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El "petro" de Maduro tuvo un lanzamiento complicado e incierto

¿Cómo comprar un petro? La criptomoneda venezolana, con la que el gobierno de Nicolás maduro busca sortear sanciones de Estados Unidos y resolver sus graves problemas de liquidez, ya está a disposición del público, pero muy pocos saben cómo transarla. O sienten atracción por este activo.

Martes 27 de Marzo de 2018

¿Cómo comprar un petro? La criptomoneda venezolana, con la que el gobierno de Nicolás maduro busca sortear sanciones de Estados Unidos y resolver sus graves problemas de liquidez, ya está a disposición del público, pero muy pocos saben cómo transarla. O sienten atracción por este activo.

Tras un mes de preventa privada en la que —según el presidente Maduro— se recibieron "ofertas de intención de compra" por 5.000 millones de dólares desde 133 países, el pasado viernes arrancó una oferta pública que finalizará a mediados de abril. Y el desconocimiento reina pese al amplio despliegue mediático.

Incluso Maduro y sus funcionarios dieron el banderazo de salida en fechas distintas. La confusión llegó al punto de que una de las principales tiendas por departamentos del país colgó en sus vitrinas carteles con la leyenda "aceptamos PETRO como método de pago", pero los retiró a las pocas horas, porque los empleados no sabían qué decir a los interesados. "No disponemos de información sobre cómo funcionaría el cobro a los clientes, por eso los quitamos", comentó el gerente de una sucursal. Las criptomonedas son "un concepto muy técnico" que "no maneja todo el mundo", comentó Asdrúbal Oliveros, presidente de la consultora Ecoanalítica.

El gobierno venezolano está urgido de recursos ante la caída de la renta petrolera, fuente de 96 por ciento de los ingresos en divisas de Venezuela, pese al fuerte repunte del precio del petróleo, que ya supera los 60 dólares el barril, porque la estatal petrolera venezolana PDVSA es incapaz de aumentar su producción, la que, al contrario, cae sistemáticamente desde hace años. A ese cuadro se suman las recientes sanciones estadounidenses que obstaculizan el acceso a financiamiento externo. La semana pasada Washington sumó la porhibición de negociar petros. Declaradas en default parcial por pagos atrasados de bonos en 2017, Venezuela y PDVSA deben cancelar este año unos 8.000 millones de dólares de una deuda que ronda los 150.000 millones, con reservas internacionales de apenas 9.500 millones de dólares.

Expertos como Oliveros dudan de las posibilidades de éxito del petro ante el desmanejo económico del chavismo. Un déficit fiscal enorme, de 20 por ciento del PBI, y una hiperinflación que el FMI proyecta en 13.000 por ciento para 2018, alimentan la desconfianza, tanto interna como externa.

Maduro quiere que el petro sea un amplio medio de pago de bienes y servicios, aunque ayer Omar Barboza, presidente del Parlamento, advirtió que la moneda legal es el bolívar y "no hay manera de cambiarlo" sin una reforma constitucional. El pasado jueves, Maduro ordenó usar la criptomoneda en operaciones estatales, incluidas las de PDVSA, así como los servicios turísticos. Pero en esa industria nadie sabe cómo se hará la operatoria. Ariadna Zamora, responsable de una agencia de viajes, explicó: "Nadie ha explicado absolutamente nada. ¿Cómo confías en una cosa que no conoces?". La pregunta resume el doble problema que enfrenta el petro: la desconfianza que reciben todas criptomonedas fuera del ambiente de inversores profesionales y la que genera la descomunal crisis económica de Venezuela.

Maduro informó que los petros podrán adquirirse con euros, rublos, yuanes y liras turcas, y tres criptomonedas: bitcoins, ethereum y zen. Se transarían además en casas de cambio virtuales, en las que aún no están disponibles. También se ofertarán en subastas de divisas _monopolio estatal_ semanales.

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