno Ocampo, acusó al presidente de Sudán, Omar Hassan Al Bashir, de haber planeado y ordenado el genocidio que azota a la región de Darfur, causando la muerte de 35.000 personas y persiguiendo a 2,5 millones de refugiados no musulmanes.

Martes 15 de Julio de 2008

La Haya. — El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), el argentino Luis Moreno Ocampo, acusó al presidente de Sudán, Omar Hassan Al Bashir, de haber planeado y ordenado el genocidio que azota a la región de Darfur, causando la muerte de 35.000 personas y persiguiendo a 2,5 millones de refugiados no musulmanes. Es la primera vez que la CPI, creada en 2002, acusa a un jefe de Estado. Bashir es un dictador que tomó el poder mediante un golpe de Estado en 1989.

Los antecedentes de esta acusación no provienen de la CPI sino de otros tribunales especiales creados por Naciones Unidas: son los casos del liberiano Charles Taylor y del yugoslavo Slobodan Milosevic. El presidente de Sudán desestimó los cargos e indicó que la CPI no tenía jurisdicción sobre Sudán, dado que este país no adhirió a la Corte Penal Internacional. "Todas estas cosas son mentiras", dijo por la televisión estatal.

Moreno Ocampo argumentó que 35.000 personas fueron asesinadas en ataques perpetrados por las fuerzas armadas de Sudán y las milicias islámicas de los Yanyawiid que tienen el apoyo del presidente Bashir, mientras que otros 2,5 millones son víctimas de una campaña de "violación, hambre y miedo" en los campos de refugiados de Darfur.

Decisión personal. "La decisión de iniciar el genocidio fue tomada personalmente por Bashir", acusó el argentino en La Haya. "Bashir está ejecutando este genocidio sin cámaras de gas, sin balas ni machetes. Es un genocidio por desgaste", apuntó Moreno Ocampo. El fiscal sostiene que "el miedo, el hambre y la violación de mujeres y niñas son las armas más eficientes para cometer el genocidio", un crimen que "todavía sigue produciéndose" en Darfur. Moreno Ocampo explicó que los niños nacidos de las violaciones son llamados "niños Yanyawiid", y muchas veces repudiados por sus padres e incluso asesinados. El perverso mecanismo "se utiliza para matar el espíritu del grupo" atacado. Para el fiscal argentino, "lo que ha pasado en Darfur es consecuencia de la voluntad de Bachir, que tiene control absoluto en Sudán". El régimen sudanés fue protector del terrorista Osama Bin Laden en los años 90.

El aliado chino. Manifestantes oficialistas salieron a las calles de Jartum, capital de Sudán, para protestar contra la CPI. Sudán niega que haya ocurrido u ocurra un genocidio en su territorio, y dijo que no reconocía la imputación. En tanto, el régimen sudanés ya salió a buscar el apoyo de sus aliados mayores, China y Rusia, para que el Consejo de Seguridad de la ONU bloquee la orden de arresto. Ambas potencias tienen poder de veto. China es el principal proveedor de armas del régimen islámico de Sudán y gran inversor en su industria petrolera.

El grupo defensor de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) elogió la acción del fiscal Moreno Ocampo. "Acusar al presidente Bashir por los horrendos crímenes en Darfur demuestra que nadie está por encima de la ley", dijo la agrupación.

Moreno Ocampo imputó a Bashir cargos de genocidio, crímenes contra la humanidad como exterminio, transferencia forzosa de población, tortura y violación, y crímenes de guerra.

Una tragedia histórica. Expertos internacionales que conocen el caso sudanés dicen que al menos 200 mil personas murieron en Darfur y 2,5 millones fueron desplazados desde que comenzó una rebelión en 2003 contra el poder de Bashir y sus milicias. Sudán dice que los muertos son apenas 10.000. Pero el caso sudanés es aún más grave y extendido en el tiempo que la tragedia de Darfur. El régimen islámico del país favorece desde los primeros años 80 al norte árabe y musulmán contra el sur cristiano y de religiones animistas africanas. Una sistemática agresión a la población no musulmana existe desde entonces por parte de los islámicos, dueños del poder. Darfur es sólo el último episodio de este largo y lento proceso de "limpieza étnica" y religiosa, que puede haberse cobrado en los últimos 25 años más de dos millones de vidas.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario