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El presidente Correa fue rescatado luego de una feroz batalla campal

El mandatario estuvo secuestrado toda la jornada por cientos de policías en rebeldía El combate con el ejército duró 35 minutos. No había precisiones sobre el número de bajas

Viernes 01 de Octubre de 2010

Quito. — El presidente Rafael Correa fue liberado anoche, luego de una batalla campal entre el ejército y un numeroso grupo de policías que lo había mantenido secuestrado durante toda la jornada. La operación de rescate fue ordenada por el propio presidente y dejó decenas de heridos en ambos bandos y al menos un muerto, aunque no había precisiones sobre el número de caídos. Los policías lo mantuvieron cautivo a Correa durante 9 horas dentro de un hospital que es parte del principal cuartel policial de Quito. El motivo del alzamiento fueron los recortes salariales que impuso Correa a policías y militares. A la rebelión se sumó una parte de la fuerza aérea, que tomó el aeropuerto de Quito durante varias horas.

Con un casco, máscara antigases y en silla de ruedas, el presidente Correa abandonó el hospital policial luego de más de nueve horas de cautiverio. Apenas minutos después, apareció en el palacio presidencial, siendo aclamado por una multitud. De saco y corbata, Correa dijo que "fue el día más triste de mi gobierno" y pidió un minuo de silencio por los caídos. "Jamás creí que fuera a llegar este día", exclamó, visiblemente emocionado. Correa reiteró su acusación de un complot y dijo que "había infiltrados" entre los sublevados. Correa informó que al menos un policía había muerto en el combate. "Fuimos maltratados y golpeados", relató a una multitud enfervorizada, y agregó que el ex presidente Lucio Gutiérrez estuvo involucrado en el complot policial.

Aunque la medida parecía una insubordinación por razones salariales, el secuestro y agresión de Correa causó conmoción internacional, e inevitablemente reflotó los fantasmas de los golpes de Estado. La OEA, la Unasur —que anoche tenía una reunión de emergencia en Buenos Aires— la Unión Europea y EEUU repudiaron el hecho y reclamaron la inmediata liberación del presidente. La cumbre de la Unasur fue presidida por la mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Anoche habían concurrido los presidentes José Mujica, de Uruguay, Alan García, de Perú, Sebastián Piñera, de Chile, y Evo Morales, de Bolivia.

Todo comenzó a primera hora de la mañana, cuando miles de policías de bajo rango se congregó en el principal cuartel de la fuerza en Quito. El comandante nacional de la policía, general Freddy Martínez, se presentó en el lugar, pero debió retirarse. Fue entonces que Correa decidió dirigirse al cuartel. Desafió desde una ventana a los uniformados: "¡Si quieren matar al presidente, mátenme, aquí estoy!", gritó por un micrófono.

Posteriormente, al intentar retirarse, fue agredido con granadas de gas lacrimógeno, y los empujones y corridas que siguieron le causaron lesiones en una pierna de la que ha sido operado recientemente. Su custodia, totalmente desbordada, lo refugió en el hospital del mismo cuartel, donde quedó cercado por el resto del día. Mientras, la rebelión policial se había extendido a Guayaquil, principal ciudad del país. En Quito, un grupo de policías motorizados rodeó el Congreso y evitó que ingresaran los legisladores. Al menos una legisladora fue golpeada.

Silencio indígena. Asimismo, el poderoso movimiento indígena, que le dio apoyo a Correa en su ascenso político, pero que luego lo ha cuestionado con dureza, evitó todo pronunciamiento neto en favor del presidente. El movimiento indígena fue clave en el derrocamiento del presidente Jamil Mahuad, y luego en el de su sucesor, Lucio Gutiérrez. Ayer el indigenismo eligió tomar distancia de los hechos y no salió a las calles.

El alzamiento pareció extenderse a las fuerzas armadas cuando tropas de la fuerza aérea tomaron el aeropuerto internacional de Quito. Los militares también se ven afectados por el recorte presupuestario. La cúpula militar emitió un comunicado donde declaraba su total acatamiento al mandatario y diversos jefes militares regionales hicieron lo mismo. Horas más tarde, el aeropuerto fue liberado, luego de la visita de altos mandos al lugar.

Mientras, los seguidores de Correa se reunían de a miles en el centro de la capital. En ese momento, el secretario de la Presidencia, Alexis Mera, anunció que el Ejecutivo declaraba el "estado de excepción", que, entre otras medidas, pone la seguridad interna en manos de las FFAA. Una marcha hacia el hospital derivó en un enfrentamiento con los policías, que recibieron a los manifestantes con una nube de gases lacrimógenos. Se informó que hubo al menos un muerto y al menos 50 heridos.

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