El Mundo

El paro camionero continúa en Brasil pese a la intervención de los militares

Prácticamente todas las estaciones de servicio del país se encuentran sin combustibles, hay escasez de alimentos y fábricas y aeropuertos cerrados.

Domingo 27 de Mayo de 2018

La huelga de los camioneros continuaba paralizando ayer a Brasil, pese a que el gobierno ordenó la intervención de la policía y el ejército y el llamado de uno de los principales sindicatos a desbloquear las rutas. En la noche del viernes, poco después del anuncio del presidente Michel Temer de que usará las "fuerzas de seguridad federales", los militares comenzaron a escoltar a camiones cisterna en su acceso a las refinerías, principalmente en la de Duque de Caxias, cerca de Río de Janeiro.

El Ministerio de Defensa indicó ayer que 132 de los 519 bloqueos registrados el viernes fueron levantados. Pero en el sexto día de paro contra el alza del precio del diésel, los efectos de las medidas no eran percibidos por la población. Prácticamente todas las estaciones de servicio del país están desabastecidas y los productos frescos son cada vez más escasos en los comercios. El sindicato de distribuidores de combustibles de San Pablo (Sindipetro) anunció que 99 por ciento de las estaciones de servicio de la capital económica de Brasil ya no tienen carburante y que tomará de "5 a 7 días" volver a la normalidad, cuando termine el conflicto.

Irresponsabilidad

Los problemas de aprovisionamiento afectan también casi totalmente al transporte urbano. En Río, el organismo que administra los BRT, colectivos articulados introducidos durante los Juegos Olímpicos de 2016, que transitan por carriles exclusivos conectando numerosos barrios populares, anunció ayer que el servicio fue interrumpido por tiempo indeterminado por falta de combustible. El bloqueo obligó a cancelar vuelos en el aeropuerto de Brasilia, paralizó la totalidad de las cadenas de montaje de automóviles, redujo la actividad de grandes frigoríficos y provocó una disparada de precios de los carburantes y los alimentos. La ciudad de San Pablo, capital económica y financiera del país, decretó el estado de emergencia, una medida que le permitirá entre otras cosas requisar o aprehender bienes privados, como el combustible almacenado en estaciones de servicio. En internet, los brasileños dieron cuenta de todo tipo de penurias. El cotidiano Estado de Sao Paulo asignó ayer una "irresponsabilidad generalizada", tanto a los huelguistas como al gobierno, que actuó con "demasiada lentitud". A menos de cinco meses de la presidencial de octubre, la escasa credibilidad que le quedaba al impopular gobierno de centroderecha continúa reduciéndose. El viernes, Temer justificó las medidas adoptadas afirmando que "una minoría radical bloqueó carreteras impidiendo que muchos camioneros lleven adelante su deseo de atender a la población", pese a un acuerdo firmado el día anterior con varios sindicatos para una "tregua de 15 días", luego de prometer la reducción de un impuesto al diésel.

Luego del anuncio de Temer, la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam), que reivindica 600.000 transportistas independientes, se declaró "preocupada por la seguridad de los choferes" y solicitó en un comunicado "que las manifestaciones continuarán de forma pacífica, sin obstruir las rutas". Varios líderes sindicales criticaron la decisión de usar al ejército "como instrumento de represión", asimilándola a "un intento de apagar un incendio con nafta". Amnistía Internacional consideró inadmisible la medida, afirmando que el papel del ejército no es "poner fin a manifestaciones o huelgas".

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