El Mundo

El partido de Temer proclama candidato a Henrique Meirelles y se vale de Lula

Se trata del ex ministro de Hacienda del actual gobierno. Estuvo también al frente del Banco Central en los dos mandatos del Partido de los Trabajadores.

Viernes 03 de Agosto de 2018

El Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el partido del impopular presidente de centroderecha Michel Temer, lanzó ayer en Brasilia la candidatura del ex ministro de Hacienda Henrique Meirelles para los comicios presidenciales de octubre, en un acto en el que insinuó que hasta Luiz Inácio Lula da Silva apoyaría su candidatura. Partidario de recortes a rajatabla, Meirelles, de 72 años, tiene menos de 2 por ciento de intenciones de voto, pero la campaña del MDB, una de las principales fuerzas del Congreso y con mejor implantación territorial, contará con una buena porción de fondos oficiales y de minutos de televisión para tratar de sumar votos y llegar a la segunda vuelta. Y para tratar también de hacer olvidar que es una de las fuerzas políticas más afectadas por los escándalos de corrupción.

Al lanzar ayer su candidatura presidencial por MDB, Meirelles prometió devolver a Brasil "el espíritu de confianza" y ponerlo en la senda del "crecimiento". "Mi candidatura tiene un objetivo, rescatar el espíritu de confianza en Brasil", proclamó este ex presidente mundial del BankBoston, de 72 años, escoltado por el presidente Temer, en Brasilia. "No hay palabra que tenga mayor significado en este momento que confianza", dijo Meirelles tras la confirmación de su candidatura, en un breve discurso en el que hizo un repaso de sus "éxitos" en el gobierno de Temer, pero también junto a Lula, hoy en prisión y condenado a doce años por corrupción. "Decían que sería imposible poner orden en la economía con Lula en el poder", declaró sobre las dudas que suscitaba el antiguo sindicalista.

La principal economía latinoamericana salió en 2017 de dos años de recesión, con un tímido crecimiento de 1 por ciento. La recuperación es más lenta aún en el frente del desempleo, con cerca de 13 millones de personas en busca de trabajo. El candidato atribuye la salida de la recesión a la aplicación de un programa de ajustes para reducir los déficits y recuperar la confianza de los inversores. Pero la pieza principal de ese programa, la reforma del sistema de jubilaciones, se estancó debido a discrepancias en la propia mayoría en el Congreso y a las denuncias de corrupción que pusieron a Temer a la defensiva. Meirelles hizo valer su labor para calmar los recelos del mercado cuando dirigió el Banco Central durante los gobiernos de izquierda de Lula (2003-2010) y luego como ministro de Hacienda de Temer. De ahí que el MDB escogiera como lema: "Chama Meirelles, que ele tem a soluçao" (Llama a Meirelles, que él tiene la solución). Temer, que desistió de presentar su candidatura ante sus índices récord de impopularidad (apenas un 3 por ciento de los brasileños aprueba su gestión), no escatimó elogios para "su" candidato.

Pero el camino hasta las elecciones del 7 de octubre (con una segunda vuelta prevista el 28) se anuncia arduo para Meirelles, que cuenta con apenas 2 por ciento de intenciones de voto. El MDB es el partido con más implantación en Brasil (tiene 4 ministros, 51 de los 513 diputados en una Cámara con una treintena de bancadas, 18 de los 81 senadores y más de mil alcaldes (casi uno de cada cinco). Pero es también un partido dominado por caudillos que negocian sus propias alianzas para mantener sus feudos, lo cual explica en gran medida que solo haya tenido tres presidentes desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) y siempre por fallecimiento, renuncia o destitución de quien era el mandatario electo. El MDB es además una de las fuerzas más afectadas por los escándalos de corrupción que desde el inicio en 2014 de la investigación Lava Jato, sobre una red de sobornos en Petrobras, puso en la mira de la Justicia o llevó a la cárcel a muchos de sus principales dirigentes. El propio Temer fue objeto de dos acusaciones, que hicieron trastabillar su presidencia desde que asumió el cargo en 2016, cuando reemplazó a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, destituida por el Congreso bajo la acusación de manipular las cuentas públicas. La apuesta de Meirelles choca además con el afianzamiento de otro candidato de centroderecha, el ex gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, que en las últimas semanas logró el apoyo de una decena de partidos de derecha y centroderecha.

Las convenciones partidarias, que se desarrollarán este fin de semana, son una etapa clave en estos comicios que elegirán también a los 27 gobernadores, a los 513 diputados y a dos tercios de los 81 senadores. El Partido de los Trabajadores (PT) lanzará mañana la candidatura de Lula, líder en las encuestas (30 por ciento) aunque su nombramiento debería verse invalidado por su situación judicial, dado que el líder de la izquierda purga desde abril, después de ser condenado en segunda instancia, una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción. Ese mismo día, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) oficializará la candidatura de Alckmin; y Rede (centro) lanzará a la ecologista Marina Silva, que quedó tercera en los comicios de 2010 y 2014. Segundo en los sondeos marcha el radical de derechas Jair Bolsonaro (19 por ciento), un militar que suele hacer apología de la última dictadura (1964-1985) y que apoya la tortura. El ascenso de Bolsonaro, calificado como el "Donald Trump brasileño", se atribuye al hartazgo de los votantes por los constantes escándalos y por el descrédito general de la clase política en la economía más grande de América latina.

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