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El Parlamento de Ucrania destituyó al presidente y convocó a elecciones

Según la prensa, varios ministros huyeron al extranjero después de que la oposición se hiciera con el control de Kiev. El paradero del destituido presidente tampoco se conoce.

Domingo 23 de Febrero de 2014

El Parlamento ucraniano destituyó ayer al presidente Viktor Yanukovich y ordenó la celebración de elecciones presidenciales para el 25 de mayo, además de aprobar la liberación de la líder opositora y ex primera ministra Yulia Tymoshenko, que abandonó ayer mismo su confinamiento, anunció que se presentará como candidata presidencial y viajó a Kiev, donde fue ovacionada por una multitud en la plaza Independencia. Los legisladores aplaudieron en pie y cantaron el himno nacional después de declarar al presidente incapaz de cumplir con sus obligaciones y fijar elecciones anticipadas.

   Según la prensa, varios ministros huyeron al extranjero después de que la oposición se hiciera con el control de Kiev. El paradero del destituido presidente tampoco se conoce. La guardia de frontera ucraniana afirmó ayer haber evitado que un avión en el que se encontraba Yanukovich levantara vuelo. Según dijo el portavoz de la guardia de frontera, Sergei Astachov, Yanukovich quiso partir en avión de la ciudad de Donezk rodeado de efectivos de seguridad armados y sin el permiso correspondiente.

   El vocero señaló que no queda claro a dónde quería volar Yanukovich, quien tuvo que bajarse del avión y abandonar el lugar en una limusina acorazada. Si bien el Parlamento votó su destitución, el presidente se niega a renunciar.

“Golpe de Estado”. En una entrevista televisada poco antes, había dicho que no dimitiría ni dejaría el país, y calificó todas las decisiones del Parlamento de ilegales. “Los acontecimientos presenciados por nuestro país y el mundo entero son un ejemplo de un golpe de Estado”, dijo, comparándolos con la llegada al poder de los nazis en Alemania en los años 30. Añadió que había sido atacado: “Dispararon contra mi coche. No tengo miedo. Me da pena mi país”, dijo a la cadena de televisión UBR.

   Según Yanukovich, el hasta ahora presidente del Parlamento, Vladimir Rybak, fue golpeado y forzado a renunciar. Después el Parlamento escogió como nuevo presidente de la cámara a Oleksander Turchynov, aliado de Tymoshenko. Pero pese a sus declaraciones, el desmantelamiento de su autoridad parecía claro, después de que su gabinete prometiera una transición a un nuevo gobierno, la policía se declarara al lado de los manifestantes, el ejército anunciara que se mantendría neutro y se liberara a su eterna archienemiga.

   Al respecto, Tymoshenko fue ovacionada ayer en la plaza Maidan (Independencia), centro de las protestas en Kiev, donde llamó a “luchar hasta el final” contra el depuesto jefe de Estado. “Debemos traer a Yanukovich y a la escoria que lo rodea a Maidan”, dijo a la multitud congregada en la plaza.

En libertad. Ante una plaza colmada por decenas de miles de seguidores, Tymoshenko, que estaba en silla de ruedas, pidió “honor para los héroes”, en referencia a las decenas de muertos de los últimos días.

   La ex primera ministra ucraniana salió ayer de su encarcelamiento de más de dos años y medio en Jarkov, en el este del país, después de que el Parlamento de la ex república soviética votara previamente a favor de su inmediata liberación. “Los héroes no mueren nunca, siempre están con nosotros”, dijo una emocionada aunque enérgica Tymoshenko, peinada con su característica trenza. “No lo logramos de forma pacífica, pero estos jóvenes lograron el fin de la dictadura”, añadió y pidió castigo para los culpables. Una y otra vez advirtió acerca de despejar la plaza Maidan. “Si alguien les dice que se vayan a casa, no confíen en él”, dijo la política. “Deben quedarse hasta el final, hasta que hayan sido elegidos políticos que merezcan su confianza. Debemos terminar esto. Ustedes se han ganado un nuevo país. No les permitan construir un país que ustedes no quieren”, subrayó.

Relativa calma. El recién designado ministro del Interior, Arsen Avakov, dijo que la policía ahora estaba con los manifestantes contra los que había combatido días atrás, cuando el centro de Kiev se convirtió en una zona de guerra. En las oficinas, Ostap Kryvdyk, que se describió como líder de la protesta, dijo que algunos de los manifestantes habían entrado en el edificio pero que no se estaban produciendo saqueos. “Guardaremos el edificio hasta que llegue el próximo presidente”, dijo. “Yanukovich no volverá nunca”, añadió. Los terrenos de la residencia del depuesto mandatario en las afueras de Kiev estaban también custodiados por milicias de manifestantes de autodefensa.

Mientras, el designado presidente del Parlamento será el encargado de dirigir el gabinete de ministros hasta que se elija un gobierno de transición.

   Yanukovich, que indignó a la población al alejarse de la Unión Europea para estrechar lazos con Rusia hace tres meses, hizo amplias concesiones en un acuerdo mediado por diplomáticos europeos el viernes, después de unos días de violentos enfrentamientos durante los cuales francotiradores de la policía dispararon contra los manifestantes desde los tejados. Pero el pacto, que recogía elecciones adelantadas para final de año, no fue suficiente para satisfacer a los manifestantes, que querían que el cuestionado jefe de Estado se fuera de inmediato.

Revés para Putin. El derrocamiento del líder afín a Rusia tras violentas protestas en las que murieron 82 personas en el centro de Kiev, convertida en un infierno, parece que alterará el futuro de esta ex república soviética de 46 millones de habitantes, acercándolo a Europa y alejándolo de la órbita de Moscú. También supone un duro revés para el sueño del presidente ruso, Vladimir Putin, de recrear en lo posible la Unión Soviética en una nueva Unión Euroasiática, en la que Moscú contaba con Yanukovich para que Ucrania tuviera un papel clave. “Hoy (por ayer) Yanukovich ha dejado la capital”, dijo el líder de la oposición Vitaly Klitschko, ex campeón de boxeo en la categoría de pesos pesados, dijo en una sesión de urgencia. “Millones de ucranianos sólo ven una opción: elecciones presidenciales y parlamentarias”, añadió. Dos manifestantes con casco guardaban apostados la entrada de la oficina presidencial en Kiev. Cuando se les preguntó por el paradero de los guardias de seguridad, uno, Mykola Voloshin, respondió: “Yo soy el guardia ahora”.

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